miércoles, julio 8, 2020
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“Siete días de Grilla”

No hay de otra: quédate en tu casa, por tu bien, por el nuestro y por el bien de todos. Está científicamente comprobado que es la única forma de contener la dispersión del coronavirus.

El virus Covid-19 apareció en la provincia de Wuhan, al centro de China, en diciembre pasado y ha cobrado la vida a poco más de 6,500 personas y se acerca peligrosamente a 7 mil, pero la enfermedad está ya presente en 137 países.

Aparte de China, los países más golpeados con decesos y enfermos son los países europeos, particularmente Italia y España, donde hay toque de queda para que no salga nadie a la calle hasta nuevo aviso.

Italia y España malinterpretaron la sugerencia del gobierno de cuarentena, de encierro total. La gente se fue en bola a la playa, a los antros, a las discos, etc., provocando un contagiadero sin control hasta este momento.

Se dice que el Covid-19 es más propenso de alcanzar a los adultos mayores, de más de 50 años de edad, pero… en Inglaterra, hay un recién nacido confirmado con el virus, ¿entonces?

Es una guerra comercial entre Estados Unidos y China, dicen muchos, pero… la “guerra comercial” le está pegando por igual a la Unión Americana, con muchos muertos hasta ahora.

Todavía no hay una conclusión sensata y creíble sobre el coronavirus, lo único, que ya lo tenemos en Durango, el miércoles murió una persona en Gómez Palacio y quedan cuatro enfermos confirmados bajo observación.

Obvio, todavía no sabemos casi nada de la enfermedad, hay que seguir los consejos mínimos que hablan de lavarnos las manos constantemente, no saludar de mano ni de abrazo, mucho menos beso, y no acudir a reuniones de más de 8 personas.

Síntesis: Mientras se aclara todo, yo me quedo en mi casa.

El gobierno de los Estados Unidos cerró sus fronteras con Canadá y México, y es lo mejor que pudo hacer por el mundo, puesto que de allá estaban mandando enfermos a todo el orbe.

La persona que murió en Gómez Palacio regresó de los Estados Unidos, pero ya con la enfermedad a cuestas, y lo que temían las autoridades locales, la llegada de los paisanos por Semana Santa, se evitó con el cierre decretado por Donald Trump.

El gabinete de salud en Durango temía precisamente la llegada de más paisanos con el virus, y con el cierre de fronteras no nada más se protege a la Unión Americana, sino también a nuestro país.

Está en la discusión internacional el anuncio que hiciera el gobierno de Trump en el sentido de que México estaría por cancelar los vuelos provenientes de Europa y los países con más enfermos de coronvirus.

Es que el canciller Marcelo Ebrard negó la posibildad de cancelación. No entendemos la postura de México sobre el particular, se supone que sería lo mejor para evitar que sigan llegando enfermos de otras partes.

Ebrard, de forma inexplicable, declaró lo contrario a pesar de que el gobierno gringo aseguró que era un acuerdo con el gobierno de México.

Es que, sobra deducir, mientras sigan llegando más aviones de Italia, España, China y los países más golpeados por el virus, seguirán apareciendo más y más enfermos a lo largo y ancho de la República. Eso es obvio.

No sabe Marcelo Ebrard que lo anunciado por el gobierno vecino era una orden, que así se lo habían ordenado en los Estados Unidos, y que hace mal en negarlo, sobre todo si ya lo había aceptado.

Además de la fiebre, tos seca, insuficiencia respiratoria y malestar general, el coronavirus también está causando la pérdida de olfato como otro de los síntomas de la enfermedad.

Hoy, el ministro de salud de Francia, Jérome Salomón, informó al mundo que la pérdida de olfato es otro de los síntomas ya conocidos, como para considerarlo en un momento de dudas.

Es como decíamos líneas atrás, que todavía no sabemos lo suficiente del coronavirus, que aún está empezando el problema, que no podemos adelantarnos a nada y que tenemos que esperar pacientemente en cuarentena hasta que pase la emergencia.

La enfermedad en México, insistimos, tiene un índice de letalidad del l%, es decir, que muere uno de cada cien enfermos, pero… claro que a nadie le gustaría ser ese uno por ciento. Y obvio, no podemos decir lo mismo de los jóvenes, pues ellos creen que el padecimiento es para viejos y que es muy poco probable que les alcance, por eso, para muchos es preferible la playa, la disco, el reventón, etc., etc., lo que hicieron en Italia y España cuando se decretó la cuarentena para todos.

Aun cuando, en franca contradicción, diríamos que en el mundo los enfermos son de todas las edades, desde el recién nacido en Inglaterra hasta septuagenarios y octogenarios.

