Sandinistas y opositores se dividen las calles de Managua, sin incidentes

DW

Managua, 4 jul (EFE).- Sandinistas y opositores se dividieron hoy las calles de Managua en una jornada inusual en la que no se dieron incidentes, en el marco de una crisis sociopolítica que cumplió ya 78 días y dejó más de 300 muertos.

Poco después de las 11.00 hora local (17.00 GMT), centenares de nicaragüenses unieron sus manos para formar una gran cadena humana en Managua para pedir que el presidente Daniel Ortega renuncie a su cargo y reclamar justicia para las más de 300 personas muertas desde que comenzaron las protestas, el pasado 18 de abril.

La cadena humana se extendió a lo largo de más de tres kilómetros en los que los manifestantes exhibieron sus reivindicaciones y dijeron que la acción de policías y paramilitares no les amedrenta para salir a las calles.

“Yo me siento arrepentida porque voté por él (Ortega) pero no para tener una Nicaragua como la que tenemos ahorita, donde se irrespeta la democracia, no tenemos nosotros democracia, han matado a nuestros jóvenes a nuestros universitarios”, declaró a Efe una mujer que prefirió ocultar su rostro tras una pequeña bandera nicaragüense.

La mujer agregó que ella, “como todos los nicaragüenses, estamos muy molestos por este Gobierno esbirro, genocida por todo lo que nos ha hecho”.

“No queremos ni elecciones, queremos que (Ortega y los miembros de su Gobierno) se vayan de Nicaragua, no hay otra salida. El pueblo de Nicaragua ya decidió que se vayan. No queremos a Daniel Ortega en el país”, sentenció.

Los manifestantes recorrieron las calles de Managua bajo el grito de “Pueblo únete”, que fue respondido por decenas de empleados que dejaron sus puestos de trabajo para aplaudir o integrarse en la cadena.

Oficinistas, obreros de la construcción, cocineros de restaurantes de comida rápida respondieron a la llamada y ocuparon también la carretera a Masaya, en una marea blanca y azul que no fue reprimida.

Cuatro horas después miles de simpatizantes sandinistas se citaron en la rotonda El Periodista hacia la emblemática Avenida de “Bolívar a Chávez” para participar en lo que se denominó “Caminata por la Paz”, una movilización convocada por el Gobierno.

En una tarde marcada por las numerosas canciones por la paz y por los ritmos y melodías de tintes sandinistas, los oficialistas exhibieron su músculo en una concentración en la que volvieron a entremezclarse los colores de las banderas rojas y negras del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) con los emblemas nicaragüenses.

Los sandinistas, que se desplazaron a pie, en motocicletas y vehículos, demandaron el restablecimiento de la paz en Nicaragua.

Durante la jornada de este miércoles, el Ministerio Público acusó a 23 manifestantes antigubernamentales de las ciudades de Sébaco y Tipitapa (norte) por crimen organizado y terrorismo, entre otros delitos, en el marco de la crisis.

Para el obispo de la diócesis de Matagalpa (norte), Rolando Álvarez, las autoridades están acusando a esas personas, en su mayoría jóvenes, como si “estuviéramos en una sociedad terrorista”.

En tanto, el cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes demandó al Gobierno y a la Policía Nacional cesar la violencia, “porque eso es bien doloroso”.

“Las familias nicaragüenses se siguen dividiendo, siguen sufriendo”, dijo Brenes, también arzobispo de Managua, tras salir de una reunión con miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Mientras, la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, exigió al presidente Ortega asumir “su responsabilidad” por la crisis y “que no siga mintiendo”

El general retirado Humberto Ortega, hermano del presidente, sugirió en una carta pública adelantar las elecciones presidenciales para el año entrante, a fin de encontrar una salida a la crisis.

“Todos los nicaragüenses queremos la solución pacífica a la trágica crisis que sufrimos, y el presidente Daniel Ortega, al adelantar constitucionalmente las elecciones presidenciales, dice sí a la paz”, escribió Humberto Ortega en una carta dirigida al diálogo nacional.

Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de 1980, con Ortega también como presidente, que ha dejado 309 muertos y más de 2.500 heridos, según un informe de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) publicado ayer.

Desde entonces, las autoridades y los organismos humanitarios han confirmado al menos dos muertos más.

Las protestas contra el Gobierno comenzaron el 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra. EFE