miércoles, junio 3, 2020
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“Siete días de Grilla”

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Antes que mejorar las condiciones para terminar la emergencia por el Covid, están empeorando, o esa sensación da la contradicción en los manejos informativos, que nomás no coinciden.

La UNAM primero aseguró que la pandemia debe tener unos 730 mil contagios, luego el doctor José Narro Robles sostuvo que se está engañando a los mexicanos y, más tarde, ayer, los periódicos El País de España, The New York Times y Street Journal de la urbe neoyorkina, aseguraron que el Gobierno Federal está mintiendo.

Y en eso estábamos cuando ayer los gobernadores del norte que estuvieron aquí aseguraron que no hay condiciones para reabrir la actividad económica y lo dijeron todos: No será ni el presidente ni su vocero Gatell quien nos diga cuándo levantar la emergencia. Serán el virus y sus efectos los que nos digan cuándo debe terminar el encierro.

Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán, informó ayer aquí que en Zamora se hizo antier una reunión entre alcalde, empresarios y comerciantes que determinaron reabrir la actividad, incluyendo la educativa.

Ya me imagino -dijo- reabrir 17 mil escuelas, o 17 mil centros de contagio más los comercios y las industrias en estos momentos. Eso no es posible, no puede levantarse la cuarentena.

Durango es distinto a Nuevo León, Tamaulipas y Michoacán. Nuestra entidad sigue siendo la penúltima en contagios, la última es Colima, y eso pudiese ser un aspecto positivo para pensar en levantar el encierro.

Sin embargo, nos queda la duda luego de la reunión de gobernadores, pues todos coinciden en que las condiciones son adversas para la reapertura, que si se levanta la veda vendrán los contagios en cascada y enseguida la saturación de los hospitales.

Insistieron en que serán los números de contagios los que vayan marcando cuándo y dónde reabrir, pero procurando siempre reactivar los puntos con menos riesgos de contagio, donde no se hayan dado infecciones, pero eso hay que determinarlo en reunión expresa proyectada para la próxima semana con las secretarías de Salud y de Hacienda.

También externaron sus dudas respecto a los números que manejan tanto el presidente Andrés Manuel López Obrador y su vocero de salud Hugo López Gatell. No son confiables, y por eso tenemos que mantenernos expectantes, puesto que nosotros estamos registrando otros movimientos en la pandemia y serán esos números los que nos permitan o nos prohíban la reactivación económica.

O sea, todo lo que se había dicho, que el 18 de mayo, que el 1 de junio, más otras fechas, quedan en reserva. Quedan a la expectativa de ver cómo evoluciona la enfermedad.

Ayer fueron aquí los gobernadores del norte los que hablaron de sus serias sospechas del mal manejo de los índices de la pandemia, pero advirtieron que se está proyectando una reunión de todos los gobernadores para unificar criterios y dejar de depender de lo que diga Gatell, puesto que para él ya se “aplanó” la curva de los contagios, pero los números han crecido como nunca.

Y luego, ya “aplanada” la curva mentada, habla de muchas ocurrencias que, para acabar pronto, pocos le creen. Ya está hablando de brotes en junio y agosto y que, si bien nos va, México regresará a la normalidad allá por octubre.

Sí, los efectos económicos devastadores en el país no están en duda. El gobierno no tiene ni la disposición ni los recursos para ayudar a los afectados, y las expectativas no mejoran como para pensar en la reactivación económica.

Si se hace, los estados que lo hagan se arriesgarán a consecuencias mucho más lamentables, puesto que en los disparos en los contagios de inmediato se saturan los hospitales y llega el momento que los enefermos mueren literalmente en la calle sin que alguien pueda hacer algo por ellos.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aseguró en la semana que la economía será reabierta estos días a pesar de que en la decisión se irán muchas vidas, pero ese detalle no preocupa en lo más mínimo al mandatario vecino.

Él está más preocupado por la reactivación económica, en la que se está diluyendo, quizá así lo siente él, su propia reelección, por lo que está proponiendo reabrir ya, muera quien muera.

