miércoles, enero 26, 2022
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“Siete días de Grilla”

Todas las tormentas que advierten los agoreros del desastre electoral podremos superarlas los ciudadanos a punta de votos. Mientras más votos, más fuerza y credibilidad al proceso.

Extraña que por distintas vías, y no se diga por distintas redes, hay pronósticos negros en el sentido de la respuesta ciudadana, que para algunos no pasará del 40%, es decir, que puede ser una elección despreciada.

Y sí, el proceso, por tratarse de intermedio en un gobierno, pudiese ser relegado por los votantes, porque así ha sido siempre cuando se vota a mitad de sexenio, aun cuando existen vaticinios sobre una importante concurrencia a las urnas.

Por desgracia, si no aportamos una buena votación al proceso, nos expondremos a que otros vengan y crucen nuestra boleta y lo hagan de la forma más equivocada posible, para que ganen los que tanto nos han maltratado.

Se dice que todavía ayer fueron detectados algunos personajes cargados de billetes y a la compra de votos en todas partes, razón como para insistir en que, agarremos lo que nos den, pero que acabemos votando en conciencia y coincidencia con las necesidades de la patria.

Yo por eso, temprano, me apersonaré a la casilla a cumplir con mi obligación cívica, porque además, quiero darle rumbo y certeza a mi sufragio para que no me digan, para que no me cuenten y para que mis hijos nunca tengan nada qué reclamarme luego de tan grande equivocación cometida hace tres años.

 

 

 

Aparte de los más de 21 mil cargos de elección popular que estarán en juego mañana domingo en México, se jugarán muchos otros intereses por los que decenas, cientos o miles de personas están intentando hacer su propio juego.

Sobra detallar que hay más de cien personas muertas, entre candidatos, suplentes, colaboradores, etc., etc., pero a esa calamidad todavía tenemos que sumarle las “marranadas” que están usando muchos para llevarse el triunfo.

Todavía anoche se detectaron infinidad de intentos por manchar el proceso electoral para lo que el Instituto Nacional Electoral dispuso un blindaje extremo en su sistema informático que en la apariencia ha resistido hasta esta mañana toda suerte de ataques.

Algunos apostaban anoche a la vulnerabilidad de los sistemas computacionales del INE, a lo que su consejero presidente Lorenzo Córdova Vianello tuvo que salir a negar cualquier posibilidad de violación.

Nadie tiene razón en pronosticar fraude. El sistema informático del INE ha resistido el embate de la delincuencia especializada y puede garantizar que la voluntad del pueblo será respetada a cabalidad hasta el fin de la contienda, dijo Córdova.

Hablar, y peor aún, asegurar que habrá fraude, advierte de la existencia de otros propósitos que anticipan el riesgo de desconocer los resultados de manera anticipada, cuando ni siquiera tienen idea de cómo será la votación.

 

A unas cuantas horas de las elecciones para decidir quiénes serán nuestros representantes dentro del Congreso local y federal, podemos decir que ha sido una campaña como ninguna otra, una campaña donde han salido más candidatos de los que podemos recordar, con propuestas y promesas incumplibles que solo confunden a la ciudadanía, con shows que parecen salidos de algún programa de televisión; pero sobre todo una campaña donde pareciera que el Covid nunca hubiera existido.

Es ese sentido las estadísticas y las pláticas con cualquier persona marcan que nadie tiene su voto decidido, nadie sabe si votar por el que dio más show o simplemente por el que no dio de qué hablar; como ciudadanos debemos ser objetivos y votar por quien creamos tiene las mejores intenciones y trabajará conforme a sus ideales.

A pesar de que el interés por estas elecciones tal vez sea casi nulo tenemos que analizar a cada uno de los candidatos y votar por el futuro de nuestro país, ya sea desde una pequeña votación, pero debemos hacer valer nuestro derecho como mexicanos para decidir por quienes nos representarán y darán la cara por nosotros.

 

 

Pese a los constantes llamados de las autoridades locales y los bombardeos de los candidatos y partidos políticos en campaña que pudieron verse hasta debajo de las piedras y en la sopa, tal parece que los jóvenes duranguenses no muestran deseos de involucrarse en la política pública, pues son pocos los interesados en estos momentos, sobre todo en este proceso electoral o que buscan inmiscuirse en la política del municipio y el estado.

