Piropos, una forma de violencia permitida

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¿A qué mujer no le han lanzado un piropo? ¿A cuántas de ellas realmente les pareció algo “simpático” o “encantador”? la realidad es que la gran mayoría de las mujeres se han sentido ofendidas ante frases que les gritan los hombres en la calle aludiendo a su complexión física, casi siempre en un lenguaje soez y vulgar, lo que es, hasta cierto punto, un tipo de violencia permitida.

Y es que forma parte del folclor mexicano el que los hombres busquen “agradar” a las mujeres por medio de frases subidas de tono en doble sentido, lo cual también puede ser definido como “picardía”, y que son expresadas casi siempre cuando se hayan en grupo, siendo los más comunes los dichos por los trabajadores de la construcción cuando están en descanso o viajan en camionetas.

Sin embargo gran cantidad de estas frases de “romanticismo urbano” hacen todo menos halagar a quien la recibe, pues exaltan el deseo de los varones por sus atributos físicos y más de uno deja entrever deseo sexual, lo que sin duda es un tipo de violencia verbal con connotación sexual que sin embargo, al ser parte de la cultura, tiene un cierto grado de aceptación social.

Pero ¿qué tanto le afecta a la mujer este tipo de frases? Las consecuencias van desde un simple enojo hasta el hecho de tener que rodear la calle por la que van, cambiarse de acera o acelerar el paso para evadir la verborrea y hay quienes han tenido que salir más “cubiertas” de lo que desearían o incluso a evitar cierta ropa con tal de ser blanco de la “poesía” de estos hombres.

Expresiones como “tanta curva y yo sin frenos”, “tanta carne y yo sin muelas” y un sinfín de frasecillas más, que tienen su origen en el centro del país pero que igualmente son replicadas en todas partes de la república, se suman a miradas, silbidos, aplausos, gritos y demás expresiones que muchas ignoran pero que otras han tenido que responder inclusive de manera física.

Es obvio que no es posible generalizar, pues tanto hay hombres que no recurren a estas argucias como existen mujeres que hasta han sonreído por un piropo bien dicho. Existen sitios como la Ciudad de México en donde incluso se hacen competencias de piropos y albures donde más de uno ha “ligado” por esta vía al amor de su vida, por increíble que parezca.

Pero así como los hombres acosan a las mujeres la liberación femenina ha provocado que también ellas dejen sin aliento a más de uno, pasando de la mirada hasta un “¡mangazo!”, por lo que sólo se puede decir que el gusto se rompe en géneros ¿y usted cómo se siente ante un piropo?