Siete Días de Grilla del 11 de junio del 2017

Las elecciones del pasado domingo en el Estado de México y Coahuila quedarán marcadas por el enorme cochinero organizado por el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto de la mano del Instituto Nacional Electoral.

El rechazo a los partidos, particularmente al PRI, PAN, PRD y los demás, no tiene paralelo, pues hay cálculos conservadores en los que se precisa que apenas votó por el PRI uno de cada seis electores, y aun así “ganó” el priista Alfredo del Mazo.

Los números fríos marcan un triunfo contundente de la candidata de Morena, Delfina Gómez Alvárez, pero tanto el Instituto Electoral del Estado de México como el Instituto Nacional Electoral habían preparado todo para que el PRI hiciera las que quisiera.

Robaron urnas, compraron votos, cambiaron resultados, contaron mañosamente mal boletas y totales, desaparecieron y lesionaron a seguidores opositores, soldaron puertas de las casillas para que no operaran, robaron urnas, abrieron paquetes antes de todo y lo organizaron todo tan bien que parece un “triunfo” legítimo de Del Mazo.

Están revisando unas casillas y en todas se han hallado marranada y media que aclaran cómo “ganó” el primo del presidente.

No obstante la postura tricolor del instituto electoral del Estado de México, hasta este momento no ha podido soportar el “triunfo” de Del Mazo. No le han dado constancia de mayoría, como sí hicieron desfachatadamente en Coahuila con Riquelme.

Sin embargo, la orden suprema es que “gane” Del Mazo de cualquier manera, por un voto, si se quiere, pero que gane, aunque luego pueda incendiarse todo, que parece lo que prefieren las autoridades.

 

 

 

 

El resultado sorprendente de la elección en el Edomex y Coahuila, dicen otros, es un adelanto de lo que viene para 2018, una advertencia de que el PRI volverá a ganar con votos, con tarjetas milagrosas o con lo que sea.

 

 

 

 

El Partido Revolucionario Institucional atraviesa por su peor crisis existencial. Estaba obligado a “ganar” por lo menos en el Edomex, de lo contrario ha empezado la cuenta regresiva hacia su extinción.

Un eventual triunfo de Delfina Gómez Alvarez significaría el inicio de la debacle para el PRI, por eso, cada vez que hay más evidencias a favor de la candidata de Morena, se antoja más complicado que en realidad se le reconozca la victoria.

No es cualquier cosa darle el triunfo a Delfina, por eso hay resistencias tricolores en todos los niveles y la defensa del “triunfo” de Alfredito está con todo, y con todos, y todos resueltos a hacer lo que sea.

Obviamente, de imponerse la “victoria” del escuálido Del Mazo, el sistema político mexicano habrá marcado también el inicio de su desaparición.

El Instituto Nacional Electoral había recuperado algo de credibilidad entre los mexicanos el año pasado al reconocer el triunfo opositor en siete estados de la República, pero ahora, diríjalo quien lo dirija, parece satisfecho con el “triunfo” tanto de Del Mazo como de Miguel Riquelme en Coahuila, donde se insiste en otro fraude descomunal.

El colmo de la desfachatez del INE llegó ayer cuando su presidente Lorenzo Córdova aseguró: “No veo el fraude de que hablan otros…”.

El presidente Enrique Peña Nieto se jugaba en la elección del pasado domingo lo poco que le quedaba de credibilidad. El desprestigio que ha cargado el mandatario no tiene paralelo, ni Carlos Salinas de Gortari salió tan malmodeado como él y aun así parece empeñado o emperrado en que “gane” el primo.

Las leyes, las reglas, los mínimos y los máximos han sido pisoteados de la peor manera tanto en el Estado de México como en Coahuila, y en ambas entidades las marranadas de las autoridades locales han sido consentidas por el Instituto Nacional Electoral.

Obvio que de confirmar las “victorias” priistas en Coauila y el Edomex, el INE deberá empezar a buscar la salida. No encaja más en nuestro sistema político, ya nadie cree en ellos, aunque parece que es lo último que les preocupa, están primero los jugosos negocios.

 

 

 

Amén de cómo termine el marranero en Edomex y Coahuila, el PRI tiene que ir adelantando un truco distinto para lo que viene. Una refundación, una desaparición, un cambio de nombre, o no sabemos qué.

El robo de más de 250 mil millones de pesos de los últimos gobernadores tricolores le han dado en su puritita madre al octogenario partido y, no le queda otra que reaccionar adecuadamente.

