Cuando los funcionarios y políticos se vayan a vivir a una casa del Infonavit podremos creer que la austeridad va en serio.

Mi sentido del humor es genético y social. Genético porque lo heredé de mi padre y social porque la sociedad me da material infinito de buen humor.

Todo poder debe estar vinculado al derecho, si no lo está y hace poco aprecio al derecho, es tiranía.

El conocimiento no tiene metas, solo nuevos puntos de partida.

Desde Sócrates para acá el método de la filosofía y de la ciencia consiste en preguntar.

En toda sociedad en donde el poder no esté limitado o restringido hay abuso de poder

Un dólar vale muchos pesos, pero un mexicano vale muchos gringos.

No puede haber justicia social sin desarrollo económico.

No hay que confundir orgullo con soberbia.

Eso de que Durango tiene forma de corazón es un material geográfico ya muy mascado.

Ellos tienen el poder de la fuerza. Yo tengo el poder de mi palabra. Veremos quién vence a quién. Al tiempo.  

La virginidad quedó atrás. ¡Felicidades, jóvenes!

Nuestra mediocridad amenaza con enmohecerse.

En mi nombre siempre uso el apellido paterno y materno. Con eso está más que demostrado de que sí tengo madre.

Quién fue primero: ¿El corrupto o el corruptor?

Dime dónde cobras y te diré quién eres

El oráculo de los caballos en la época del Oráculo de Delfos era el Oráculo de Belfos.

La vida no se acaba hasta que se acaba

La paternidad siempre es un acto de fe. La maternidad nunca. Related articles across the web [David Post] Trump Conflicts Watch, 2: Where trademark law meets the foreign emoluments clause

Todos se encomiendan hoy por hoy a San Google

Ningún galán por galán que sea puede presumir de un abrazo de la Venus de Milo.

Según eso los mexicanos estamos jodidos pero contentos. Yo no veo eso, cuando camino por la calle en cada rostro veo una rayada de madre

Decía Muhammad Alí que un hombre que ve el mundo a los cincuenta igual que en los veinte, ha perdido treinta años de su vida.- Vale.

En Australia para ingresar al servicio público el mérito es necesario, En Argentina la idoneidad. En México basta ser pariente del jefe o de la esposa, haber sido compañero de escuela, estar dispuesto a pasar la charola, entrarle a la corrupción o tener bonitas piernas.

Allá por los años cincuenta, había en Durango el Concurso del Niño Sano. Por supuesto que nunca lo gané.

De los ochenteros: La mejor voz Manolo Muñoz, el más simpático César Costa, el más sangrón Enrique Guzmán, el más rostro Alberto Vázquez, el más feo Johnny Laboriel, el más sangre pesada Raúl Vale y la más guapa y dulce Angélica María.

¡Aparezcan conejos! No le echen a perder el truco al mago.

Los murmullos también gritan.