“Pusimos a Colombia en el mundo”, dice Holguín tras ocho años como canciller

Agencia EFE

Jaime Ortega Carrascal

Bogotá, 4 jul (EFE).- María Ángela Holguín, que ha ejercido como canciller de Colombia los últimos ocho años, más tiempo que cualquiera de sus antecesores, dejará el cargo en un mes y se va “muy contenta, muy satisfecha” de haber ayudado a cambiar la imagen del país ante el mundo, según aseguró en una entrevista con Efe.

Holguín acompaña al presidente Juan Manuel Santos desde el primer día de su gobierno, el 7 de agosto de 2010, un récord que en el gabinete solo iguala su homóloga de Cultura, Mariana Garcés.

“Creo que pusimos a Colombia en el mundo, que trabajamos mucho con bastantes resultados positivos de cambiar la imagen negativa del país, de que los pasaportes colombianos no fueran vistos como los vieron durante décadas como algo malo”, afirmó a Efe.

En su balance positivo entra la ofensiva diplomática que logró ampliar a 91 el número de naciones que eximen de visado a los colombianos y el cambio gradual en la percepción que se tiene del país en el exterior, menos asociado a la inseguridad y el narcotráfico y más a la paz y las oportunidades, explica.

“Fuera de eso le imprimimos a este Ministerio algo que nunca había tenido, que lo llamamos ‘Cancillería social’ y es cómo llegamos a todos los municipios de frontera con proyectos para que la gente sienta que el Estado finalmente va a esos sitios tan alejados, que han sufrido tanto por el conflicto”, añade.

Así como reconoce que su momento cumbre fue la firma de la paz con las FARC, apadrinada por la comunidad internacional, admite que su paso por la Cancillería le dejó sinsabores y en particular cita “tres momentos muy difíciles”.

El primero de ellos fue el fallo de la Corte Internacional de Justicia que el 19 de noviembre de 2012 confirmó la soberanía colombiana de siete cayos cercanos al archipiélago de San Andrés, pero le concedió a Nicaragua una porción de mar al este del paralelo 82.

“Fue un momento muy difícil (…) Explicarle eso al país es realmente muy difícil. Además de que entenderlo es difícil, explicarlo y que se acepte lo es mucho más”, afirmó.

Otro “fue el día de la expulsión de 20.000 colombianos de Venezuela en agosto de 2015” por orden del presidente Nicolás Maduro.

Ver “la gente pasando con sus cositas por el río (fronterizo)” y “pensar que eso lo hace un país vecino, un país con el que nos une todo” es algo que define como “muy duro”.

Y el tercero fue el 2 de octubre de 2016, cuando se impuso el “no” en el plebiscito del acuerdo de paz con las FARC. “El día del plebiscito también fue muy triste y muy doloroso”, recuerda.

La deteriorada relación con Venezuela es un tema obligado en su balance, en el que destaca que la negativa del Gobierno de Maduro a admitir la crisis existente en ese país dificulta la búsqueda de soluciones y también la convivencia.

“Hemos dicho miles de veces, ‘hagamos un corredor humanitario, nosotros ayudamos, canalizamos la ayuda de otros países'”, pero no hay respuesta, lo que hace que todo “se vuelva mucho más complejo”, aseguró.

Con Estados Unidos, en cambio, considera que “en general” las relaciones quedan “bien”, a pesar de las tensiones que genera el reclamo de Washington por el aumento de los cultivos ilícitos en Colombia.

“Tenemos un diálogo muy fluido con los Estados Unidos, una vez al año nos encontramos para ver múltiples temas, que es el Diálogo de Alto Nivel, y tenemos el Diálogo de Seguridad Regional, donde miramos todo lo que está pasando en la región”, añade.

En los asuntos regionales, considera que la elección de Andrés Manuel López Obrador como presidente de México no debe alterar el rumbo de la Alianza del Pacífico, el mecanismo de integración del que ambos países hacen parte junto con Chile y Perú.

“De las cosas importantes que hemos hecho en la región en estos años es la Alianza del Pacífico y aspiro a que México siga en la misma línea. Creería que el presidente López Obrador verá los beneficios que tiene estar en la Alianza del Pacífico”, opina.

Menos claro ve el futuro de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en la que seis países, entre ellos Colombia, suspendieron su participación al estar insatisfechos por la línea ideológica del organismo.

“No hay reuniones, no vamos a ninguna convocatoria de Unasur, sí creemos que está completamente estancado, creemos que siguió un camino ideologizado en donde el tema de Venezuela lo tomó y es muy difícil poder sacar cosas positivas en eso”, afirmó.

Según la ministra, Colombia, Chile, Argentina, Brasil, Perú y Paraguay están “preocupados” por el rumbo de Unasur y tratando de organizar “una última reunión antes de agosto como para evaluar realmente en qué está, pero ni siquiera nos hemos podido poner de acuerdo en la agenda”.

Si se concreta esa cita, puede ser la despedida como canciller de Holguín, quien tiene claro que a partir del 8 de agosto descansará para luego dedicarse a otras actividades. “Mi tiempo en el servicio público ya se cumplió”, concluye. EFE