RSF: los grupos yihadistas sólo conciben a los periodistas sumisos o muertos

566eb26342520.r_1450173459250.0-11-624-333París, 4 ene (EFE).- Los grupos yihadistas como el Estado Islámico (EI) sólo conciben a los periodistas como sumisos a sus estrictas reglas de censura con fines de propaganda o muertos, asesinados en nombre de su ideología totalitaria, según Reporteros sin Fronteras (RSF).


En un informe titulado “la Yihad contra los periodistas”, publicado hoy, casi un año después del atentado terrorista contra el semanario satírico francés “Charlie Hebdo”, RSF subraya que organizaciones extremistas como el EI, Al Qaeda, Al Shabab, los talibanes o Boko Haram pretenden “erradicar la información independiente” en sus planes de conquista.

Una buena muestra son los llamados “Once mandamientos de Deir Ez Zor” que Daesh presentó en octubre de 2014 tras conquistar la provincia siria con ese nombre, como embrión de una legislación sobre la prensa, y que antes que nada fijan la obligación para los periodistas que quieran trabajar allí de rendir pleitesía al que consideran su “califa”, Abu Bakr al Bagdadi.

Cualquier informador que se desmarque de esas reglas, que incluyen medidas de censura, pero también la imposibilidad de trabajar directamente con televisiones exteriores, y en particular con las de su “lista negra”, corre el riesgo de ser decapitado y luego crucificado.

En octubre pasado, la misma RSF junto al Observatorio de Libertad de la Prensa (JFO) habían contado el calvario de 13 periodistas ejecutados y 48 secuestrados por el grupo terrorista en Mosul.

“Ejecuciones, pero también el secuestro y la tortura, sin olvidar la toma de rehenes, son los métodos de base del Daesh para suprimir cualquier información o reportaje sobre las violaciones de derechos humanos que perpetran sistemáticamente sus militantes”, señalaban las dos organizaciones.

A ese respecto, recordaron que no se tiene información sobre una decena de reporteros o asistentes que han caído en sus manos.

El EI, según los autores del informe de hoy, “se comporta como un Estado totalitario que ejerce un control sin falla de su imagen y elimina con gran brutalidad las voces disidentes”.

Para eso se ha dotado de un emporio periodístico que considera esencial para sus objetivos y que está supervisado por un organismo que depende directamente del “gabinete del Califa” y que -de según un documento interno- actúa en relación directa con las más altas instancias militares y de seguridad.

Ese centro de mando mediático que gestiona siete divisiones cada una con su propia especialidad (vídeo, texto, foto, radio, traducciones, etcétera), ubicada probablemente en el feudo de la organización en la ciudad de Al Raqa, centraliza las 38 oficinas de información que tiene repartidas por el mundo, pero sobre todo en Siria e Irak.

Gracias a ese dispositivo, se estima que el EI genera unos 15.000 documentos al año, incluidos 800 vídeos y una veintena de revistas en once lenguas, aunque el grueso de su “guerra de comunicación” pasa por internet, con cientos de sitios web y miles de cuentas en las redes sociales que sirven a sus campañas, por ejemplo para reclutar activistas y planificar ataques.

Por allí pasan buena parte de las imágenes ultra-violentas que -subraya RSF- son “su principal vector de propaganda” y buscan sobre todo “impresionar a Occidente, dar miedo, pero también atraer a nuevos reclutas dispuestos a sacrificarse por la causa islamista”.

También forman parte de ese aparato de “manipulación” la revista “Dabiq”, en inglés -existe algo similar en francés, “Dar al Islam”-, que busca convencer a simpatizantes en Occidente para que acudan a los territorios ocupados por el grupo terrorista o cometan atentados allí donde se encuentren.

Los autores del informe recuerdan que el EI no es el único grupo yihadista que maltrata a los informadores “en nombre de una visión totalitaria de la libertad de expresión”. Lo muestran las experiencias estos últimos años de Libia, Somalia (con Al Shabab), Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) en Mali o los talibán en Pakistán y Afganistán. (1)EFE