Saben los priistas que el nombre de su partido ya dio todo. Que se tiene que tirar a la basura o a la alcantarilla, pero propiciar que la gente olvide las ligas de los colores de la bandera con la banda de ladrones más abultada que se recuerde en país alguno.

Si el PRI sigue saliendo a competir en las mismas circunstancias, aunque lleve buenos candidatos como el caso de Cota y de otros, de Esteban Villegas y Meño Herrera aquí, le seguirá yendo como en feria.

No decimos que no vuelva a ganar limpiamente una elección, quizá lo vuelvan a hacer, pero pasarán verdaderas penurias para conseguirlo, y en automático seguirá ligándolos la gente con la banda de rateros que pasó por los estados.

 

 

 

Todavía no entendemos cómo es que el sistema dejó a la deriva a su alfil Manuel Cota Jiménez, que perdió casi 2×1 frente a Antonio Echevarría, o será por eso, que al final no hubo la menor oportunidad de utilizar ningún truco.

Quién sabe, pero lo cierto es que si en realidad votó solamente uno de cada seis a favor de Del Mazo en el Edomex, la zapatería que le obsequió Delfina a Alfredo no tiene paralelo.

Lamentablemente los números que nos ofrezca la autoridad electoral no serán, ni tantito, aproximados a la realidad. La realidad será otra, la que habla de la necesidad para el PRI de sostenerse como gobierno en Atracomulco y otros municipios pobres del Estado de México que en otros tiempos eran los que más votos le daban al tri.

Lo sorprendente es que desde la tarde del domingo pasado, cuando mucha gente salió a votar por Echevarría, se cayó todo en Nayarit. El alud de votos contrarios al PRI y sus satélites, sofocó cualquier intento de resurrección.

La escandalera que traían los campesinos, pues Cota iba de la dirección cenecista a la candidatuara nayarita, y en el supuesto para los labriegos era un gran cantidato para sacar adelante al estado.

Pues no, la gente se olvidó de los colores de la bandera y votó por todo lo contrario. Los muchos miles de millones de pesos que se tiraron por la borda de nada sirvieron. Las pachangas encervezadas y los jolgorios absurdos, no sirvieron.

No obstante, debemos decir que Cota era un buen prospecto. La gente lo quería, y parecía un buen elemento que sacaría a Nayarit del atolladero en que lo dejaron Roberto Sandoval y los últimos gobernadores nayaritas.

El problema que causó el derrumbe tricolor fue la detención del fiscal Édgar Veitia, en San Diego, a principios de año, pues le encontraron que era miembro de bien organizada banda que había introducido a la Unión Americana toneladas y toneladas de droga.

La imagen tanto de Sandoval como de Veitia se fueron por la alcantarilla, y la gente se la cobró de manera por demás silenciosa, a la hora de votar.

 

 

 

 

Avisa la Policía Federal que en el breve plazo todo vehículo que utilice las carreteras federales de México, y Durango es parte suya, tendrán que portar un seguro que ampare por lo menos los daños a terceros.

No entendemos por qué la instrucción trata exclusivamente a las carreteras federales, puesto que los riesgos de un accidente están por igual en carreteras como en las calles de las ciudades, los pueblos y las rancherías.

Lo positivo de este proyecto federal es que al final se conseguirá que todos los vehículos lleven su seguro mínimo para que puedan responder en caso de un accidente, voluntario o involuntario.

Y, el día que todos los vehículos vayan asegurados al transitar por las carreteras, que ojalá ocurra en los pueblos y las ciudades, los seguros tenderán a abaratarse y podrán adquirirse con más facilidad.

 

 

 

 

Los gritos histéricos de miembros del sindicato minero de que “Napoleón no se vende…” parecen haber quedado colgados con alfileres, pues hay posibilidades de que reabra Cerro del Mercado, pero tendrán que correr a cientos de obreros.

Trascendió ayer que a petición del gobierno estatal Altos Hornos de México estaría viendo la posibilidad de reabrir la mina local, pero para reabrir será necesario dejar sin trabajo a más de 150 trabajadores.

Esto quiere decir que aquellos “paleros” de Napito, que lo quieren aun sin conocerlo, que lo adoran a pesar de que les ha robado todas sus cuotas, que lo defendieron a grito partido aquella mañana, verán pagadas sus arengas al ser despedidos del trabajo.

