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ONUSIDA: El papa Francisco es una voz esencial en la lucha contra el VIH

María M.Mur

Panamá, 26 ene (EFE).- El papa Francisco es una voz esencial en la lucha contra el VIH y, pese a las reticencias de la Iglesia a promover el uso del preservativo, su papel en la erradicación de la estigmatización de los enfermos es “fundamental”, dijo este sábado a Efe el director ejecutivo de ONUSIDA, Michel Sidibé.

“Francisco es un papa muy progresista. Para mí es una de las mejores voces que podemos tener para decirle a la gente que no se puede dejar a nadie de lado. Ha pasado toda su vida tratando de dar la mano a los excluidos”, afirmó el maliense.

Sidibé explicó que la Iglesia Católica actúa de “puente” entre el organismo internacional y las personas con VIH y que su labor se centra principalmente en acabar con la discriminación, acercarse a los más pobres y promover el acceso universal al tratamiento.

“Para ganarle a esta epidemia, necesitamos llegar a las comunidades y a las familias, y las iglesias pueden hacerlo, están ahí. Nunca podremos ganar sin ellas, es imposible”, reconoció.

El director de ONUSIDA, que se encuentra en Panamá en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), visitará el domingo junto al papa Francisco la Casa Hogar El Buen Samaritano, un albergue social regentado por la Iglesia para personas con VIH sin recursos.

Desde que comenzó su pontificado en marzo de 2013, Francisco ha visitado varios centros con enfermos de sida, uno de ellos durante su gira por África, el continente más azotado por esta epidemia.

La visita del domingo al albergue panameño vuelve a poner sobre la mesa uno de los principales dilemas de la Iglesia Católica: el uso del preservativo.

“Intentar presionar a la Iglesia para que tenga una posición más clara sobre el uso del preservativo no es útil para nuestra alianza. No podemos perder su colaboración, es crucial”, reconoció Sidibé.

“A veces es bueno hacer presión, pero en cualquier alianza uno tiene que ser consciente de lo que el otro está dispuesto a dar y no gastar energías en luchas que no se van a ganar”, insistió.

En 2017, un total de 36,9 millones de personas vivían con VIH en el mundo, de las cuales 21,7 millones tenían acceso a la terapia antirretrovírica, según los datos más recientes del organismo internacional.

Ese año, 1,8 millones de personas contrajeron el virus y 940.000 fallecieron a causa de enfermedades relacionas con el sida.

Sidibé apuntó que la lucha contra el VIH es “una de las mayores muestras de solidaridad mundial” y aseguró que se han conseguido grandes hitos en los últimos años, como la eliminación de la transmisión del virus de madre a hijo en muchos países o la simplificación del tratamiento.

“Hace unos años se daban 18 pastillas al día, hoy el tratamiento es una pastilla diaria y pronto, quien sabe, será una inyección al mes”, declaró.

El funcionario alertó, sin embargo, de que aún quedan muchos retos pendientes en materia de estigmatización y educación sexual: “Hay que hacerle entender a la gente que las pastillas son importantes, pero que si no se promueve una buena educación sexual no seremos capaces de parar esta epidemia”, advirtió.

La ONU se ha propuesto alcanzar en 2020 el objetivo 90-90-90 en todo el mundo, lo que implica que el 90 % de las personas que viven con el VIH conocerán su estado serológico, que el 90 % de las personas diagnosticadas recibirán tratamiento continuado y que el 90 % de las personas tratadas alcanzarán la supresión vírica.

La erradicación total de la enfermedad se ha fijado para 2030 y es una de las metas incluidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que los países adoptaron en septiembre de 2015 y que constituyen la agenda mundial en materia social hasta 2030. EFE

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