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No seré un decano pasivo, sino activo: Campos Rodríguez

En sesión solemne de la honorable Junta Directiva de la Universidad Juárez del Estado de Durango, se aprobó por unanimidad la propuesta que en la reunión anterior hiciera el rector Rubén Solís Ríos, por lo que desde ahora la máxima casa de estudios tiene nuevo decano en la persona del Lic. Eduardo Campos Rodríguez.

Tras ser avalado por el máximo órgano de Gobierno de la UJED y rendir protesta ante el rector Rubén Solís Ríos en la emblemática aula “Laureano Roncal” del Edificio Central, donde se llevó a cabo la sesión solemne, Campos Rodríguez dijo que “… ser decano es una distinción, la máxima que puede tener un universitario; es también un gran honor, pero tenemos que resaltar que es un gran compromiso. Ser decano no nada más tiene un significado de temporalidad, sino el orgullo de integrarse a la pléyade de grandes universitarios que han tenido la titularidad del decanato y se debe seguir su ejemplo”, enunció.

Además, enfatizó que “… el decano representa la dignidad que todos los universitarios tenemos por el solo hecho de serlo”, haciendo referencia a Ángel Rodríguez Solórzano; a José Hugo Martínez y Carlos Galindo, “… pero para mí implica también el deseo, el anhelo de no ser un decano pasivo, sino un decano activo”, sentenció.

Quien es considerado el universitario más completo de su Alma Mater, dijo que una de sus aportaciones será escribir libros relacionados con la materia de Derecho Notarial, en bien de la Universidad, así como aportar nuevos elementos de valoración para los próximos decanos, que no sea nada más la temporalidad, sino que se den otros factores cualitativos que distingan al decanato.

“Esa es mi intención, lo he comentado con el rector Rubén Solís Ríos y le ha parecido bien”, expresó y reiteró que no será un decano pasivo “… porque uno debe demostrar no nada más para lo que sirvió en el pasado, sino para lo que puede servir en el presente, que tenga una proyección positiva hacia el futuro”, remarcó.

Hace alrededor de 51 años que Campos Rodríguez ingresó a la academia, empezó como docente desde muy joven, era estudiante en el entonces Instituto Juárez. “¿Por qué ese privilegio?, ¿por qué esa oportunidad?”, cuestionó. “Mi padre, el licenciado Enrique Campos Luna era catedrático y cuando se fue a vivir a la ciudad de México me recomendó para que yo impartiera clases de ética en la Escuela Preparatoria”, recordó.

Sus contemporáneos en la impartición de esta materia fueron los licenciados Edmundo Fuentes Marrufo y José Hugo Martínez Ortiz, por cierto. Recomienda el libro que lleva por título “El secreto del bien y del mal”, de la autoría de José Romano Muñoz, que habla de la ética valorativa, la esencia, origen, organización

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