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Polémica en Mauritania tras “ofender” al gremio de músicos tradicionales

Maaruf uld Daa

Nuakchot, 16 oct (EFE).- La protesta de decenas de músicos tradicionales (iggauen, en dialecto local) anoche en la capital mauritana, Nuakchot, despertó las quejas de esta casta que se lamenta de ser víctima del discurso de odio promovido por clérigos musulmanes.

Los manifestantes, que se concentraron en frente del Palacio Presidencial, exigieron que las autoridades investiguen la identidad de la persona que ha grabado y emitido en las redes sociales un audio en el que se insulta a su grupo y se cuestiona su pertenencia a la religión musulmana.

“Pedimos a las autoridades que garanticen la aplicación de la ley que penaliza la discriminación”, rezaba una de las pancartas levantadas por los participantes en la protesta.

Todo empezó cuando una persona anónima difundió hace unos días en Whatsapp y Facebook una grabación en la que decía que las tradiciones de los “iggauen” se contradicen con el islam.

El audio desató una polémica que hizo recordar incidentes pasados relacionados con la postura de los clérigos musulmanes hacia ese grupo.

Hace aproximadamente 20 días, los imanes de las principales mezquitas de Nuakchot se negaron a dirigir la oración durante el funeral del famoso músico mauritano Sidaty uld Abba, intérprete del primer himno nacional mauritano.

Esa decisión ofendió a los “iggauen”, pues no era la primera vez que sufrían ese rechazo, ya que los imanes de la capital mauritana actuaron igual en 2011, durante el funeral de la artista Dimi Mint Abba, hija de Sidaty.

Aunque no es algo común en la sociedad mauritana, la negativa de los ulemas a pronunciar oraciones fúnebres está bien fundamentada en el rito maliki del islam (ampliamente practicado en el país), que recomienda a los religiosos no rezar a “una persona (fallecida) no virtuosa”.

Los religiosos mauritanos más rigurosos incluyen a los “iggauen” en esa categoría de “personas no virtuosas” porque consideran que el ejercicio de la música está prohibido por el islam.

“Como parte de la sociedad somos víctimas de muchos gestos de desprecio, pero no podemos aceptar que se cuestione nuestra religión”, dijo la cantante Uleya Mint Amar Tichit durante la protesta de ayer.

“Somos conocidos por nuestra veneración a Dios, las alabanzas a su profeta Mahoma y el deseo de amor al prójimo”, agregó.

Según la tradición musical en Mauritania, los “iggauen” siempre abren y cierran sus conciertos con “la shahada”, la profesión de fe islámica.

Este es uno de los argumentos empleados por sus partidarios, que son muy numerosos en las redes sociales, para refutar las acusaciones de su falta de interés por la religión.

Además, algunos analistas ven en esta controversia una confrontación encubierta entre dos componentes dominantes de la sociedad mauritana: las tribus guerreras y las tribus marabúticas (religiosas).

“Desde la antigüedad las tribus religiosas siempre han sido hostiles a los ‘iggauen’, generalmente unidos a los guerreros, que alababan y cantaban a la guerra, a la que perpetúan en su tradición oral”, dijo a Efe el sociólogo Mbarek uld Lehbus.

¿El refrán no dice que “los morabitos (que pertenecen a las tribus marabúticas) no son amigos de los iggauen”? añadió.

Pero esta visión está lejos de ser unánime, incluso dentro de los propios “iggauen”.

“No encuentro ningún interés en los desvaríos de un extraño que no puede tener el calificativo de mufti (máxima autoridad religiosa musulmana del país)”, escribió el músico e intelectual Thara Hembara sobre el autor de la ofensiva grabación de audio.

Debemos evitar “caer en la trampa de aquellos que no tienen nada que aportar a Mauritania salvo su odio que solo engendra odio”, dijo.

Esta polémica recuerda al famoso “caso Mjaitir” que se remonta a principios de 2014, cuando el bloguero mauritano Mohamed Cheij uld Mjaitir fue arrestado y condenado a muerte por publicar un artículo en su blog titulado “Religión, práctica religiosa y herreros”.

Perteneciente él mismo a la casta de los herreros, Mjaitir (luego indultado tras lo que abandonó el país) recordó que la discriminación que sufre su gremio en la era contemporánea se remonta a mucho tiempo atrás y se practicaba incluso en tiempos del profeta Mahoma, quien por su parte la toleraba. EFE