viernes, septiembre 25, 2020
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Sartori, su omnipresente y cara campaña no le llevó a ser candidato uruguayo

Sarah Yáñez-Richards

Montevideo, 1 jul (EFE).- Pese a que desde que empezó el 2019 la presencia de Juan Sartori en domicilios, mediante llamadas robóticas y anuncios en los medios, y en calles, con paneles con su enorme sonrisa, fue omnipresente, el magnate no consiguió hacerse con el primer puesto en la candidatura del Partido Nacional (PN, derecha).

El vencedor fue Luis Lacalle Pou, quien fue candidato presidencial por los blancos en el 2014 y es hijo del exmandatario Luis Alberto Lacalle (1990-1995), que se hizo con el 53,8 % en jornada electoral del último domingo de junio.

A quien sí destronó el político treintañero, que obtuvo un 20,7 %, fue a “el guapo” Jorge Larrañaga, que pese a haber sido el candidato nacionalista a la Presidencia en el 2004 no consiguió el apoyo suficiente con un 17,5 %.

Hasta hace unos meses a Juan Sartori solo se le conocía por ser yerno del magnate ruso Dmitri Ribolovlev y por casarse en la misma isla griega que Aristoteles Onassis y Jackie Kennedy -que pertenece a la familia de su esposa-.

En su autobiografía “Volver a crear futuro”, que publicó a finales de abril, el político dice que nunca tuvo miedo a arriesgarlo todo por un objetivo y que siempre le han interesado las “cosas imposibles”.

En ese sentido, no sorprende que en el discurso que dio este domingo en su sede, tras saber los resultados, dijera que ha “venido para quedarse”.

Según relata en su libro este padre de dos hijos, que cuenta con negocios en Uruguay y en el exterior, ganó su primer millón de dólares tras presentar a docenas de inversores sus ideas en PowerPoint.

En esta carrera electoral supuestamente el candidato blanco no ha contado con la ayuda económica de su suegro, que es dueño mayoritario del club de fútbol AS Monaco y que según Forbes está en el puesto 224 de los multimillonarios de 2019 con una fortuna de 6.800 millones de dólares en marzo de 2010.

Pese a no contar con un programa electoral cerrado, los pilares de su “plan de todos” -en el que los votantes pudieron dejar sus propuestas interactivamente- eran: trabajo, educación, seguridad y salud.

Además, durante sus mítines prometió que si llegaba a ser el presidente de Uruguay crearía cien mil puestos de trabajo, eliminaría los impuestos a las jubilaciones y bajaría el precio del combustible, aunque no señaló cómo lo haría.

Eso sí, dijo que podría conseguir esos objetivos sin sacrificar los derechos adquiridos por los trabajadores ni los beneficios sociales.

Sartori, que solo vivió sus doce primeros años en la capital más austral de América, ha sido fuertemente criticado tanto por los otros precandidatos de su partido como por la derecha en general.

Aunque muchos de sus rivales no lo nombraron directamente, insinuaron que el empresario estaba dispuesto a ganar a cualquier precio, que usó demagogias para convencer a los votantes y que utilizó las redes sociales para criticar a los otros políticos.

Es más, los dirigentes del PN hicieron, este mes de junio, una denuncia en la Fiscalía General para que se investiguen las noticias falsas que han afectado a algunos de sus precandidatos.

Según detallaron a Efe organizadores de su campaña, entre la veintena de asesores que consultó el treintañero se encuentra el venezolano Juan José Rendón, quien ha sido bautizado por la prensa internacional como “el rey de la propaganda negra”.

No obstante, el partido blanco señaló que estas “fake news” afectan tanto a Larrañaga y Lacalle Pou como a Sartori.

Con esta candidatura no es la primera vez que el empresario y amante del fútbol interactúa con la política del país, ya que Sartori apoyó financieramente la campaña de Lacalle Pou en las últimas elecciones.

Además, según el candidato por el PN en el 2014, el joven empresario -antes de anunciar su propia propuesta- le había dicho que le volvería a ayudar este año. EFE

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