Primer ministro libanés culpa a Hizbulá de obstaculizar formación de Gobierno

Beirut, 13 nov (EFE).- El primer ministro designado del Líbano, Saad Hariri, culpó hoy al grupo chií Hizbulá de obstaculizar la formación de un nuevo Ejecutivo en unas negociaciones que se arrastran desde las elecciones del pasado mayo.

En una rueda de prensa en Beirut, Hariri aseguró que “Hizbulá es el principal obstáculo” para formar Gobierno y advirtió de que el movimiento “cargará con la responsabilidad de las consecuencias” del bloqueo político, que se prolonga seis meses.

“No soy yo el que entorpece las instituciones y la (aplicación de la) Constitución”, aseguró Hariri, a quien el presidente Michel Aoun encargó formar Gobierno el pasado 24 de mayo, después de los comicios parlamentarios del día 6 del mismo mes.

Hariri puntualizó que ha “abierto las puertas del diálogo a todos, sobre todo a Hizbulá” y señaló que, tras solucionar hace pocos días las disputas que tenía con la formación cristiana Fuerzas Libanesas, la composición del Ejecutivo estaba lista.

Sin embargo, han surgido nuevas divergencias porque un grupo de diputados suníes aliados a Hizbulá reclaman una cartera ministerial, algo a lo que se ha opuesto Hariri.

En este sentido, Hariri declaró que no desea “monopolizar la representación suní en el Gobierno” a través de su partido, la Corriente del Futuro, y aseguró que ha aceptado que haya representación de individuos suníes que no sean de su grupo.

“No acepto que nadie me acuse de sectarismo”, remachó el primer ministro, que ya lideró el Ejecutivo de unidad nacional creado a finales de 2016 para desbloquear una parálisis política de 18 meses, en el que también participó Hizbulá.

Hace tres días, Aoun pidió “valor y paciencia” para formar el nuevo Gobierno, que tiene que estar encabezado por un musulmán suní, según el reparto del poder recogido en la Constitución.

Según ese sistema, basado en un reparto de cuotas en función de la religión, la Presidencia la ocupa un cristiano maronita y la jefatura del Parlamento, un musulmán chií. EFE