Símbolos del Gobierno sandinista caen en las manifestaciones de Nicaragua

Okey Querétaro

Wilder Pérez R.

Managua, 21 abr (EFE).- Símbolos del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) fueron derribados hoy en Nicaragua en medio de una ola de protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega, detonadas por una reforma a la seguridad social que aumenta las cuotas y establece la cotización perpetua.

Manifestantes de diversas ciudades de Nicaragua bajaron las banderas que el FSLN mantenía izadas en los parques centrales junto con el pabellón nacional y las quemaron en medio de aplausos y gritos de las multitudes.

En las principales vías del Pacífico de Nicaragua al menos 4 “árboles de la vida” fueron derrumbados y otra cantidad no cuantificada ardió en llamas.

Los “árboles de la vida” son armatostes luminosos de metal, de más de 10 metros de altura, que son asociados a los gustos personales de la esposa del gobernante y vicepresidenta, Rosario Murillo.

En las calles los manifestantes quemaron llantas, levantaron barricadas, mantenían banderas de Nicaragua, emitían cantos contra el Gobierno, y gritaban ofensas al matrimonio Ortega Murillo, al que reclamaron por la democracia y compararon con la familia Somoza, que subyugó Nicaragua desde 1934 hasta 1979.

Edificios públicos en ciudades como León, Granada, Managua y Masaya fueron quemados, así como casas de campaña y empresas relacionadas con el FSLN, según denunció el Gobierno de Nicaragua a través de medios oficialistas.

El ambiente se mantiene tenso en el país centroamericano, que amaneció este sábado con contingentes desplegados en varias ciudades, y son comunes en las calles las escenas que parecen propias de un terremoto.

Ortega y Murillo condenaron estos ataques, así como la violencia en las calles que ha dejado al menos 10 muertos y decenas de heridos desde el miércoles pasado, y acusaron a un partido político, que no identificó, de buscar el poder por medio de la fuerza.

Ante esto, la población reaccionó colgando imágenes en las redes sociales en las que explican que las protestas no tienen razones políticas, otras que muestran a supuestos seguidores del Gobierno golpeando o disparando contra los manifestantes, y algunos dueños de negocio denunciando que grupos “sandinistas” llegaron a saquear.

En las imágenes también se puede observar cómo la Policía Nacional bajaba de sus vehículos a las familias para decomisar agua y alimentos, aparentemente para cortar el apoyo a los manifestantes.

Los estudiantes universitarios, quienes han encabezado las protestas, han distribuido imágenes de compañeros muriendo al recibir balazos, supuestamente disparados por las fuerzas de choque del Gobierno, conocidas en Nicaragua como “turbas”.

El obispo Silvio Báez, uno de los personajes más respetados en Nicaragua, llamó a los universitarios manifestantes como “la reserva moral de este país”, les agradeció por haber “despertado a esta nación”, les animó a que “no cesen en sus protestas por una causa justa”, y que no “se dejen llevar por ideologías políticas”.

Entre las razones que los manifestantes han esgrimido están las medidas de seguridad social, la corrupción, los supuestos fraudes electorales, las continuas alzas de los combustibles, el actuar impune de la Policía, las muertes sin explicación de campesinos que se oponían al Gobierno, y el discurso oficial de “paz y reconciliación” que supuestamente no refleja la realidad del país.

El Gobierno ha reconocido una decena de muertes desde que iniciaron las protestas el miércoles pasado, pero los distintos grupos manifestantes cuentan al menos 13.

La Cruz Roja Nicaragüense había atendido cerca de un centenar de personas heridas entre el jueves y el viernes.

Los diversos grupos empresariales, la iglesia católica, y personajes ilustres de Nicaragua han pedido de forma expresa al Gobierno que detenga la violencia contra los manifestantes.

Entre los aspectos de las manifestaciones que más han llamado la atención está el que los reclamos más fuertes se han dado en barrios de distintas ciudades considerados “bastiones sandinistas”, que históricamente han dado su apoyo incondicional al FSLN y a Ortega.

La población esperaba que un discurso del presidente emitido la tarde de este sábado calmara los ánimos, sin embargo sus palabras detractoras parecen haber provocado el efecto contrario.

Mientras una tensa calma se respira en el ambiente, policías antidisturbios se ubican en puntos estratégicos de las diversas ciudades, a la vez que los nicaragüenses se citan una vez más para participar en la que el mismo Ortega ha reconocido como el mayor rechazo a su Gobierno en su cuarto periodo presidencial y tercero consecutivo. EFE