Sobre la derrota aplastante que sufrió el sindicato del súper raterazo Napoleón Gómez Urrutia en Pedriceña, el sindicato acepta que no impugnará el resultado, y qué bien que no lo haga, porque sería peor el ridículo, pues le vencieron 500 contra 50. Se pasarían de sonsos.

 

 

 

 

Víctor Montenegro asumió la presidencia de Periodistas y Profesionales de la Comunicación, Peproc, una de las organizaciones periodísticas más consolidadas en el medio en Durango.

Montenegro toma la estafeta de Peproc en una de las peores épocas periodísticas en México, agravado todo por la ejecución del periodista sinaloense Javier Valdés Solórzano y la persecución de otros escritores en el país.

Y Durango no se salva. Aquí, la mayoría de los medios han sido despreciados por el alcalde José Ramón Enríquez. Está sobradamente comprobado que para matar a un periodista o un medio, no necesariamente hay que surtirlo a balazos o cuchilladas, con que le cancelen la publicidad es más que suficiente.

Y lo que se gasta en medios, también está comprobado, es en aras del apoyo a una de nuestras libertades, la de expresión.

No hay crítica a Víctor Montenegro, puesto que apenas arranca su gestión, pero… quizá lo único, que a su comité sumó gente que se dedica a todo, menos a periodista, y pues…

 

 

 

 

El fiscal Ramón Guzmán Benavente declara que la ciudadanía no denuncia los sitios de venta de droga por temor o por indiferencia, y sí es por una de esas causas, pero más porque todavía no termina la denuncia cuando vienen las amenazas.

Guzmán Benavente debía ser más preciso y complementar la nota del porqué no se hace más para perseguir a los comerciantes, esos que no pagan un quinto de impuestos.

O no me dirá que no actúa por carecer de información, puesto que la venta es tan descarada que, para decirlo claro, nadie se esconde, y hasta le dan su cel, como para decir que no hay formas de actuar.

 

 

 

 

 

 

Alguien que sepa de leyes y conozca de números nos diga si es correcto las hijeces que están encarando muchos burócratas en vías de jubilación, luego de 30 o 40 años de trabajo, pues les advierten que no les llegará nada de retiro porque los gobiernos están quebrados.

Y en el mejor de los casos, el afamado Fondo de Ahorro para el Retiro, que es dinero contante y sonante que aportaron los trabajadores a las infelices Afores, no puede pasar de 2,500 pesos por la misma circunstancia, porque las arcas del retiro están quebradas.

Oiga usted, qué poca madre con la que le responden a los trabajadores que después de partirse la maicera en el cumplimiento del trabajo, cuando están mermando sus facultades para seguirle, les salgan con esa chingadera, como con ganas de mejor no retirarse, pero… no hay quién los defienda, ni diputados federales, ni senadores, ni comisiones de derechos humanos ni ongs ni nadie que haga algo por esa gente.

Y en muchos otros casos, los trabajadores sufrieron descuentos indebidos de muchos miles de pesos, pues les tumbaron de su sueldo por años e indebidamente, ahí como que nadie sabía nada, y ahora salen con que: “Olvídese señor, ese dinero ya no existe. A estas alturas debe estar bien gastado…”.

Obvio, estamos en México, donde los exgobernadores priistas se llevaron 255 mil millones de pesos y no hay uno solo en la cárcel. Si los empleados vieron que los otros se robaron lo que quisieron, pues también ellos deben haberle dado de pellizcos al dinero de los trabajadores, al fin que… ¡no pasa nada!

 

 

 

 

 

 

 

 

Tiene razón el periodista mexicano de Univisión Jorge Ramos cuando advierte: Si mexiquenses y coahuilenses votaron por el PRI, señal aprobatoria que sigan matando más mujeres y premien a los gobernadores más rateros de la historia.

El Estado de México, precisamente bajo la administración de Enrique Peña Nieto y Eruviel Avila, se ha significado como el estado más letal para el sexo femenino. Aparece muerta una mujer casi por día.

Y en Coahuila, donde está por terminar la segunda administración de la familia Moreira, que dejó endeudado al estado para los próximos 500 años, el pueblo autorizó vía votos que los Moreira y su pandilla sigan robándolos y endeudándolos.

Mangos, operó a lo bestia el chanchullo que parece la última tablita de salvación que le queda al Partido Revolucionario Institucional.