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ONG piden explicaciones por una tragedia “que se podría haber evitado”

Mohamad abdel Kader

Trípoli, 3 jul (EFE).- Horas después de que 44 migrantes murieran y ceca de 80 más resultaran heridos en un bombardeo contra un centro de detención cerca de Trípoli atribuido a la fuerza del mariscal libio Jalifa Hafter, expertos y analistas se preguntan por qué se encontraba dicha instalación en una zona de conflicto y recuerdan que es una tragedia que se podía haber evitado.

El ataque ocurrió poco antes de la medianoche cuando, según la versión del gobierno sostenido por la ONU en Trípoli (GNA), un avión de combate tipo F-16 supuestamente perteneciente a la fuerza del mariscal Hafter atacó un centro de detención situado en la localidad de Tajura, al sur de la capital.

El centro, un complejo integrado por varios edificios, acogía a esa hora en su interior a unos 620 migrantes, y quer ya había recibido disparos anteriormente, está gestionado por la milicia de Tajura, una de la más influyentes y aliada del GNA en la guerra con Hafter.

“El proyectil impactó contra un edificio en el que había 126 migrantes. Los servicios de socorro han rescatado ya los cadáveres de 44 personas”, explicó hoy a Efe una fuente médica.

Una tragedia que como denunciaron este miércoles expertos y ONGs que trabajan sobre el terreno como Médicos sin Fronteras (MSF) “podría haberse evitado fácilmente”.

“Esta no es la primera vez que migrantes y refugiados se ven atrapados en el fuego cruzado en Trípoli, con múltiples ataques aéreos sobre los centros de detención o en lugares cercanos a estos, desde que comenzó el conflicto en la capital a principios de abril”, explicó MSF.

“Hace apenas ocho semanas, en este mismo centro de Tajura, la metralla de una explosión atravesó el techo del hangar donde están las mujeres y estuvo a punto de alcanzar a un recién nacido”, recalcó.

Prince Alfani, coordinador médico en Libia, recordó que MSF había visitado días atrás el recinto, alertado del peligro y de las inhumanas condiciones en las que se hallaban los migrantes, recluidos de forma indigna.

“En el momento del ataque, había más de 600 hombres, mujeres y menores en condiciones vulnerables atrapados en este recinto. Nuestros equipos visitaron el centro y se encontraron con 126 personas recluidas en la celda que luego sería alcanzada en el ataque”, señaló.

MSF volvió a denunciar las políticas restrictivas de bloqueo de migrantes de la Unión Europea, que son responsables de situación actual y que han convertido Libia, un estado fallido víctima del caos y la guerra civil, en una enorme prisión.

“Por cada persona evacuada o reasentada desde Libia en 2019, más de dos han sido devueltas por la fuerza a Libia por la Guardia Costera, a la que la UE apoya”, señaló la organización humanitaria, que pidió menos palabras y mas actos.

“Lo que es necesario ahora no es una inocua condena de estos hechos, sino la evacuación urgente e inmediata fuera de Libia de todos los refugiados y migrantes recluidos en los centros de detención”, afirmó.

“La inacción y la complacencia se han saldado innecesariamente con las vidas de los refugiados y migrantes más vulnerables”, concluyó.

Aunque no existen aún pruebas definitorias, el gobierno sostenido por la ONU en Trípoli volvió hoy a acusar a Hafter, hombre fuerte del país, y pidió la formación de una comisión especial internacional conjunta que investigue y depure responsabilidades.

En declaraciones a la prensa local, el ministro de Interior del GNA, Fathi Bachaga, instó a los medios internacionales a viajar a Libia para “documentar las atrocidades y ayudar a castigar a los responsables de este crimen”.

“Lo primero que hay que preguntar es por qué había migrantes recluidos cerca de una base militar, que es un potencial objetivo en un momento en el que se combate a diario en el sur de Trípoli y porqué se obviaron los avisos”, explica a Efe un diplomático europeo que prefirió no ser identificado.

Hafter, que el único que tiene este tipo de aviones en Libia, puso cerco a Trípoli el pasado 4 de abril con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, de visita oficial en un claro mensaje a la comunidad internacional que tenía como primer objetivo arruinar el actual plan de paz.

Desde entonces se suceden los combates en las áreas rurales del sur de Trípoli, en una espiral de violencia que ya ha segado la vida de cerca de 600 personas, causado heridas a más de 5.000 y obligado a más 30.000 familias a abandonar sus hogares y a convertirse en desplazados internos.

Los enfrentamientos armados también han afectado gravemente a los miles de migrantes, en su mayoría subsaharaianos, que se encuentran en los alrededores de la capital a la espera de poder viajar de forma irregular a Europa o que han sido recluidos en centros de detención tras haber fracasado en el intento. EFE

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