De acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía citadas por el dirigente, hasta la última semana de agosto de 2026 México había recibido alrededor de 63 mil toneladas de carne brasileña, frente a un cupo de referencia de 70 mil toneladas. Soto Ochoa consideró que ese volumen no refleja la magnitud de la presencia del producto, pues, aseguró, se comercializa en distintos municipios del estado.
El dirigente señaló que la entrada de carne importada genera preocupación entre los ganaderos duranguenses, quienes enfrentan dificultades para comercializar su producción. Según sus declaraciones, algunos compradores estarían optando por el producto brasileño debido a sus precios, lo que presiona el mercado nacional y complica las condiciones de venta para los productores locales.
Soto Ochoa también expresó inquietud por posibles riesgos para la salud relacionados con residuos de medicamentos y otras sustancias en la carne importada. Sin embargo, estas advertencias corresponden a los señalamientos del representante ganadero y no demuestran, por sí solas, que toda la carne procedente de Brasil esté contaminada o sea peligrosa para el consumo.
En 2023, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) informó que estableció requisitos zoosanitarios para importar carne bovina de determinadas zonas de Brasil, con medidas orientadas a mitigar riesgos y proteger la producción pecuaria. Por ello, para determinar si existe un problema sanitario concreto se requieren resultados de inspecciones, análisis de laboratorio o alertas emitidas por las autoridades competentes.
La preocupación tiene especial relevancia para Durango por el peso de la ganadería en su economía. Datos del Sistema de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), consultados a través del sistema estatal de información agropecuaria de San Luis Potosí, ubican a Durango entre las principales entidades productoras de carne de bovino: registra 121 mil 167.66 toneladas, equivalentes al 5.5 por ciento del total nacional presentado en esa fuente.
Ante este escenario, la discusión no solo se centra en la procedencia y vigilancia sanitaria de la carne que llega a los consumidores, sino también en las condiciones de competencia para los productores duranguenses.
El sector ganadero pide revisar el ingreso del producto brasileño y fortalecer la supervisión, mientras que las autoridades sanitarias son las responsables de determinar, con evidencia, si la carne comercializada cumple los requisitos de inocuidad.
