Piden a la ONU que investigue los abusos contra la minoría birmana rohinyá

Bangkok, 3 mar (EFE).- Trece organizaciones urgieron hoy al Consejo para los Derechos Humanos de la ONU a crear una comisión de investigación sobre los abusos cometidos por el Ejército birmano contra la minoría musulmana rohinyá en el oeste del país.


Unas mil personas han muerto y unas 97.000 han sido desplazadas en el norte del estado Rakhine a raíz de la operación de castigo que el Ejército inició tras el asalto armado del 9 de octubre contra tres puestos fronterizos atribuido a rebeldes rohinyá.

Al menos 73.000 rohinyá han huido a Bangladesh a raíz de la operación en la que según numerosos organizaciones los militares han cometido todo tipo de abusos contra la población civil, incluidos asesinatos, violaciones y quema de casas.

“El establecimiento de una comisión con mandato de la ONU o un mecanismo similar es el requerimiento mínimo para garantizar que se hace justicia y se rinden cuentas”, dijeron las organizaciones en una carta dirigida a los representantes en el Consejo en Ginebra.

“También puede contribuir significativamente a prevenir que se cometan más atrocidades contra los rohinyá y otras minorías en situación de riesgo”, añadió la carta firmada por Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional, entre otros.

La petición mostró su apoyo a la relatora especial de la ONU para los derechos humanos en Birmania (Myanmar), Yanghee Lee, que esta semana exigió “medidas urgentes” tras visitar los campos de refugiados en Bangladesh.

La relatora, que presentará el informe de su visita al Consejo el próximo 13 de marzo, aseguró que la magnitud de la violencia que han experimentado esas familias es mucho más generalizada de lo que había sospechado en un primer momento.

El subdirector para Asia de HRW, Phil Robertson, mostró su apoyo a la relatora y denunció la pasividad mostrada hasta ahora por la comunidad internacional.

“Basta ya, es hora de actuar. La ONU y los estados miembros deben levantarse ante la brutal táctica de tierra quemada, asesinatos y violaciones que el Ejército birmano y la Policía han infligido a la población rohinyá”, dijo Robertson en un comunicado.

El de los rohinyá es un asunto sensible en la política birmana, condicionada por grupos radicales budistas que llevaron al anterior Ejecutivo a adoptar múltiples medidas discriminatorias contra ese colectivo, incluida la privación de movimientos.

Más de un millón de rohinyá viven en la actualidad en el Estado Rakhine, oeste del país, donde sufren una creciente discriminación desde el brote de violencia sectaria en 2012 que causó al menos 160 muertos y dejó a unos 120.000 de ellos confinados en 67 campos. EFE