Y entre los muertos hay muchos jóvenes. Eso sí, con predominancia de varones, son más varones los que contraen el virus, pero el riesgo es igual para las mujeres.

Que se entienda bien, no estamos exagerando ni marcando imprecisiones. Está en ascenso la idea de que el virus afecta más a los adultos mayores, pero… hay miles de enfermos jóvenes y de todas las edades.

Por eso, como dicen los bomberos de esta capital: Lo mejor es no salir de casa más que para lo estrictamente necesario.

La Organización Mundial de la Salud asegura que de los más de 72 mil enfermos confirmados en China el promedio de edad más afectado es el de entre 50 y 59 años.

Pero, la enfermedad alcanzó a todo mundo: Un 0,9% en niños de cero a 9 años de edad; un 1,2% en pequeños de entre 10 y 19 años de edad; un 8,1% en jóvenes de 20 a 29 años de edad, un 19,2% en adultos de entre 40 y 49 años de edad, y la edad más alcanzada, la de entre 50 y 59 años de edad con un 22,4 por ciento. Los mayores de entre 60 y 69 años de edad con un 19,2%, un 8,8% en adultos de entre 70 y 79 años de edad, mientras que los mayores de 80 años apenas son afectados en un 3,2%.

Moraleja: El coronavirus está golpeando más fuerte a los adultos entre 50 y 59 años, pero… en la estricta realidad, cualquier edad es propicia para anidarse, y si no se atiende adecuadamente, sus riesgos de muerte son más altos.

Claro, es muy sencillo aconsejar a los demás no salir a la calle, no exponerse al contagio, pero… cómo pedirselo a los pequeños comerciantes, a los taxistas, a los neveros, a los vendedores de donas, de churros, etc., etc.

Los que se dedican a esas actividades viven al día, sus familias y ellos comen lo que sacan en la jornada de trabajo diaria. ¿Ellos cómo le harán si se encuarentenan?

No está facil para miles de personas que tienen que salir, gústeles que no, a la calle, a buscar el pan del día.

Sobra suponer que si no hay gente en la calle, tampoco habrá ventas, y su negocio de esas personas se vendrá por tierra y se quedarán todos en casa sin posibilidad de sobrevivencia.

Además, el problema no es privativo de la ciudad capital, sino que en el interior del estado, en todos los municipios hay comerciantes pequeños que de ahí viven. ¿Qué pasará con ellos?

Esa es la otra pandemia que ya está presente en Durango y en todo México. Esos comerciantes en pequeño, que viven de lo que vendan, cómo le harán, toda vez que no hay forma de acudir a ninguna ventanilla por una despensa o alguna ayuda.

Y no es todo, porque nos acechan calamidades mil, toda vez que los expertos creen que las aerolíneas del mundo, todas, habrán de quebrar antes de que finalice el mes de abril.

El cierre de aeropuertos a vuelos internacionales ha dejado en tierra a miles de aviones en todas partes del mundo. Las empresas aéreas han dejado de ganar y, sin embargo, deben pagar su sueldo íntegro a su personal.

No es gratuito que desde anoche muchas aerolíneas empezaron a bombardearnos que compremos boletos ahora aunque viajemos en verano o en cualquier otra época, a pesar de que no se tiene la menor idea de cuándo saldremos de esta emergencia.

Hoy vimos incluso promociones lógicas de vuelos a cualquier parte del país en 900 pesos, a pesar de que la industria turística considera que pronto también tendrán que cancelarse los vuelos nacionales por la misma razón del riesgo de contagio no nada más en los aeropuertos, sino en los aviones, donde incluso el peligro se concentra en unos cuantos metros para muchas personas, lo mismo que autobuses locales y foráneos.

Es justo por esa razón por lo que la autoridad insiste en que nos quedemos en casa, que no salgamos si no se hace necesario, y que si salimos, lo hagamos por unos minutos, a menos que se vaya a lugares seguros, sin ningún riesgo, que cada vez son más escasos en la tierra.

Aunque nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador se ha burlado de la pandemia y ha mostrado las armas que le protegen: Un escapulario y un trébol de seis hojas, ojalá sea cierto lo que dice.

Asegura que México no tiene problemas económicos, que tiene los dineros que se hagan necesarios para proteger al pueblo. Ojalá sea cierto, porque lo va a necesitar.

El gobierno tendrá la obligación de sacar a flote a todos los mexicanos incluyendo las aerolíneas nacionales. Recordamos que en otras épocas los gobiernos han dado la cara por las líneas aéreas en épocas de crisis, y esta, la que se avecina, ya está tocando a la puerta.

Tendrá que invertir mucho dinero en el sostenimiento de las empreas aéreas, a menos que quiera que la economía y las relaciones internacionales se vayan a pique, cuando más las necesita.

