Saeta

Por decreto 107 del 5 de septiembre de 1827, se ordenó la celebración de tres misas en la Catedral de Durango y en los conventos para implorar el acierto en las deliberaciones del Congreso. No estaría por demás volver a ordenar la celebración de las tres misas para implorar el acierto en las deliberaciones de este menguado Congreso, herencia del menguado Herrera Caldera.

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