Rusia dice que el viaje de sus “especialistas” a La Haya no era secreto

Telemetro

Moscú, 8 oct (EFE).- Rusia calificó hoy de “rutinario” el viaje de cuatro funcionarios suyos en abril pasado a La Haya, donde las autoridades holandesas desbarataron un ciberataque a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), y recriminó a Holanda haber aireado sus acusaciones contra Moscú.

“No había nada secreto en el viaje de los especialistas rusos a La Haya en abril de este año. Fue un viaje rutinario; no se ocultaron ni cuando se registraron en el hotel, ni cuando llegaron al aeropuerto ni cuando visitaron nuestra embajada”, dijo el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, en rueda de prensa en Moscú.

Poco después, un portavoz de Exteriores explicó precisó que los cuatro funcionarios, que entraron en Holanda con pasaportes diplomáticos, habían viajado a la capital holandesa para testar los sistemas informáticos de la embajada rusa en ese país.

Los equipos técnicos que se les incautaron “estaban destinados al testado de los sistemas informáticos de la embajada, con el objetivo de analizar su seguridad debido al creciente número de intentos de piratear las instituciones públicas rusas”, indicó el diplomático.

Según revelaron el pasado jueves las autoridades holandesas, los cuatro supuestos agentes rusos estacionaron su vehículo cerca de la sede de la OPAQ y abrieron el maletero para manipular un “equipo de alta calidad” destinado a piratear conexiones wifi de forma remota.

Lavrov no desmintió su pertenencia a la inteligencia militar rusa, el GRU, mientras que el portavoz de Exteriores sostuvo que los trabajos como el de probar los sistemas informáticos los llevan a cabo “estructuras especializadas y certificadas, (…) entre ellas el Ministerio de Defensa”.

El ministro ruso lamentó que las autoridades de los Países Bajos optaran por hacer públicas sus denuncias, en lugar de recurrir a los mecanismos diplomáticos.

“Creo que estamos otra vez ante un ejemplo de ‘diplomacia de micrófono’, de desprecio a los mecanismos legales creados para solucionar problemas en las relaciones entre países, incluidos Rusia y Holanda”, manifestó.

Lavrov aseguró que un día antes de hacer públicas las acusaciones contra Rusia, el Ministerio de Asuntos Exteriores holandés invitó al embajador ruso en ese país para entregarle una nota de protesta.

“A la pregunta del embajador sobre los hechos concretos y materiales” en los que se basan las acusaciones, se le dijo que los detalles serían revelados “en la rueda de prensa del Ministerio de Defensa” holandés.

El ministerio ruso de Exteriores citó hoy a la embajadora de Holanda en Moscú, Renée Jones-Bos, para entregarle una nota de protesta “en relación con la campaña de desinformación orquestada en La Haya”.

Al salir del ministerio, la embajadora holandesa dijo que el objetivo de las revelaciones era “enviar una clara señal” a Rusia para que cese los intentos de ataques informáticos en territorio de los Países Bajos.

“No podemos permitir los ataques cibernéticos contra las organizaciones internacionales. Hemos dado una señal muy clara de que esto se tiene que terminar”, recalcó la embajadora.

El jefe de la diplomacia rusa denunció que la elección del momento para hacer las acusaciones no fue casual.

Ese día en Bruselas “se celebró una reunión de ministros de Defensa de la OTAN, algo que tendría que tenerse en cuenta si hablamos de coincidencias”.

También observó que este martes empieza la nueva sesión legislativa de la OPAQ, donde se abordará la financiación del mecanismo que autorizaría a la organización a determinar los “culpables” en casos de ataques químicos, algo que, a juicio de Lavrov, pretende “convertir la Secretaria Técnica (del organismo) en un órgano represor”.

La OPAQ investiga el presunto uso de armas químicas en Siria, del que Occidente culpa al régimen del presidente sirio, Bachar al Asad, del que Rusia es aliada, y el envenenamiento en la ciudad inglesa se Salisbury del exespía ruso Serguei Skripal y su hija Yulia con un agente nervioso de fabricación rusa llamado “Novichok”.

El jueves pasado, Holanda y el Reino Unido, apoyados por EEUU, Canadá y Australia, denunciaron en una declaración conjunta los “inaceptables” ciberataques rusos en todo el mundo y advirtieron de que el intento de los servicios secretos rusos de atacar la red de la OPAQ demuestra que a Rusia “no le importa el orden legal”.

El primer ministro holandés, Mark Rutte, y su homóloga británica, Theresa May, aseguraron que las “operaciones imprudentes” del GRU van desde acciones cibernéticas destructivas “hasta el uso de recursos químicos, como el (empleado en) Salisbury”. EFE