Sadeq al Mahdi, el líder opositor más incómodo para el Gobierno de Sudán

Al Nur al Zaki

Jartum, 19 dic (EFE).- El ex primer ministro y líder opositor Sadeq al Mahdi regresó hoy a Sudán después de diez meses en el exilio con la promesa del Gobierno de que no será arrestado por los cargos que la Fiscalía le imputó el pasado noviembre por liderar una alianza opositora en el exilio.

Durante décadas Al Mahdi y su partido, el Al Umma, han pasado del Gobierno a la oposición en varias ocasiones, pero desde la llegada al poder del actual presidente, Omar al Bashir, el político de tendencia islámica moderada se ha visto perseguido y exiliado en más de una ocasión.

En mayo 2014 fue arrestado después de criticar la actuación de las fuerzas de seguridad de respuesta rápida en la región conflictiva de Darfur, aunque un mes después fue dejado en libertad y pudo abandonar el país.

Al Mahdi se fue entonces al exilio por más de dos años, residiendo entre Adis Abeba, El Cairo y París, y regresó a Sudán en enero de 2017.

En febrero de este año volvió a abandonar Jartum y en marzo fue designado para encabezar la alianza de grupos opositores Fuerzas del Llamamiento de Sudán, con sede en el exterior del país.

Al Mahdi había residido en El Cairo durante los primeros meses del año, pero el pasado julio las autoridades egipcias le prohibieron la entrada en el país a su regreso de una conferencia de la coalición opositora en Berlín, en la que Egipto le había pedido que no participara.

Por ello, trasladó su residencia a Londres, donde permaneció hasta el día de hoy, en el que su formación política había anunciado que regresaría a Sudán.

A pesar de que la Fiscalía emitió una orden de arresto contra él el pasado noviembre acusándole de “instigar contra el Estado, difundir sediciones y noticias falsas, y espionaje”, entre otros cargos, el Gobierno de Al Bashir le aseguró que no sería arrestado y que las acusaciones serían retiradas.

Nacido en 1935 en Um Durman, ciudad gemela de la capital sudanesa, Al Mahdi cursó estudios en el Victoria College de Alejandría (Egipto) y posteriormente en la Universidad de Oxford (Reino Unido), donde realizó un máster en Economía, Política y Filosofía.

En 1964 fue elegido para liderar el partido Al Umma, del que sigue siendo presidente.

Al Bashir acabó con el Ejecutivo de Al Mahdi, que fue primer ministro entre 1986 y 1989, con un golpe de Estado, tras el cual el político fue arrestado.

En 1996 huyó a Eritrea y lideró una campaña contra Al Bashir, convirtiéndose en un incómodo opositor político y pensador islámico moderado, que aboga por la democracia y un sistema parlamentario y pluripartidista en el país.

Al Mahdi es conocido por rechazar vivir en la residencia oficial del primer ministro cuando ocupó el cargo en la década de 1980, e incluso renunció al sueldo correspondiente.

Anteriormente, en 1966, ya había sido jefe de Gobierno durante un año, hasta que Yaafar al Nimeiri puso fin a la breve experiencia democrática del país con un golpe de Estado y estableció un régimen militar.

Al Nimeiri gobernó hasta su derrocamiento en 1985 por su ministro de Defensa, Abdulrahmán Suar al Dahab, que un año más tarde entregó el poder a un gabinete civil encabezado de nuevo por Al Mahdi.

Además de su faceta política, Al Mahdi es el líder espiritual desde 1970 de la secta Ansar, un grupo sufí que ha favorecido su popularidad y apoyo en varias regiones del país donde cuenta con adeptos.

El líder se basa en un modelo llamado “Al Sahwa al Islamiya” (Levantamiento Islámico), que busca la forma de “conseguir la libertad, igualdad, paz, seguridad y una vida digna” a través de los medios que ofrece la modernidad, pero “protegiendo a la ‘umma (la comunidad)'” de las maldades de la época actual, según describe él mismo en un artículo publicado hace algunos años. EFE