Sobre los problemas provocados por las compras de pánico que se han desatado en el mundo, las tiendas organizadas están pidiendo no comprar lo que no se vaya a utilizar, pues así se da la oportunidad a otros de adquirirlo.

Hay casos, dicen las autoridades, de gente que va a la tienda solamente a comprar papel sanitario. Se llevan todo el que encuentran aun cuando las tiendas tienen existencias suficientes para dar abasto a la demanda.

En Perú, insisten, una persona acudió a la tienda a comprar 5 mil latas de frijoles y atún.

Otra persona, esto en la Ciudad de México, llegó a la tienda y acaparó todos los aerosoles y toallas humedas que había en los anaqueles.

Aquí en Durango se ha visto a personas salir de la tienda con carros repletos de paquetes de papel higiénico, no obstante que para que pase el pico de la pandemia es necesario el aislamiento durante dos semanas. No es necesario más. Entonces para qué tanto papel, tantos frijoles o atún.

Ojalá que las compras de pánico hayan pasado a la historia, junto con la histeria, porque de lo contrario, con la escasez lo que vendrá, sin remedio, es la carestía obligada de los productos.

Los casos de coronavirus en la entidad constituyen una prueba para las instituciones del sector salud, que puso en evidencia la capacidad que se tiene para hacer frente a la llegada de un virus que ya se extendió por la mayor parte del mundo, pues ya se cuentan por cientos de miles los casos confirmados de COVID-19, que causa distintos grados de malestar en quienes resultan contagiados y que incluso puede provocar la muerte, como también ha sucedido ya.

En el caso de la entidad sin duda las reacciones fueron desde el desconcierto hasta el temor cuando se detectó una persona que presentaba síntomas que alertaron sobre la posibilidad de que tuviera este virus porque había regresado recientemente de un viaje por el continente europeo, además de mostrar falta de protocolos para dar atención a estos pacientes, pues llegó por su propio pie al área de urgencias de una institución del sector salud y la abandonó de la misma forma para regresar a su casa, pero fue hasta que habló de su propia sospecha de ser portador del virus mencionado cuando el personal de la institución decidió retirar a todas las personas que se encontraban en la sala en ese momento.

El desconcierto y temor que provocó esta situación en un primer momento son comprensibles cuando se presenta una circunstancia que aunque se había anunciado con anticipación, no se sabía cuándo se iba a presentar, y aunque se perdió tiempo para evitar posibles contagios, esta situación también plantea la oportunidad para que se definan con claridad los protocolos a seguir en estos casos y también para que se dote al personal con todo lo que necesitan para hacer frente a una situación que sin duda se va a presentar en las siguientes semanas, que va desde el equipo necesario para su protección hasta medicamentos para atender a los pacientes.

Pues a pesar de que se habla de preparativos para una situación que puede llegar a constituir una emergencia de salud, aún sucede que llegan las personas a las áreas de urgencias a solicitar atención médica y se encuentran con que ni siquiera existen medicamentos para dolor, lo cual lleva a preguntar si estamos preparados y para qué.

Ante la situación que se vive actualmente tanto en el país como en la entidad, cabe recordar los refranes de las abuelas, como uno que decía “ven la tempestad y no se hincan”. Esta frase viene a cuento porque a pesar de las recomendaciones para prevenir contagios de coronavirus en la entidad, que van desde el tema de la higiene personal hasta permanecer en casa, de las constantes advertencias tanto de las instancias gubernamentales como de empresas en todos los medios de comunicación, de las personas que desde los países que viven ya una situación crítica a causa de este virus y que prácticamente imploran a la gente que atienda los llamados de las autoridades de salud y permanezcan en sus casas.

Resulta que después de que se tomó la determinación de cerrar escuelas, oficinas gubernamentales e incluso las iglesias, muchas personas no consideran que exista una situación de emergencia en estos momentos y lejos de tomar este receso como una interrupción de actividades para preservar la salud, decidieron que se trata de unas vacaciones y planean trasladarse hacia el vecino puerto de Mazatlán.

Como algunas personas ya lo han señalado y como lo corrobora el hecho de que en estos momentos está reservado el 90 por ciento de los espacios en hoteles y la mayor parte por duranguenses que decidieron pasar algunos días en ese lugar solo hay que preguntarse: ¿Y las precauciones para evitar contagios? ¿Y la experiencia que han tenido otros países del primer mundo como España e Italia?

Al parecer todo eso no tuvo mayor relevancia y en los siguientes días podríamos vivir las consecuencias por estas decisiones, tal como pasó en las naciones mencionadas. Ojalá que no pase, porque si allá no pueden controlar el problema donde por mucho tienen más recursos, acá el panorama sí estaría muy pero muy complicado.

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