lunes, diciembre 6, 2021
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Sin “grechka” no hay paraíso en Rusia

Anush Janbabian

Moscú, 1 abr (EFE).- En Rusia la grechka o trigo sarraceno no es un cereal cualquiera. Se trata de un alimento de fácil y rápida cocción que ha acompañado a este pueblo a lo largo de los siglos, sobre todo, en los momentos más difíciles como revoluciones, guerras y hambrunas.

Así fue en el siglo XX durante la Guerra Civil rusa y la Segunda Guerra Mundial y así ocurre también en el siglo XXI, cuando el trigo más preciado de este país volvió a cobrar protagonismo primero en 2014, con la crisis de Crimea, y luego este marzo, en plena incertidumbre por el coronavirus.

“Siempre tengo un paquete o dos de grechka. Pero estos días fui a por más”, dice a Efe la moscovita Svetlana en una tienda de ultramarinos, uno de los pocos negocios que continúan abiertos en la capital rusa durante la cuarentena impuesta por el Ayuntamiento.

Como ella, hay centenares de miles. Rusos que vacían las estanterías de grechka en los supermercados y tiendas de barrio ante la crisis de la COVID-19 y los rumores sobre el posible desabastecimiento que podría causar, aunque estos ya han sido desmentidos por las autoridades.

“Grechka es el producto preferido por los rusos en los últimos días. Habrá para todos”, prometió estos días la vice primera ministra Victoria Abramchenko.

No obstante, para curarse en salud, esta semana el Gobierno impuso una moratoria temporal a las exportaciones de cereales.

SIEMPRE EN LAS MESAS RUSAS

La anterior crisis cuando la grechka volvió a llenar los armarios de cocina de los rusos fue en 2014, durante la guerra de sanciones entre Rusia y Occidente tras la anexión de Crimea y la depreciación de la divisa nacional rusa.

Pese a una buena cosecha de ese año (unas 745.000 toneladas), el precio del “trigo nacional ruso” llegó a aumentar casi un 50 %, aunque la demanda artificial no duró mucho, y la normalización de los precios no se hizo esperar.

Aunque el amor por grechka viene de mucho atrás, ya que solo durante el siglo XX este alimento en más de una ocasión fue el preferido por los rusos en épocas de incertidumbre, así como convulsiones sociales y militares.

La papilla de alforfón se convirtió además en uno de los principales platos en los comedores móviles del Ejército ruso y luego soviético, tradición que la URSS y su sucesora Rusia conservaron hasta nuestros días.

Mientras, hoy día la grechka forma parte del menú habitual de los jardines infantiles, escuelas, hospitales y también se incluye con frecuencia en las cargas humanitarias que envía Rusia.

GRECHKA EN PANDEMIA

Y aunque la grechka suele desaparecer de las estanterías principalmente durante tiempos de zozobra, según el vice primer ministro ruso Yuri Borísov, la actual crisis del coronavirus no es un motivo para el pánico y la compra descontrolada de ese alimento.

“Hay que seguir a rajatabla las indicaciones de los expertos en lugar de caer en el pánico y correr a comprar grechka”, dijo el alto funcionario ruso.

Estos días, según pudo comprobar Efe, la grechka, que comenzaba a escasear tras las primeras noticias sobre el coronavirus en Rusia, regresó a las principales cadenas de supermercados rusos.

A la vez, la consultora Nielsen informó de que durante la segunda semana de marzo las ventas del alimento estrella en Rusia subieron un 66 %.

Fue el propio presidente de Rusia, Vladímir Putin, el que llamó a no hacer acopio de provisiones en tiempos de coronavirus, porque, según prometió, la crisis no influiría en el abastecimiento de las tiendas de alimentación.

Sea como sea, muchos rusos ya han hecho reservas de productos no perecederos para unos 3,5 meses, de acuerdo a un estudio del grupo X5 Retail.

Pero siempre con la mente puesta en la grechka, un “símbolo de la idiosincracia de Rusia”, según escribió el siglo XX el historiador y experto culinario, Wiliam Pojlióbkin.

FÁCIL DE PREPARAR

La preparación del trigo sarraceno, que es un auténtico tesoro nutricional y una guarnición ideal para muchos platos, es bien simple.

Lo que hay que hacer es coger una taza de grechka después de remojarla, dos tazas de agua hervida, un poco de sal, verter todos los ingredientes en una cazuela y ponerla a cocer a fuego medio durante unos 15-20 minutos.

Al final hay que dejar que repose añadiéndole un poco de mantequilla o aceite, cubrir la olla con una toalla de cocina y una vez esté preparada, servirla con una generosa cucharada de smetana (crema de leche agria).

Se puede acompañar con carne, pescado y verduras. Es especialmente sabrosa con champiñones y crema de leche, y es muy popular entre los rusos salteada con salchichas.

SOLO EN RUSIA Y PAÍSES VECINOS

Eso sí, la popularidad del grano de alforfón se limita a Rusia y el espacio postsoviético, pues fuera de esos países ese alimento nunca llegó a tener muchos aficionados, salvo en las respectivas diásporas, donde los paquetes de grechka siempre han estado entre los principales productos que comercian las tiendas rusas en el extranjero.

Los especialistas indican que las familias rusas pueden sustituir el arroz por macarrones o patatas, pero no soportarían la idea de quedarse sin grechka, entre cuyas ventajas figuran el buen precio y la simplicidad de la preparación.

La actual crisis fue aprovechada por los distribuidores de grechka en Rusia que subieron en un 3,7 % los precios de ese trigo a lo largo del mes de marzo, situación que dio lugar a una investigación del Servicio Antimonopolio de este país.

El organismo de control aseguró que sigue de cerca la situación creada en el mercado de alimentos por la crisis del coronavirus y descartó que la pandemia lleve a una escasez de grechka o cualquier otro producto “durante los próximos meses o el tiempo que dure el brote del virus”.EFE

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