Petroleros unidos a favor de México y Pemex

Renovación del Contrato Colectivo ocurrirá en un momento crucial para la Cuarta Transformación. El contexto no parece fácil, pero, ¿cuándo lo ha sido, muy en especial en los cuatro sexenios anteriores?

Por Juan Bustillos

La revisión del Contrato Colectivo de Trabajo entre Pemex y el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) ocurrirá en un momento crucial para la Cuarta Transformación. El contexto no parece fácil, pero ¿cuándo lo ha sido, muy en especial en los cuatro sexenios anteriores?

Decidido a cambiarlo todo desde los cimientos, el Presidente López Obrador encontró a la empresa productiva en la más grave situación de su historia, con una deuda que se antoja inmanejable, la producción de petróleo en sus niveles más bajos, convertida en botín de muchos, a quienes ha llamado, genéricamente, “La mafia del poder”, víctima de políticas equivocadas, dictadas desde lo más alto del poder, y saqueada por la Secretaría de Hacienda.

Asimismo, mermadas sus utilidades por el robo impune de gasolina, al que, apenas inició el sexenio, combatió con decisión, ocasionando desabasto en el centro del país, que la población soportó sin mayores protestas, así como la muerte de 137 personas en Hidalgo por el estallido de una toma clandestina. También han ocurrido agresiones violentas a trabajadores sindicalizados que se afanan en reparar los ductos que llevan el combustible a todo el país.

Las intenciones transformadoras de López Obrador en materia petrolera se han topado con todo, desde la opinión generalizada de que algunas de sus mejores intenciones, como la construcción de una refinería en Dos Bocas, no es viable porque el lugar seleccionado es inapropiado, como tampoco es posible construirla en el tiempo ni con el costo que sus expertos han calculado.

Ante esta realidad desechó la participación de las empresas extranjeras consideradas por él y la Secretaria de Energía, Rocío Nahle, como las mejores del mundo para construir una de las que serán obras insignias de su gobierno, y dio la encomienda de hacerlo a Pemex y a la propia SE, pero también obtuvo el apoyo de representantes del mundo financiero mundial, HSBC, JP Morgan y Mizuho Securities, para ampliar un fondo revolvente de 8 mil millones de dólares para la empresa productiva del Estado.

ELECCIÓN DEMOCRÁTICA EN LAS 36 SECCIONES

A este contexto debo añadir las campañas mediáticas y políticas contra el sindicato petrolero, que realizó la renovación de las dirigencias de sus 36 secciones en octubre de 2018, en plena transición del régimen anterior a la Cuarta Transformación y con la supervisión de quienes serían secretarias de Energía y Gobernación, Nahle y Olga Sánchez Cordero, respectivamente, y la vigilancia de la Secretaría del Trabajo.

El 7 de diciembre, apenas seis días después de la toma de posesión, en una reunión a la que asistieron el director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, y el subsecretario de Gobernación, Zoé Robledo, en representación de la titular de Gobernación, Sánchez Cordero, los nuevos secretarios generales de las 36 secciones recibieron sus tomas de nota.

En esa comida tradicional de fin de año, Romero Oropeza pudo comprobar la unidad monolítica del sindicato de Pemex. Así lo reconoció y lo expresó entre los aplausos de los dirigentes seccionales.

Octavio Romero, Director General de Pemex, y la Secretaría de Gobernación saben de la unidad del gremio en torno a su líder nacional, Carlos Romero Deschamps

El gremio puso en práctica las reglas electorales proclamadas por López Obrador: Sufragio directo y secreto, pero, además, en muchas de las secciones se registró más de una planilla y en algunas hasta cinco. A despecho de las versiones propaladas por intereses creados, el resultado fue la demostración de un sindicato sólido, unido en torno a su dirigente nacional, Carlos Romero Deschamps.

Cada dos años se revisa el contrato entre empresa y sindicato. Las negociaciones siempre han sido difíciles. Hubo ocasión, en el sexenio de Ernesto Zedillo, cuando la dirigencia nacional se opuso a la venta de la petroquímica, que el director y el líder nacional firmaron en oficinas separadas; en el de Vicente Fox, el entonces secretario de Gobernación, Santiago Creel, intentó que el gremio estallara la huelga, pero Romero Deschamps desactivó la maniobra, que habría sido catastrófica para el país, declarando, unilateralmente, una prórroga; en el sexenio pasado, antes de firmar, se dio el caso histórico de usar hasta dos prórrogas.

En casi un cuarto de siglo, el país y Pemex han contado con la lealtad del sindicato y su dirigencia, no obstante que el gobierno ha pasado, hasta en tres ocasiones, de manos de un partido político a otro, de los intentos de destruir la unidad sindical, la mayoría con origen dentro del gobierno, y de las fuerzas políticas.

Pese a que se ha acudido a todo tipo de estrategia, incluso la persecución judicial y las sistemáticas campañas mediáticas, para desprestigiar al sindicato y a sus dirigentes, a diferencia de otros gremios, los petroleros no han dejado de laborar un solo día; no han paralizado instalaciones; no han amagado con movimientos desestabilizadores; no han tomado la calle para presionar ni han puesto en peligro a Pemex ni al país.

Un sindicato de Pemex para México, que nunca ha amagado con movimientos desestabilizadores

En vísperas de la renovación contractual, un reducido grupo de personas, la mayoría sin historia como trabajadores de Pemex, solicitó y obtuvo registro como sindicato, Petromex, que cuenta con la asesoría de Cuauhtémoc Cárdenas, el hijo del general Lázaro Cárdenas, que nunca ha trabajado en la industria, como tampoco lo han hecho quienes ahora cuentan con un membrete, pero sin trabajadores.

El general Cárdenas logró la expropiación gracias, precisamente, a que el sindicato petrolero estalló la huelga en las empresas de aquella época y obtuvo un laudo favorable de la autoridad laboral.

Gracias a aquel movimiento gremial, México cuenta, desde entonces, con Pemex, la empresa más importante del país, cuya primera administración estuvo integrada por miembros del sindicato. Con el tiempo, el gremio redujo su participación en el Consejo de Administración a cinco representantes, que desaparecieron en la Reforma Energética de 2013.

En lo que va de la semana se han sucedido sendas asambleas en 31 de las 36 secciones del cuerpo sindical; el martes concluirá el proceso.

Aunque el estatuto otorga facultades a Romero Deschamps para negociar el contrato con Pemex, en las asambleas seccionales, los trabajadores le han ratificado su apoyo, de tal suerte que al sentarse con Romero Oropeza lo hará con la fuerza de la totalidad de los petroleros.