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“Siete días de Grilla”

La realidad ha rebasado por la derecha a la cuarta transformación, la propuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador de “abrazos y no balazos” ha sido descartada por la delincuencia.

La muerte de un juez federal y la fallida agresión a Omar García Harfuch, secretario de Seguridad de la Ciudad de México, es una afrenta no nada más a la autoridad de aquella urbe, sino a México entero, sin duda.

Hasta ahora el jefe de la nación ha intentado comprender a los delincuentes, incluso ha tratado de llegarles por la vía sentimental, amenzándolos con decirle a su mamá para que los regañe, y…no ha sido la mejor decisión.

El enrarecimiento de las cosas en el país, primero con la muerte del juzgador y luego con el ataque al funcionario de seguridad exige un cambio en la forma de gobernar. Si no se hace, pronto en México tendremos otro gobierno alterno, que incluso algunos ya lo ven operar en la nación.

La realidad del México actual nos marca un antes y un después. O se reacciona de acuerdo a las circunstancias o veremos diluirse al Estado mexicano en manos de quienes debían estar en la cárcel.

La estrategia contra la delincuencia, si es que existe, no ha dado con el clavo. Tiene que modificarse y debe actuarse con energía, moviendo a quien sea necesario mover, porque más que su trayectoria o sus interéses está la paz de los mexicanos, paz sostenida con alfileres.

Los quince muertos que aparecieron encobijados en Fresnillo lo más probable es que hayan sido ejecutados en Zacatecas. No entendemos por qué voltean a ver a Durango.

Durango se halla a trescientos kilómetros de aquella urbe zacatecana y, lo más probable, es que no haya tenido ninguna relación con gente de nuestra entidad, al menos es lo que se cree.

Son, para decirlo de otra forma, problemas de Zacatecas que deben, que preocupan a las autoridades de la vecina entidad y en los que Durango no tiene ninguna participación.

La advertencia plantada por el crimen organizado es clara. No hay espacio para la confusión, y tiene que reaccionarse ya, antes de que terminen en México el orden y la paz de por sí tan maltratadas en los últimos tiempos.

El presidente Andrés Manuel López Obrador tiene que ser certero en su reacción. Tiene la oportunidad de enderezar el camino de la patria y debe hacerlo, pero hacerlo sin vaciladas, sin chistoretes para recuperar lo perdido. Urge.

López Obrador nos dijo mucho a los mexicanos que llegando a la Presidencia iba a serenar a todo mundo. No lo ha conseguido, sino por el contrario, con sus debilidades ha dado la pauta para el surgimiento de más grupos delincuenciales.

El mensaje de Presidencia ha sido más una invitación a delinquir, al fin que las debilidades del gobierno saltan a la vista y, hágase lo que se haga, no habrá consecuencias.

No obstante el optimismo presidencial sobre los efectos del coronavirus, la realidad nos dice que las equivocaciones federales, la tardía reacción para encarar el virus, están dejando una inadmisible mortandad en el país.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, no obstante, ya le encontró otro lado bueno a la tragedia: “Nuestra acertada reacción evitó que muriera mucha gente…”.

No sabemos a qué se refiere el jefe de la nación, puesto que a los 6 mil muertos primeramente pronosticados por Hugo López Gatell, ya van más de 26 mil, y según estimaciones de la científicos de la UNAM el saldo negro pudiese llegar hasta los 130 mil muertos.

Quién sabe a qué “acertada reacción” se refiere el mandatario, señalado como el primero en fallar respecto a la atención al coronavirus, y a la fecha, a pesar de que han enfermado varios de sus más cercanos colaboradores, sigue empeñado en no usar cubrebocas a pesar de que es la recomendación mínima o máxima de la Organización Mundial de la Salud.

Además de que el mismo jefe de la nación ha seguido llamando a desobedecer a las autoridades sanitarias y, por eso, mucha gente sigue creyendo que es mentira eso del patógeno, mientras los hospitales, a la vez que los panteones, siguen saturados o a punto de la saturación.

Trasciende que en el mundo la mayoría de los países golpeados por el coronavirus ha dispuesto rescates económicos para la mayoría de las empresas o particulares afetados por el virus.

Estados Unidos, lo hemos marcado en repetidas ocasiones, dispuso más de 3 billones de dólares, que no tenemos la menor idea de cuánto viene siendo en pesos mexicanos, pero eso dispuso para rescatar a las empresas y los particulares.

Sabido es que en muchos otros países, los gobiernos, como el de España, han estado enviando dinero a las casas de los españoles para que puedan hacer frente a la contingencia.

Acá, sin embargo, desde el principio el presidente AMLO salió al quite: “No, el gobierno no rescatará a nadie, no habrá otro FOBAPROA. Siquiebran las empresas, que vengan sus socios a rescatarlas, que saquen dinero del otro cajón…”.

Las aerolíneas mexicanas, por decir nada más un rubro, están totalmente quebradas. Su inactividad las ha sumido en el desastre a pesar de que tienen que pagar sueldos e infinidad de gastos varios para el sostenimiento de la gente.

Igual que las aerolíneas, entre las que sobresale Interjet, que es una de las más afectadas, que incluso ya cargaba con serios problemas desde antes de la suspensión de actividades.

Aeroméxico, para empezar a mostrar sus dificultades en el mundo, y a pesar de ser una real empresa de clase internacional, estandarte incluso del país, está por declarar la quiebra en los Estados Unidos, y después, seguramente lo hará en México, y luego vendrán Volaris y TAR, que por lo pronto ya no tienen personas ni siquiera responsiendo el teléfono.

