Rui Rio, un líder conservador directo y riguroso

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Paula Fernández

Lisboa, 18 feb (EFE).- Con un talante directo y riguroso, Rui Rio, que tomó hoy posesión como presidente del Partido Social Demócrata portugués (PSD, centroderecha), tiene por delante el reto de reflotar a una oposición conservadora desalojada del poder por los socialistas.

Peso pesado de la formación en el norte, Rui Rio toma el relevo del ex primer ministro Pedro Passos Coelho, uno de los líderes más longevos del PSD, al que terminó pasando factura ser el rostro de la austeridad en el país.

En su discurso de asunción formal del liderazgo, Rio ha recordado que esas restricciones afectaron “particularmente” a la clase media, cuyo favor pretende recuperar, y ha dedicado, fiel a sus raíces, gran espacio a abordar el modelo actual de crecimiento del país, que no considera lo bastante sólido.

“El débil crecimiento económico de Portugal que se ha conseguido es hijo de la coyuntura internacional favorable y no de cualquier semilla que haya sido plantada” por el actual Gobierno socialista, dijo Rio, que criticó la “excesiva dependencia” del turismo.

Economista austero y criado bajo una educación rigurosa, al nuevo presidente del PSD, cuya principal experiencia política es que fue alcalde de Oporto de 2002 a 2013, le gusta dejar las cosas claras con su carácter directo que ha conquistado a sus militantes.

“El PSD no fue fundado para ser un club de amigos ni una agrupación de intereses individuales”, avisó en su primer discurso tras ser elegido en las primarias hace un mes, en las que se impuso con el 54,37 % de los votos a un ex primer ministro, el mediático Pedro Lopes Santana.

Y pese a que no tomó posesión hasta este domingo, en la clausura del Congreso Nacional del PSD, este último mes ya ha empezado a imponer su sello en el partido desde la sombra, con pocas intervenciones públicas y tras conceder sólo una entrevista.

Tras su primer encuentro con Passos Coelho habló de una “transición suave” en el partido, pero enseguida aclaró que tenía intención de resolver las “turbulencias” que ya habían surgido tras su elección.

Se refería a la situación del grupo parlamentario del PSD, donde la gran mayoría de la dirección había apoyado a su rival en las primarias, incluido el presidente, Hugo Soares.

Rui Rio, rápido en resolver problemas desde la discreción, le comunicó en privado su deseo de trabajar con una dirección parlamentaria diferente y Soares anunció esta misma semana que convocará elecciones para encontrar un nuevo líder.

En el escenario político portugués tendrá como su máximo rival al actual primer ministro y líder de los socialistas, António Costa, que ya aseguró que espera que el entendimiento con Rio sea mejor que con su predecesor.

La llegada de Rui Rio, de 60 años, supone la elección de un hombre fuerte del partido pero alejado de Lisboa, ya que abandonó su escaño en la Asamblea de la República en 2001 para intentar conquistar el ayuntamiento de su ciudad natal.

Su inesperada victoria en las locales le permitió llegar a la alcaldía de Oporto, donde se mantuvo durante tres mandatos y se convirtió en el regidor más longevo de la historia.

Este arraigo en Oporto es la base de su apuesta por la descentralización del país en torno a Lisboa, política que intentará poner en práctica si consigue llegar a ser primer ministro. Las elecciones generales están previstas para otoño de 2019.

Abandonó la alcaldía en 2013 descontento con su sucesor en el PSD local, Luís Filipe Menezes, e incluso aseguró públicamente que no pensaba votarle en las elecciones de 2013, en lo que se entendió como un apoyo velado a quien acabaría ganando los comicios, el independiente Rui Moreira.

Anteriormente había sido secretario general del PSD entre 1996 y 1997, bajo el liderazgo del actual presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, y vicepresidente bajo la dirección de José Manuel Durão Barrosso (2002-2004), Pedro Santana Lopes (2004-2005) y Manuela Ferreira Leite (2008-2010).

Rui Rio fue educado en el Colegio Alemán de Oporto y se licenció en Economía, tras lo que comenzó a trabajar en la industria textil y en el sector bancario, en el Banco Comercial Portugués (BCP).

Reconocido agnóstico -votó a favor de la despenalización del aborto en el referéndum de 2007, lo que no agradó a algunos de sus colegas en el PSD, y apoya la legalización de la eutanasia-, está casado y tiene una hija. EFE