Niegan versión oficial para uso de balas de Policía en muerte de activista

Agencia EFE

Río de Janeiro, 17 mar (EFE).- La Empresa Brasileña de Correos desmontó hoy la explicación dada por el Gobierno para el uso de balas que pertenecían a la Policía en el asesinato de la concejala y activista de derechos humanos Marielle Franco, cuyo muerte provocó conmoción nacional y tuvo una gran repercusión internacional.

El ministro de Seguridad Pública de Brasil, Raúl Jungmann, confirmó la víspera que las balas que mataron a la activista eran de un lote comprado por la Policía Federal en 2006, pero aclaró que parte de las mismas fue robada en una oficina de los Correos en el estado de Paraíba (nordeste).

La estatal de Correos, sin embargo, divulgó un comunicado en el que aclaró que “en el pasado reciente no hay ningún registro de cualquier incidente” (de robo de munición) y agregó que está intentando verificar las informaciones.

La nota asegura que la empresa no acepta ser contratada para la entrega de armas o municiones excepto cuando está previsto por una legislación específica y tiene autorización del Ejército.

En una entrevista al diario O Globo, el presidente de los Correos, Guilherme Campos Júnior, agregó que la empresa desconoce la información suministrada por el ministro de Seguridad Pública. “El ministro debe tener alguna información que nosotros no tenemos. Si la tiene, espero que nos la repase”, afirmó.

Según los responsables por la investigación del homicidio, los proyectiles 9 milímetros usados en el crimen pertenecen a un lote adquirido por la Policía Federal en Brasilia en 2006.

La misma munición que supuestamente estaba en poder de la Policía Federal también fue usada en una matanza registrada en el estado de Sao Paulo en 2015 en la que fueron asesinadas 17 personas, un crimen por el que ya fueron condenados tres policías y un guardia civil.

Al ser interrogado sobre el uso de munición de la Policía en los crímenes, Jungmann aseguró que parte de los proyectiles fue robada de una agencia de los Correos en Paraíba “años atrás”.

“La Policía Federal ya abrió más de 50 investigaciones por esa munición desviada. Por eso yo creo que esas cápsulas encontradas en la escena del crimen fueron efectivamente robadas”, dijo.

Marielle Franco, una conocida activista de los derechos humanos y la quinta más votada en las elecciones de 2016 para el Concejo Municipal de Río de Janeiro, era una enérgica crítica de la violencia policial, identificado incluso los batallones a los que más se le atribuían homicidios.

La concejala por el izquierdista y opositor Partido Socialismo y Libertad (PSOL) también era crítica de la intervención en la seguridad pública del estado de Río de Janeiro decretada hace exactamente un mes por el presidente brasileño, Michel Temer, y que dejó el control del orden público en manos del Ejército.

La activista, una mujer, negra, socialista, lesbiana y procedente de una favela con altos índices de violencia, fue tiroteada en la noche del miércoles cuando transitaba en su vehículo por una calle del centro de la ciudad tras haber participado en un acto político.

La muerte de Franco conmocionó a Brasil y miles de personas salieron a las calles en varias ciudades para pedir justicia. EFE