Toda la gente que trabajaba en las aerolíneas qué, cómo superarán el trago amargo, con rezos o con abrazos. Necesitan dinero para poder sobrevivir, como en España, pero acá no hay ninguna voluntad del gobierno por ayudar a nadie a pesar de que en la quiebra irremediablemente se están yendo millones de empleos tan necesarios para el país.

Seguimos resistiéndonos a hablar de política en Durango, cuando para los duranguenses la prioridad no es la política, sino el coronavirus y la posibilidad de salir bien librados.

Además, las elecciones del próximo año todavía se tardan un año, tiempo durante el cual partidos y aspirantes tendrán todo para buscar sus candidaturas y amarrarlas para ir en busca de los votos.

Ahora, con el perdón que me merecen, no es correcto hablar de partidos y nombres. No es razonable hablar de política cuando hay muchos duranguenses agobiados no nadamás por el Covid, sino por muchos otros males que les aquejan.

Esperemos un tiempo, el tiempo prudente como para poder entrar en materia. Por ahora es oprobioso salirle a nuestros lectores con nombres y detalles de los aspirantes, que son muchos y que ya se les queman las habas, pero no hay de otra, tenemos que esperar el tiempo prudente para tratar el tema.

Sobre Lichita García, decíamos el otro día, le está llegando la lumbre a los aparejos, pues de su propia boca salió que tiene decenas de trabajadores municipales haciendo actividades en sus negocios.

Sin asustarnos, diríamos primero, puesto que ese tipo de enjuagues los han hecho todos o casi todos los gobiernos municipales idos. Tenemos nombres y otros detalles de las linduras de otros gobiernos, pero…los mantenemos en el escritorio por si llegan a necesitarse.

El problema es que Lichita primero rechazó lo que todo mundo sospechaba a gritos, y luego terminó aceptando que sí, que empleados diversos han aportado algo al crecimiento económico de la controversial dirigente municipal.

Ahora, la diferencia está en que ya se pidió de manera formal que se investigue a la señora Alicia para saber cómo y de dónde se hizo de tanta y tan productiva propiedad.

Obviamente, existe el entendido “te doy para que me des…”, o “amor con amor se paga…”, pero en el baile también andan saltando como esquite varios exalcaldes que, sin embargo, ya andan saludando y sonriendo a la gente como advirtiéndole que pronto le visitarán para pedirle el voto.

Ojalá que los problemas del alcalde Jorge Salum del Palacio sean lo que se dijo al principio, que se trataba de un desajuste hipertensivo menor, cualquier cosa pues, pero…ya tiene más de la semana fuera de la jefatura edilicia.

Incluso, alguien de su staff nos habría dicho el pasado lunes que Jorge se reintegraría a sus ocupaciones de un momento a otro, pero… esto se está tardando.

Es que, hay enfermos con algunos desajustes de hipertensión arterial que se curan o se componen con un par de aguas minerales, y pues esto ya se alargó.

Interesante el libro de Martín Moreno que está por sacar a la calle respecto de la cuarta trasformación y en el que sostiene por qué “México ya perdió la esperanza…”.

Es una señal de alerta sobre lo que le pasa a México, dice el escritor, pero… sin mucho abundar, nos parece una exageración de Martín.Los 19 meses del gobierno del cambio no permiten una evaluación justa del actual gobierno.

Es interesante el planteamiento de Martín, pero improbables muchos de sus pronósticos, sobre los que asegura que la 4T es un cadáver insepulto, que ya se acabó porque lo está destruyendo todo y lo cataloga de un embustero que le dio muchas esperanzas a los mexicanos y los ha decepcionado de la peor manera.

Es un libro, lo que concluye la idea “insepulta” de Martín Moreno, pero como decíamos ayer, los 19 meses del gobierno de Andrés Manuel López Obrador por más yerros o más equivocaciones que haya cometido, todavía no permiten una evaluación justa de lo hecho o dejado de hacer.

Mis respetos para Martín, su pluma vuelve a dar de qué hablar entre los mexicanos, pero… si hubiera esperado otros seis meses, por lo menos, tendría algo más de validez.

No defendemos, ni tratamos de defender a la 4T, ellos se bastan para defenderse solos. Sus granjas de boots y no menos cobardazos en redes sociales tienen para dar y compartir, pero… no hay sustento para jurar que esto ya se lo llevó el tren… maya.

Tiene que empezar a preocuparse el jefe de la nación por el bloque de gobernadores que están formando los mandatarios del noroeste. Ya se les sumó Javier Corral y estarían por plegarse otros.

No se trata de pelear contra el Gobierno Federal, de ninguna manera, sino coordinar mejor los esfuerzos estatales y federales para un mejor servicio a la población.

Eso dicen los gobernadores, pero la Federación toma como afrenta las juntas que han venido realizando los mandatarios estatales, dado que en la mayoría de los casos son para concluir acciones tendientes a llevar la contra a la Federación.

Ayer, el Bronco, Jaime Rodríguez Calderón, advirtió al jefe de la nación que los estados están pasando serios problemas económicos para hacerfrente al Covid-19 y que el Gobierno Federal debe prepararse para reponer los gastos estatales que ya andan por las nubes, mientras la Federación se hace desentendida, como que no los ve y no los oye.

Ojalá que como dicen los gobernadores, sea realmente un grupo para buscar idas en su administración que concluyan en mejores decisiones para sus pueblos, y no que vayan a distraerse en otras cosas que antes que beneficiar a la sociedad habrán de perjudicarle si el mensaje no llega como es al jefe de la nación.

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