lunes, septiembre 28, 2020
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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

“Alarma!”, AMLO y el coronavirus

Por Juan Bustillos

Hojeo al azar el libro que contiene los ejemplares de las ediciones 301 a la 320 de la revista “Alarma!”, referentes a febrero, marzo, abril, mayo y la mitad de junio del año mágico de 1969, e imagino embebido en su lectura al jovenzuelo Andrés Manuel López Obrador, entonces con apenas 16 años de edad.

Y que conste, no por morboso, porque las páginas de “Alarma!” contenían algo más que la información que en busca de rating le arrebató la televisión.

Es evidente que el presidente fue ávido lector de la genial publicación ideada por don Regino Hernández Llergo y dirigida por don Carlos Zamayoa Lizárraga que, con el tiempo, se convirtió en “El Nuevo Alarma!” bajo la dirección de los inolvidables Daniel Barragán y Miguel Ángel Rodríguez a quien sus amigos conocíamos como “El Alarmo”.

Era natural que, como millones de mexicanos, el joven López Obrador, que hoy gobierna al país, esperara semana a semana su ejemplar. En sus páginas se nutría no solamente de la nota roja, sino de todo tipo de información general, de historia universal y de México.

Pero no confundirse, tanto citar a “Alarma!” en sus conferencias mañaneras no tienen que ver con reconocimiento al profesionalismo de quienes editaron aquella gran revista ni a su contribución a la cultura de la población.

En realidad son ganas de fregar al periódico Reforma y ahora también extrañamente a Televisa (que hasta hoy había sido su aliada incondicional), a los que reclamó este lunes difundir la mortandad que está causando el coronavirus en nuestro país.

Para que el episodio le saliera completo le faltó plagiar a Paco Ignacio Taibo II y hablar de “Temporada de zopilotes”.

Digamos que está a punto de, al igual que en el sexenio de Felipe Calderón se pedía no difundir las acciones sanguinarias del crimen organizado, exija a los medios de comunicación no informar día a día el avance del coronavirus.

Ante lo que hacen Reforma y Televisa, la revista “Alarma!” ya se volvió una revista objetiva, profesional, seria”, dijo el presidente con su proverbial humor tabasqueño.

¿Qué entiende por periodismo el mandatario?

Es probable que López Obrador habría sido feliz si las primeras planas de los periódicos del lunes hubiesen reproducido a página completa su imagen marcial al lado del soldado que en el patio de honor del Palacio Nacional estremecía el solitario predio con su clarín de órdenes haciendo marco al minuto de silencio decretado en honor en los más de 50 mil mexicanos fallecidos por Covid.

Pero el presidente se equivoca. Los medios de comunicación no son tan serios como lo fue “Alarma¡”. Por ejemplo, a los que tanto le desagradan no les pareció noticia que en el domingo seleccionado para instaurar el minuto de silencio, la Secretaría de Salud informara que rebasamos los 52 mil fallecimientos.

Para este martes, en que lo acompañará en la mañanera el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, quizás el presidente no quiera que la nota sea que el virus ha cegado la vida de 53 mil mexicanos y que poco nos faltan, para el medio millón de contagios, si acaso 10 días.

Para evitar que sea la nota le bastará con que Jesús Ramírez Cuevas pida a los reporteros no insistir en el tema, aunque fatalmente por la tarde López Gatell tendrá que enfrentar la realidad y torearla explicando la segunda etapa o el “Lado B” de la contingencia.

Para el presidente la nota del lunes debió ser el monólogo que se reventó de corridito en su camino al patio de honor del Palacio Nacional: estamos trabajando todos los días, vamos a seguir mejorando el sistema de salud pública para garantizar el derecho del pueblo a la salud. Se cumplirá el compromiso porque afortunadamente, como ya no hay corrupción, derroche ni lujos en el gobierno, hay presupuesto para enfrentar a la pandemia; que es triste la muerte de más de 50 mil; duele mucho, pero se ha actuado con responsabilidad, con profesionalismo; nadie se ha quedado sin atención médica, no se han rebasado las capacidades hospitalarias porque se trabaja desde que inició la pandemia para que todos sean atendidos, etcétera.

Pero como esto lo escuchamos a diario ya no es noticia.

Imagino a don Carlos o a Danel y Miguel elaborando la cabeza de “Alarma” cuando López Obrador tuvo la feliz ocurrencia de decir que el coronavirus cayó a la Cuarta Transformación como anillo al dedo.

Y reviviéndola ahora que estamos por alcanzar la cifra que el clarividente López Gatell avizoró en su peor pesadilla: 60 mil muertos.

Esa si será noticia, como lo ha sido el mal manejo gubernamental de la epidemia.

Eso sí, siempre tendremos camas disponibles.

Y es que, como dice el presidente, la nota es la nota.

 

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