Novelista gallego recuerda como de chavales idealizaron a los narcos

Blog de Jack Moreno

Paula G. Mora

Madrid, 31 may (EFE).- El escritor y abogado penalista José Manuel del Río reconoce que, en su juventud, los chavales en Galicia admiraban más al narcotraficante Sito Miñanco que al entonces juez Baltasar Garzón, quien recuerda que el dinero fácil era un señuelo casi “cinematográfico”.

Y del Río lo admite delante del que fuera uno de los jueces más destacados en la lucha contra el tráfico de drogas.

“Yo crecí en la narcocultura de A Coruña, y el chaval de calle gallego admiraba a Sito Miñanco y no a Baltasar Garzón, y quien diga lo contrario miente”, explica en entrevista con Efe el autor de “La marea roja” (Ediciones Carena).

En un acto literario con motivo de la feria del libro en Madrid ambos mantuvieron un cara a cara para hablar sobre el narcotráfico en España, la narcocultura y su herencia en la sociedad actual.

Con franqueza describe como entre los jóvenes gallegos de aquella época las figuras judiciales despertaban pocas simpatías.

En su primera novela sobre el narcotráfico en su tierra, el abogado coruñés afincado en Barcelona, no trata de recrear -como él mismo expone- una lucha entre “el bien y el mal”, sino de reflejar, a través de la ficción, los problemas de la reinserción tras una vida dedicada al narcotráfico.

“Se creó un modelo, casi cinematográfico, de lo que se podía conseguir con poco esfuerzo. Aún faltan noticias sobre el fenómeno de las adicciones, pero vende más que se han incautado no se cuántos kilos”, reflexiona casi tres décadas después Garzón.

Esta novela complementa al periodismo de “Fariña”, en su constante flashback entre los años noventa y el año 2000, como ha reconocido el reportero Nacho Carretero al puntualizar que si hubiese escrito una novela era esta la que le hubiera gustado firmar.

El relato narra la historia de Daniel Piñeiro, un mítico narco de ficción quien, tras ocho años en prisión en los que ha visto desaparecer su imperio criminal en las rías gallegas, ahora tiene una única ambición: una vida normal.

“Piñeiro intenta con todas sus fuerzas llevar una rutina sencilla, pero el pasado siempre vuelve y ha de responder por lo que hizo antes de entrar en prisión. Las cuentas pendientes siempre se cobran en la industria criminal”, asegura Del Río.

“El problema es que de la droga se sale, pero el narcotráfico es un modus vivendi porque siempre hay una deuda pendiente”, recuerda el juez Baltasar Garzón, personaje clave en la represión del ilícito tráfico.

El ex magistrado sostiene que “España no es un narco-Estado, precisamente eso es lo que evitamos en los años noventa. Sin embargo, en Algeciras estamos viendo imágenes olvidadas que se vuelven a repetir. No se puede comparar el hachís con la heroína, pero mientras haya beneficio, habrá interés, y habrá respuesta”.

Del Río también afirmó que “no se va a acabar nunca con el narcotráfico desde el prohibicionismo”.

“¿Somos conscientes de que mucha gente, por las razones que sean, quiere drogarse a pesar de todo lo que sabemos de los estupefacientes?”, pregunta al contestar la cuestión de cómo acabar con el narcotráfico.

Para Garzón “cuando el Estado olvida su necesidad de combatir fenómenos criminales puede ocurrir que se gangrene la situación si no se acude con medidas más comprensivas que la simple represión”.

“Ganar al narcotráfico” supone una reflexión muy importante y “hay muchos intereses en juego”, advierte el ex juez.

Del Río asegura que sus fuentes para escribir la novela han sido los “recuerdos, propios y ajenos, de una generación que se lo estaba pasando muy bien a cambio de no enterarse hasta demasiado tarde de que la vida iba en serio”, puntualiza con desazón.EFE