El gobernador de Durango, José Rosas Aispuro, como otros gobernadores del país, no creen en los números de Gatell y ha dispuesto que su administración llame por teléfono a todos los hogares de nuestra capital en busca de posibles enfermos de covid.

Las llamadas, con algunos inconvenientes, se están haciendo desde ayer y espera abarcar una gran porción de la población lo antes posible a fin de ir conformando un padrón exacto, sin suposiciones musiqueras de lo que realmente está pasando y así poder tomar las mejores decisiones.

Eso debió hacerse en el país desde un principio, pero… como el presidente se tardó para creer en el problema, y luego mandó a un filarmónico a tratar tema tan grave, que se la ha llevado con muchas ocurrencias, se perdió tiempo valioso en el que se pudo hacer algo más.

Trasciende esta mañana el dicho de Hugo López Gatell en el que acepta que sí, lo que dijeron los medios internacionales, que en México no se están contando bien los muertos.

El subsecretario de prevención de la SSA, Gatell, aceptó que hay muchas personas muertas no contabilizadas en virtud de que murieron antes de que se confirmara que llevaban el virus.

O sea, tienen razón los medios internacionales que cuestionaron esa gran realidad, a pesar de la aclaración que intentó hacer el vocero presidencial Jesús Ramírez, quien negó la información divulgada por los reporteros extranjeros.

Nomás con que no nos vaya a salir que tiene razón la UNAM, que los contagiados sí son más de 730 mil, como aseguró por separado el doctor José Narro Robles.

Mientras, mucho muy lamentable, sigue avanzando el tiempo y los trabajadores informales, que son millones en México, no le hallan la salida a la maldición.

Todo se les vino abajo desde que el Gobierno Federal decretó la emergencia. Ya no pudieron salir a trabajar y, obvio, ya no tuvieron qué comer en casa ni ellos ni sus familias.

El cuento viene a colación por la gran tocada del miércoles pasado de los músicos de Durango sobre la avenida 20 de Noviembre, frente a la Plaza de Armas, donde aseguraron que salían a tocar en virtud de que era lo mismo contraer el virus que morir de hambre.

Y para los músicos, las fiestas del Día de la Madre siempre han sido las más productivas. Trabajan toda la noche llevando gallo a las madrecitas y la bolsa se repone, pero… ahora tienen prohibido salir a la calle.

Y así, miles de taxistas, boleros, semilleros, peluqueros, estilistas, plataformeros y muchas otras actividades informales, pasan por la misma, por un estado de inamovilidad que no tienen manera de conseguir el alimento suyo y de los suyos.

Las becas y las ayudas federales quizá vayan por buen camino, pero no alcanzan a aterrizar. No llegan a los más necesitados, pues toda esa serie de trabajadores aseguran que a ellos no les llega nada, que ellos no alcanzan nada como para dejar de preocuparse.

La visita a los panteones para llevar flores, música y lágrimas, es una costumbre ancestral de los mexicanos, por eso en estos días se han multiplicado los problemas en los accesos, todo mundo quiere ingresar.

La intención es que no entren grupos de más de dos personas, que no se hagan bolitas, porque eso es riesgoso para todos. Cualquiera puede ir infectado y contaminar a los demás.

Ante la circunstancia, la Policía Municipal ha tenido que prevenirse con la presencia de cientos de uniformados para resguardar los accesos y que permiten, si acaso, la entrada a sepelios, pero con un número de personas determinado.

Sobra decir que no podrán entrar ni grupos musicales ni personas, por mucho sentimiento que tengan y por muchas ganas de acudir a visitar sus seres queridos. La pandemia no permite esos lujos de antaño, y hay que esperar a que pase todo.

A pesar de que en esta ocasión no se realizará la tradicional romería del 10 de mayo, que cada año aglutina a un número importante de duranguenses, algunos aferrados quieren ingresas a los panteones y hasta se enojan si el personal les impide el acceso, originándose los insultos y las agresiones.

La ciudadanía en lugar de tomar medidas preventivas y respetar que los panteones se mantendrán cerrados, persiste en acudir cada fin de semana, por lo que se ha tenido que pedir apoyo de la policía para retirarlos pues algunos en su locura hasta brincarse han intentado.

