Saltos y piruetas en la nieve engalanan Suramericano de slopestyle en Chile

Lugares de nieve

Alberto Peña

La Parva (Chile), 5 ago (EFE).- La nieve de la estación de esquí de La Parva, a unos 55 kilómetros al este de Santiago y enmarcada en la cordillera de Los Andes, fue el escenario idóneo para que 53 snowboarders y esquiadores de cuatro nacionalidades disputaran este fin de semana el Campeonato Suramericano de la disciplina slopestyle.

Daba igual esquí o tabla de snowboard, el objetivo era claro para los competidores: conseguir el campeonato y, de esa manera, una plaza para su país en el próximo Mundial de esta disciplina, paso previo para conseguir la clasificación para los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín (China) 2022.

Sin embargo, los competidores eran conscientes de que de nada serviría pensar en los JJ.OO. en el país asiático si las acrobacias no funcionaban estos días en Chile.

En eso consiste la disciplina de slopestyle, en realizar acrobacias en diferentes saltos a lo largo de una bajada con diferentes obstáculos en el camino, como barandillas o saltos.

En este caso, a casi 4.000 metros de altura en la parte más alta de la estación y con la omnipresente cordillera montañosa de Suramérica como escenario de fondo, snowboarders y esquiadores en la pista de la competición tuvieron cuatro oportunidades para mostrar sus habilidades.

Desde la salida, el primer obstáculo era un tubo metálico de 4 metros por el que debían deslizarse y a la salida del mismo, estrechas barandillas de metal en posición horizontal que habían recibido su correspondiente pulido para favorecer el desplazamiento sobre ella.

Dos posiciones que algunos incluso sorteaban con giros de 360 grados en la salida, o de espaldas desde la entrada.

Pero el plato fuerte era la segunda mitad de la pista, donde dos grandes montículos de más de 3 metros de altura hicieron las delicias de los jueces.

Los competidores despegaban a 3 metros de altura y llegaban hasta los 5, en vuelos de longitudes que rondaban los cinco metros, para aterrizar en la bajada que les encaraba al siguiente salto.

Y en los segundos que permanecían en el aire, giros, piruetas o gestos que daban fe de la técnica de cada uno, aunque el riesgo de caídas no estaba exento, como se pudo comprobar en algunos casos.

Sin embargo, los más hábiles consiguieron bellas, a la par que complicadas, acrobacias como frontflip (salto mortal hacia delante), giros de 1.080 grados grapados (tres giros sobre sí mismos agarrando la tabla o los esquís) o doble backflip (mortal doble hacia atrás).

Los mejores trucos frente a los jueces, que desde una caseta de madera justo en el aterrizaje del primer salto observaban y comentaban las actuaciones de cada uno de los competidores.

Por un lado los snowboarders, 25 hombres y 5 mujeres, la mayoría de ellos de Chile, pero también muchos de Argentina, además de un brasileño y un surcoreano.

Después los esquiadores, 18 competidores varones y otras cinco féminas, en este caso solamente de Chile y Argentina.

Un espectáculo vistoso que hizo las delicias de aquellos que acudieron a la estación y se sorprendieron de la espectacularidad del slopestyle, una disciplina del esquí y snowboard freestyle.

Una especialidad que hizo su debut en los Juegos Olímpicos de Invierno en la edición de 2014 en la ciudad rusa de Sochi y que desde entonces ha sumado adeptos al más alto nivel.

Después de su estreno en la competición en Rusia, el slopestyle ha ido ganando repercusión por la técnica necesaria y la dificultad y espectacularidad que ya demostró también el pasado febrero en la su edición en Pieonchang (Corea del Sur).

Y su máximo exponente actualmente es el estadounidense Red Gerard, quien se convirtió con tan solo 17 años en campeón olímpico en la urbe surcoreana en la disciplina de snowboard.

Quién sabe sí, que entre los más de 50 participantes en el Campeonato Suramericano celebrado este fin de semana en La Parva, estaba el próximo campeón Olímpico de la flamante disciplina. EFE