Cabe recordar que el 30 por ciento del electorado está formado por jóvenes, por eso es importante que participen en cada una de las elecciones en los tres niveles, ya que de este sector depende el futuro que pueda tomar cada municipio, estado o país.

Esta problemática debe atenderse y trabajarse siempre con el fin de que los jóvenes se interesen más, no solo en el hecho de salir a votar, sino en la generación de políticas públicas a favor de este sector de la población, hay que reconocer que hay mucha apatía de los jóvenes por el voto, pero hay que seguir buscando la manera de llegar a ellos y motivarlos o incentivarlos en que puedan participar.

Que el 30 por ciento de los votantes sean jóvenes hace una gran diferencia, por ello el mensaje más importante para este sector es el de que salgan a votar, que no tengan el pensamiento de que las cosas no pueden cambiar, si seguimos en el pensamiento de no hacerlo menos existirán cambios, entonces desde ahí es un derecho y una responsabilidad el votar y buscar hacer el cambio por parte de los jóvenes.

Ante esto es obligación de los gobiernos crear políticas públicas en las que se involucre cada vez más a los jóvenes, para que así haya mayor interés de que participen pues verían que sí son tomados en cuenta.

 

 

Esta mañana las autoridades locales no habían podido descifrar el galimatías que les creó la gestión de más de 130 amparos para distintos personajes de diversos despachos legales de la capital.

La propia fiscal Ruth Medina Alemán generó más confusión al advertir esa inusual demanda de amparos, toda vez que advertía la posibilidad de pisotear la regla con el amparo bajo el brazo por si se requería.

Ojalá se haya tratado de un “petardazo” político por el que alguien intentó atraer cámaras y micrófonos para seguir haciéndose publicidad o para echarle la mano a alguien que no pudo alcanzar objetivos en las campañas, aunque ya no pueda reflejarse en los números de la elección.

Pues, aun con esos 130 amparos, mientras las urnas tengan más votantes o más votos, de poco habrá de servirles cualquier locura disfrazada de legalidad.

 

La gente ve muy nervioso al canciller Marcelo Ebrard, pues de la nada se enfrentó al secretario general de la OEA, Luis Almagro, a quien acusó de tomar decisiones que corresponden a la organización y no a él en lo personal.

Ebrard respondió así a la crítica de Almagro a la injerencia del presidente López Obrador en las elecciones en marcha, pero sin ninguna necesidad, no había razón para entrar en semejante conflicto.

Ahí está que Almagro, aun cuando no está del todo informado de la tragedia del metro en la Ciudad de México, pero algo de información le llegó tras el desplome, se lo echó en cara ayer por la tarde.

“Le deseo que ninguna obra más que él haya hecho como jefe de gobierno de la Ciudad de México se derrumbe…”, en claro recuerdo al desplome que causó 26 muertos y casi cien lesionados, entre los que varios seguirán inmóviles para el resto de sus vidas.

 

 

Las escuelas particulares, mayoritariamente, son las más urgidas de reanudar las clases presenciales, y tienen razón, son 14 o 15 meses de pérdidas y de, por el contrario, meterle dinero bueno al malo.

Es válida la intención de las escuelas privadas, pero… además, el ciclo lectivo que debía estar en marcha, estaría por terminar, unas cuantas semanas le restan al calendario, para qué reactivar algo que tendrá que suspenderse pronto por las vacaciones largas, o lo que conocíamos como vacaciones largas.

Y si a eso le añadimos que los estudiantes casi de ningún nivel han sido vacunados contra el coronavirus, los riesgos de contagios estarán presentes en todo momento en todas las escuelas.

Sobre la negativa de los maestros a reanudar clases, eso priva más en las escuelas públicas y, esa no la ganarán las autoridades, la ganarán los sindicatos que, ya acostumbrados a no hacer nada y que les depositen su sueldo sin ningún problema, de tontos van a aceptar el regreso, ¿pues cómo..?

