Norberto Rivera, una carrera empañada por los escándalos de pederastia

PAPA NOMBRAMIENTOS MÉXICO

México, 7 dic (EFE).- El cardenal Norberto Rivera Carrera, sustituido por Carlos Aguiar Retes como arzobispo primado de México, deja el puesto tras una larga carrera empañada por acusaciones de encubrimiento de casos de pederastia que han salpicado a la Iglesia católica mexicana.

Al cumplir en junio pasado los 75 años -edad de jubilación para los obispos-, Rivera presentó su renuncia al papa Francisco, quien hoy nombró a Aguiar Retes como su sucesor.

Nacido en 1942 en un pequeño pueblo de la Sierra Madre Occidental, de padres campesinos, ingresó a los 12 años al Seminario Conciliar de Durango, donde estudió durante siete años Humanidades, Filosofía y Teología.

A los 20 años viajó a Roma para continuar sus estudios sacerdotales y especializarse en Teología Dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana.

En 1965 fue ordenado diácono y un año después fue ordenado sacerdote por el papa Paulo VI en la Basílica de San Pedro. Regresó a México y comenzó a hacer trabajo pastoral en Zacatecas y Durango.

Participó en numerosos movimientos eclesiásticos y entre 1982 y 1985 fue profesor de la Universidad Pontificia de México, secretario ejecutivo del cuidado pastoral de las familias y miembro de la Comisión Episcopal para el Apostolado Seglar.

En 1985 fue elegido obispo de Tehuacán, en el central estado de Puebla, y diez años después se convirtió en arzobispo primado de México.

En 1998 se convirtió en cardenal presbítero y en abril de 2005 participó en el cónclave que eligió a Benedicto XVI como el máximo jerarca del Catolicismo.

Su lema episcopal es “Lumen Gentium”, en referencia al papel de la Iglesia como luz de las naciones, un interés que ha manifestado en su impulso a la difusión de la religión católica.

Rivera participó en la creación de una de las oficinas de comunicación arquidiocesana más importantes del país, que difunde publicaciones como “L’Ósservatore Romano”, así como el semanario católico “Desde la fe”, que se distribuye a toda América Latina.

En los últimos años, el cardenal ha enfrentado varias acusaciones, e incluso denuncias, por una presunta complicidad en los casos de pederastia que han salpicado a algunos religiosos como Nicolás Aguilar Rivera, acusado de abusar sexualmente de más de un centenar de menores.

Rivera fue acusado de brindar protección al presbítero cuando era obispo de Tehuacán, pero la demanda fue declarada improcedente.

Asimismo, en 2010 una diputada mexicana interpuso una demanda penal para que se investigaran los casos de abusos sexuales de menores atribuidos a Marcial Maciel (1920-2008) y otros miembros de los Legionarios de Cristo, así como la posible existencia de una red de encubrimiento en la que estaría Rivera.

Y el 2 de junio de 2017, el exsacerdote Alberto Athié presentó ante la Procuraduría General de la República (PGR, fiscalía) una denuncia contra Rivera por el presunto encubrimiento de casos de curas pederastas.

Entonces Athié señaló que Rivera reconoció públicamente en 2016 que había atendido casos de sacerdotes que cometieron actos de pederastia, pero notificó de ello al Vaticano en vez de a las autoridades mexicanas.

“Aquí tenemos que hacer la investigación, (que) se manda a la (Congregación de) la Doctrina de la Fe, en Roma, y el Santo Padre es quien ha tomado las decisiones en estos casos tan dolorosos, porque sí han sucedido aquí en México”, dijo el cardenal, citado en la denuncia.

Según el documento, de su declaración se infiere que Rivera tuvo conocimiento “pleno, íntegro e indubitable” de “abominables actos pederastas” cometidos por sacerdotes adscritos a la Arquidiócesis de Ciudad de México a su cargo.

El experto en asuntos religiosos Bernardo Barranco dijo hoy a Efe que el cardenal Rivera “no se libera” de las acusaciones a raíz de su retiro.

“Se han cometido delitos penados por la ley en los cuales el cardenal está imputado como máxima autoridad de la Iglesia católica” en el momento en que ocurrieron y, por tanto, su retiro no supone que las imputaciones “por las que está bajo investigación sean anuladas, por el contrario, siguen su curso”, aseveró. EFE