Ríos, la joya que el turismo de aventura busca proteger en Costa Rica

María José Brenes

Río Pacuare (Costa Rica), 16 oct (EFE).- Los ríos, altamente amenazados por la deforestación y la contaminación, son una joya que el turismo de aventura en Costa Rica busca preservar para impulsar al sector y el desarrollo de las comunidades cercanas.

“El rafting ha sido una de las industrias que han dado la alerta de que los ríos necesitan cambiar, limpiarse y hemos alertado la deforestación, contaminación y creación de represas que han afectado enormemente a las comunidades”, expresó a Efe el presidente honorario de la Federación Internacional de Rafting (IRF), Rafael Gallo.

El río Reventazón, en Costa Rica, un ícono clase III, IV y V para realizar rafting y donde llegaban personas de todo el mundo para entrenar, perdió por completo su belleza tras la construcción de varias represas, lo que ocasionó un deterioro económico en la comunidad de Turrialba.

Lo mismo sucede con el río Maipo, ubicado en Chile, o en el río Zambeze, ubicado en Zimbabue y Zambia (África) que están siendo amenazados con proyectos para la construcción de represas.

En el marco de la Cumbre Mundial de Rafting celebrada recientemente en Costa Rica, la Red Internacional de Ríos (IRN) firmó un acuerdo de cooperación con la IRF para continuar con la labor de protección de afluentes y cuencas hidrográficas.

Esta iniciativa busca crear una trayectoria clara para que la comunidad de este deporte a nivel global pueda combatir el cambio climático, y utilizar el rafting como herramienta aglutinadora que lleve la sensibilización y la acción climática del mundo.

El instructor de guías de rafting de la IRF y presidente de la Asociación de Ríos de Nueva Zelanda, Tim Marshall, afirmó a Efe que para proteger los ríos debe trabajarse de forma conjunta entre los Gobiernos, compañías de rafting, industrias de turismo y sociedad civil, porque no es solamente para beneficiar al sector de aventura sino a todos y al medioambiente.

“Nosotros que trabajamos en los ríos vemos los cambios que se dan de primera mano, la contaminación, la sequía, y la degradación del río. Vemos que la salud ecológica de los ríos ha cambiado y necesitamos trabajar en eso porque el ecosistema está muriendo y necesitamos preservarlo para las futuras generaciones”, destacó Marshall.

Uno de los principales riesgos ambientales que enfrentan los ríos es la construcción de represas, debido a los cambios en los cauces, además de alteraciones en las comunidades de peces y crustáceos, así como del mismo bosque, sin dejar de lado que en muchas ocasiones se atropellan los derechos de las poblaciones indígenas y de las comunidades cercanas que no son tomadas en cuenta cuando se realiza la construcción.

“Nadie conoce los ríos más que los pescadores, los indígenas y ustedes (rafting) y el rafting juega un papel muy importante porque permite proteger las funciones biológicas, los ecosistemas y la belleza de los ríos”, destacó la Coordinadora del Programa de América Latina para International Rivers, la colombiana Monti Aguirre.

La experta colombiana, que trabaja en la protección de los ríos y en identificar estrategias para contrarrestar los efectos de las represas en América Latina, añadió que desde el rafting se puede trabajar en alentar a todas las generaciones a proteger los ríos y los entornos naturales.

El ministro de Ambiente y Energía de Costa Ria, Carlos Manuel Rodríguez, indicó que el país tiene la capacidad para generar el 98 % de la electricidad renovable. Sin embargo, dijo que el país debe trabajar en modelos más sustentables de la matriz eléctrica y avanzar hacia la energía solar.

Durante los últimos cuatro años Costa Rica ha alcanzado un 98 % de producción con fuente limpias, de ellas 72,2 % por agua, 16,1 % por viento, 8,9 % geotermia, 0,76 % por biomasa y 0,09 % por sol.

“Tenemos que movernos hacia un modelo diferente. La matriz eléctrica renovable es una maravilla, pero lo tenemos sustentado en hidroelectricidad y no tiene que estar sustentado solo en eso, sino que tenemos que ir hacia fuentes renovables alternativas como energía solar fotovoltaica que vamos a ver en el futuro y el país tiene que prepararse a un cambio radical”, dijo Rodríguez.

Para los expertos, el rafting además de ser una actividad recreativa de aventura, proporciona empleo en zona alejadas, apoya al desarrollo de las comunidades, del medioambiente y da una oportunidad de especialización en esta área.

Costa Rica, con 51.100 kilómetros cuadrados y un 5 % de la biodiversidad del planeta, es un país reconocido a nivel mundial por ser un destino de aventura, por lo cual trabaja conjuntamente con organizaciones de rafting para cuidar el medioambiente.

La Adventure Travel Trade Asocciation ha colocado a Costa Rica entre los primeros países para practicar esta disciplina, en donde compite con otros como Nueva Zelanda, Suiza, Chile e Islandia. Mientras que la revista National Geographic sitúa al río costarricense Pacuare entre los 10 más bellos del mundo.

Datos del Instituto Costarricense de Turismo indican que durante el periodo 2016-2018 un 8,1 % de todos los turistas que visitaron el país realizaron rafting como parte de sus actividades de turismo.

“El rafting es agradable no es peligroso, ayuda al ambiente, uno ve aves, bosques diferentes y eso es lo que queremos promover, pero si tenemos ríos contaminados bosques totalmente deteriorados, aguas sucias y represas no podemos conservar la actividad”, dijo Gallo. EFE