Nicolas Mathieu, coronado con el Goncourt por su retrato social adolescente

María D. Valderrama

París, 7 nov (EFE).- El escritor francés Nicolas Mathieu (1978) logró hoy el mayor reconocimiento literario del mundo francófono, el premio Goncourt, con su segunda novela, “Leurs enfant après eux”, un nostálgico relato sobre la adolescencia en el que se cuelan recuerdos autobiográficos.

“He querido crear un universo con partes del mundo del que yo vengo, de personas que intentan continuar con su vida ante una etapa que llega a su fin”, explicó Mathieu tras ser galardonado, en el restaurante Drouant de París donde el jurado se pronuncia cada año.

Una novela con la que este francés, natural de la pequeña localidad de Épinal dans les Vosges, cerca de Nancy (noreste), quiso crear una descripción social y política de la juventud, que dedicó a su hijo Pascal, de cinco años.

“Hoy pienso en él y en mis padres y en la ciudad donde nací y la región que describo en el libro”, dijo Mathieu, que situó su novela en un valle en la zona del Gran Este.

Allí, a partir de 1993 y a lo largo de cuatro veranos, Anthony, de catorce años, intenta escapar del aburrimiento junto a su primo, y a las convenciones de la familia y la sociedad que han marcado para ellos un camino diferente al que ellos mismos imaginan.

“En el momento en el que hablamos de la gente, de la forma en la que viven, en la que aman, estamos haciendo un acto político. Mi esfuerzo se centró en restituir el tiempo presente y en comprender cómo funcionan nuestras vidas, lo que se esconde en los detalles. Mi preocupación es la realidad”, expresó el escritor.

Entre lagos, canoas, céspedes húmedos y días de canícula, Anthony conocerá el primer amor, e imaginará una vida al ritmo de los éxitos musicales de la época, como “Smells Like Teen Spirit” de Nirvana. El último pasaje del libro coincide con el verano del 1998 y el triunfo de Francia en la Copa del Mundo.

“No sé hasta qué punto este premio me va a facilitar o complicar la vida, pero tengo la impresión de que la va a cambiar”, reconoció Mathieu, que se trasladó a París en tren desde su residencia, en Nancy, esta misma mañana y esperaba la noticia desde la terraza de su editorial, Actes Sud, con sentimientos divididos.

El premio solo está dotado con 10 euros (unos 11,6 dólares), pero su prestigio suele elevar a los laureados a la lista de los más vendidos, con una tirada media de 300.000 ejemplares y numerosas traducciones, y disparar sus carreras en el caso de los más jóvenes.

“Es un autor que se incluye en la tradición del premio Goncourt, por ser un escritor nuevo y joven y haber escrito un libro social, contemporáneo, que habla de la juventud francesa, lo que es raro en Francia”, arguyó tras el anuncio el presidente del jurado, el escritor Bernard Pivot.

El jurado, compuesto por escritores y críticos como Paule Constant, Pierre Assouline, Françoise Chandernagor, Didier Decoin, Philippe Claudel, Patrick Rambaud, Tahar Ben Jelloun, Virginie Despentes y Eric-Emmanuel Schmitt, se reunió a última hora de la mañana para alcanzar una decisión.

Junto a Mathieu los otros tres finalistas este año eran David Diop, por su novela “Frère d’âme”, Paul Greveillac, por “Maîtres et esclaves”, y Thomas B. Reverdy, autor de “L’Hiver du mécontentement”.

“Los cuatro libros merecían el Goncourt, y esto no es algo que pase a menudo. La selección de los cuatro era excepcional”, dijo Pivot.

En este caso, detalló que Mathieu venció por “la calidad de su libro”, por ser un escritor “nuevo y joven” y por hablar de la Francia contemporánea.

“Incluso si es una época más antigua, Francia no ha cambiado tanto desde entonces. Los problemas sociales de la juventud que Nicolas Mathieu describe con un rico lenguaje siguen siendo los mismos”, defendió Pivot, que aplaudió la capacidad del autor para “restituir el lenguaje de la juventud”.

Tanto es así que el presidente reconoció que durante la lectura se “mosqueaba” cuando había “palabras raras”, pero asumió la jerga porque “los jóvenes hablan así”.

A la entrega del Goncourt le siguió la del Premio Renaudot, con un jurado diferente, que reconoció a la escritora Valérie Manteau -que sorprendentemente no se encontraba entre los finalistas- por su novela “Le sillon”, en la que cuenta la historia de una mujer que viaja a Estambul a encontrar a su amante. EFE