Sinaloa
En medio de uno de los escándalos políticos más delicados de los últimos años, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, anunció que solicitó licencia temporal a su cargo mientras se desarrolla la investigación en su contra.
El mandatario morenista explicó que su decisión busca “facilitar la actuación de las autoridades mexicanas”, luego de que la Fiscalía General de la República iniciara un proceso en su contra por presuntos vínculos con el narcotráfico.
La medida ocurre apenas días después de que autoridades de Estados Unidos lo señalaran, junto con otros nueve funcionarios y exfuncionarios, de presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa, uno de los grupos criminales más poderosos del país.
“Lo hago desde mi profunda convicción republicana”, afirmó Rocha Moya al justificar su separación temporal del cargo, en un mensaje que ha generado reacciones encontradas tanto en el ámbito político como entre la ciudadanía.
⚠️ Un caso que escala a nivel internacional
El señalamiento por parte de autoridades estadounidenses elevó la presión sobre el gobernador, colocando el caso en el centro del debate nacional e internacional, no solo por la gravedad de las acusaciones, sino por el nivel del funcionario involucrado.
Aunque la licencia no implica una renuncia definitiva, sí abre un nuevo capítulo en la crisis política de Sinaloa, donde se espera que el Congreso local defina quién asumirá el control del Ejecutivo estatal de manera provisional.
🔎 ¿Estrategia política o reconocimiento implícito?
La decisión de pedir licencia ha sido interpretada de distintas formas: para algunos, es una señal de responsabilidad institucional; para otros, una medida obligada ante la presión internacional y el avance de las investigaciones.
Por ahora, el proceso sigue abierto y será clave el curso que tome la investigación en México, así como la postura del gobierno federal ante un caso que podría marcar un precedente.