 

 

El regreso a clases presenciales es, sin duda, uno de los temas que han provocado opiniones encontradas entre la población, dividida en un grupo que está a favor de que los estudiantes regresen a las aulas, mientras otro no está de acuerdo con tal disposición, pues en ambos casos existen argumentos que pueden considerarse válidos para una u otra postura.

Mientras el Gobierno Federal ejerce una presión cada vez más abierta para que se reanuden estas actividades sin considerar la opinión de los padres de familia ni de los docentes, e incluso sin considerar el color del semáforo epidemiológico en algunos lugares, como el caso de la Ciudad de México, donde la indicación de reabrir las escuelas a partir del 7 de junio se dio cuando aún se encontraba en semáforo amarillo, aunque este se modificó de manera muy conveniente al pasar a color verde precisamente en la fecha que se reanudarán las actividades académicas presenciales.

Tanta prisa por el regreso a las escuelas, sin dejar de lado los beneficios que ello implicará para los estudiantes, después de más de un año de permanecer en sus casas, no deja de llamar la atención al menos de quien escribe esto.

No solo porque la desconfianza en las intenciones de algunos gobiernos está presente cuando hacen énfasis en que buscan el beneficio de algún grupo de la población en particular, basada en la experiencia de que con frecuencia existen motivaciones ocultas, sino también porque hay algunos aspectos a los que se les ha restado importancia. Como el hecho de que la pandemia continúa, al igual que los casos de Covid 19, aunque en menor cantidad.

Así como el pequeño detalle que aun la población que ya recibió la vacuna para prevenir esta enfermedad no está exenta del contagio de la misma, pues de acuerdo a lo expresado por especialistas en la salud la inmunización evitará las complicaciones que puede provocar el SARS Cov-2, al igual que si bien se habla de aplicar protocolos estrictos en los planteles, las autoridades parecen olvidar que hay algunos donde ni siquiera se cuenta con agua, con baños en buenas condiciones, con material de limpieza, entre otros aspectos que tal vez deberían resolverse antes de que maestros y alumnos regresen a los salones de clases.

No hay duda que las condiciones de este retorno no serán las mismas para todos; sin embargo, es deseable que estos temas se resuelvan y que esta medida no provoque un repunte en los contagios de coronavirus.

 

Está científicamente comprobado que es la Comisión Federal de Electricidad la que está haciendo ese desgarriate y bien organizado del escarbadero en las principales arterias del centro de la ciudad.

Platicando con trabajadores de la estorbosa y hasta despreciada obra de la introducción de cableado subterráneo, aseguran que es la CFE la que ha postergado todo. No se ponen de acuerdo en los avances y cada vez inventan nuevos pretextos para darle largas.

Ahora, en distintos cruceros, ante la presión de la sociedad por tanto hoyo, medio taparon con tierra los canales y dejaron el regadero de materiales en las esquinas que van a causar otros serios problemas, y ojalá no provoquen alguna nueva caída y más lesiones a la gente, porque no se la van a acabar.

 

 

La pregunta de los 64 mil pesos es: ¿Usted ya se abasteció de cerveza, mezcal, wisky y sus derivados para pasar estas 48 horas de infierno electoral y de abstinencia alcohólica?

Hombre, pues eso es de lo que se trata, se anuncia la “ley seca” para que todo mundo corra y compre los emolumentos necesarios para no padecer nada durante las encalorizadas horas del proceso electoral.

Siempre ha sido una vacilada eso de la “ley seca”, puesto que no es sino una invitación o una convocatoria para acudir a comprar lo necesario para que la famosa ley nos venga a hacer lo que el aire al benemérito.

Aparte, hoy sábado y mañana domingo, aun dentro de la “ley seca”, habrá “aguajes” más puestos que un calcetín para venderle a usted lo que guste, mientras quepa en el portón, no habrá restricción en lo absoluto, para qué nos hacemos.

Los inspectores municipales, lo mismo que policías de los tres niveles de gobierno, porque así lo manda la necesidad, tendrán que distraerse en otras cuestiones a fin de que pueda fluir sin restricción la bebida de moderación tan necesaria para estos días, y los otros productos etílicos, claro. ¿Así o más cínico?

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