Se ha repetido varias veces que solo en el caso de sepelios sí se permitirá el acceso, pero acatando las indicaciones de asistir máximo 20 personas, así como permanecer solo una hora.

Esta acción es clara muestra de inconciencia pues ante el aumento de casos de contagios algunos persisten en seguir como si nada, poniendo en riesgo a ellos, su familia y su entorno, por lo que no estaría de más y no suena descabellado que a los que sean sorprendidos y sigan de aferrados los ingresen a los separos o si no los amarren con una cadena y les impongan arresto domiciliario.

Sin duda la emergencia sanitaria que se vive en estos momentos en el país y en la entidad plantea muchos cambios que podrían ser solamente de carácter temporal, como es atender los llamados de las autoridades para permanecer en casa, usar cubrebocas, gel desinfectante, lavarse las manos constantemente, desinfectar superficies, mantener una sana distancia, las cuales es de esperarse que permanezcan durante más tiempo una vez que concluya la contingencia por el Covid-19, pues vienen a modificar el estilo de vida de la población y tendrán efectos positivos en forma general.

Sin embargo, hay algunas acciones que forman parte de las medidas que acordaron las autoridades para evitar la dispersión del virus mencionado que deberían tener un carácter permanente, como es la aplicación de sanciones para quienes no atienden las recomendaciones para proteger la salud, consistentes en servicio comunitario para los infractores.

Aunque ya se había planteado esta opción para sancionar algunas infracciones de carácter administrativo, su aplicación era poco frecuente, sin embargo la decisión de castigar de esta forma algunas faltas puede continuar si se logran los resultados esperados, pues al tiempo que se aplican los reglamentos vigentes, también se beneficia la ciudad con acciones de limpieza.

Sin exagerar, también ya estamos saturados de este encierro. Estamos hasta la coronilla de no hacer nada y, aunque ya se le veía la luz al túnel, como dijo AMLO, la realidad es otra, mucho muy distinta.

La mentada luz que ve el presidente López Obrador más bien trataba de ajustarse a la orden de Donald Trump de que México reabriera su actividad económica para que pueda proveer a la industria gringa de los insumos para reactivar la empresa norteamericana.

Pero, en la realidad, nosotros no vemos por ninguna parte la mentada luz del túnel y, lo más lamentable, que ante la serie de ocurrencias con que Gatell ha manejado la pandemia, la gente ya no le cree. Muchos ya tiraron el cubrebocas y está regresando a las calles a pesar de la expresa prohibición.

Prohibición que choca con la advertencia federal de que no se impida el libre tránsito de los mexicanos y que se permita que fluya la vida con la normalidad posible.

Aunque, quizá ordena eso el jefe de la nación porque desconoce la realidad de la enfermedad, lo serio de los riesgos, y es obligado mantener firme la prohibición de hacer reuniones de más de dos personas, no se diga fiestas o eventos masivos.

La naturaleza no tiene palabra de honor, y suele fallar, como ayer, cuyos pronósticos advertían de condiciones calamitosas para la mayor parte de Durango y, en los hechos, la tragedia sucedió en Monterrey y los alrededores.

Temprano divulgamos ayer el pronóstico de la Comisión Nacional del Agua que advertía posibles lluvias con granizo, rayos y centellas y viento fuerte en buena parte de la geografía estatal, pero… el fenónemo, tal cual, es el que hizo estragos pero en Nuevo León y parte de Coahuila.

No faltó por ahí alguna crítica a la fallida información sobre el pronóstico del tiempo, pero… así es la naturaleza. No ha firmado documentos como para que la tengamos tal cual se advierte en el espectro meteorológico, pero ayer, las tormentas, vientos, granizo y demás se movieron un tantito, hacia el noroeste del país, pero en principio es lo que se temía para nuestra entidad.

El tornado que apareció ayer en el área urbana regiomontana, ahora lo pronostica el Meteorológico Nacional pero para Puebla, donde pudiese hacer su presencia en unas horas. Aunque ya no decimos nada, no vaya a ser que no suceda nada.

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