Extraña figura en Juárez revive el misterio de los noventa

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Ciudad Juárez, Chihuahua.— Al parecer, el Chupacabras se jubiló y dejó al nieto encargado de las gallinas. La broma viene casi sola tras la difusión de imágenes de una supuesta criatura en Ciudad Juárez, acompañadas de versiones sobre ataques a animales de granja.

El material, presentado por el equipo de Jaime Maussan, muestra una figura de largas extremidades y cola que aparentemente trepa una barda y desciende de un árbol. Según los testimonios que el investigador asegura haber recabado, un supuesto depredador estaría llevándose gallinas, palomas, gallos y conejos en el Valle de Juárez.

Pero antes de ponerle apellido al nieto, hay un detalle: la autenticidad de las imágenes y su relación con los ataques no han sido confirmadas de manera independiente.

La historia recuerda a aquella época en que una muerte extraña en el corral tenía un sospechoso casi automático: el Chupacabras.

La leyenda moderna surgió en Puerto Rico en 1995 y se extendió a México en 1996, entre relatos de animales de crianza encontrados muertos y supuestamente sin sangre. Cabras, ovejas, gallinas y conejos figuraban entre las presuntas víctimas de un ser cuya existencia nunca quedó demostrada científicamente.

En aquellos años no hacía falta Facebook para que una historia se volviera tema de conversación nacional: bastaban la televisión, las imágenes borrosas y alguien asegurando que el vecino sí lo había visto.

Hoy cambiaron las pantallas, pero el guion resulta familiar: aparece una figura difícil de identificar, circulan testimonios y enseguida llegan las explicaciones sobrenaturales.

En este caso, Protección Civil de Ciudad Juárez informó que no había recibido reportes de sucesos fuera de lo normal en el Valle. Tampoco hay pruebas científicas verificables que permitan identificar a la supuesta criatura como una especie desconocida.

¿Alien, nahual o un animal captado desde un ángulo extraño? Sigue sin haber una respuesta comprobada.

Por lo pronto, lo del “nieto del Chupacabras” queda en el terreno del humor. Porque treinta años después, el abuelo todavía no tiene existencia demostrada… y ya le estamos armando el árbol genealógico.

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