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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Andrés Antonius ya no puede ser el Plan B de Braskem-Idesa

 

Por Juan Bustillos

 

Contar con Andrés Antonius en el sexenio pasado era garantía por su cercanía con la fuente del poder, Luis Videgaray. No había picaporte que se le resistiera.

Quizás por ello Braskem acudió a sus servicios. Hoy los tiempos han cambiado y, en todo caso, otros son dueños del picaporte. La cuestión es identificar quién.

Braskem se apresuró e hizo bien en negar su participación en los supuestos actos de corrupción en que habría incurrido Odebrecht al financiar sobornos a legisladores mexicanos que aprobaron las Reformas Estructurales, en especial la Energética, conforme a lo que es probable que contenga la denuncia presentada en la Fiscalía General de la República por Emilio Lozoya.

Pero debe esforzarse en aclarar su situación porque, de ser probados los sobornos de que habla Lozoya, peligrará el acuerdo a que llegó con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, pero también con las autoridades de Brasil y Suiza.

Con los sobornos mexicanos, el dinero repartido ilegalmente en el continente americano superaría la cantidad reconocida ante las autoridades de aquellos países, de tal suerte que los implicados perderían la libertad caucional que gozan gracias al pago de una multa de 3 mil millones de dólares y la declaración, bajo pretexto de decir verdad, respecto de todos los sobornos que ejecutaron y supuestamente confesaron en los tres países.

Braskem y su socia mexicana Idesa se desmarcaron de los sobornos vía carta al periódico Reforma, sin embargo, quizás valdría la pena contratar una vez más a su antiguo controlador de daños Andrés Antonius porque, como aquí se ha dicho, el ex director de Pemex tiene muy presente que en febrero de 2013 Luis Weyll le comentó que, entre 2010 y 2011, en el sexenio de Felipe Calderón, Odebrecht-Braskem entregaron sobornos para la suscripción y aprobación del contrato Etileno XXI.

Decía el lunes que conforme a la memoria de Lozoya, Odebrecht y Braskem quedaron a deber dinero a funcionarios del gobierno calderonista y que el acuerdo fue que la deuda sería liquidada a través de Luis Videgaray, únicamente si les garantizaban la continuidad del contrato de Etileno XXI firmado en 2010, francamente desventajoso para Pemex.

Cuando le fue confirmado a Odebrecht la continuidad del contrato hubo remesas en efectivo que se entregaron a legisladores entre abril y agosto de 2014 hasta por 52 millones 390 mil pesos. El PRI recibió 32 millones en abril de ese año.

El presidente López Obrador tiene claro el caso. En la conferencia mañanera de este lunes se pronunció por la cancelación del “leonino” contrato de suministro de gas etano a Pemex que ata a Pemex con Braskem-Idesa por 20 años.

Braskem-Idesa han tomado en serio el problema porque, aunque se argumenten otras razones, ya costó el puesto a Javier Jiménez Espriú como secretario de Comunicaciones y Transportes, y el escaño en el Senado de la República a Vanessa Rubio.

El problema es que ahora no pueden echar mano de los servicios de su antiguo controlador de daños pues ya no tiene la valía de cuando fue el más cercano a Luis Videgaray durante todo el sexenio anterior, tanto en Hacienda como en Relaciones Exteriores, aunque siempre es posible que encontrara la manera de acercarse a quien ahora detenta el poder.

Los lectores de IMPACTO recordarán a Antonius como el poderoso personaje que en la transición del gobierno de Felipe Calderón al de Enrique Peña Nieto examinó a los generales divisionarios y almirantes que pretendían ser secretarios de la Defensa Nacional y de la Marina, así como a quienes buscaban la dirección de Pemex y los puestos más importantes de la petrolera.

De este tamaño era su cercanía.

Antonius fue para Braskem-Idesa un activo muy valioso; dotado de una inteligencia rayana en la genialidad llegó a Videgaray de la mano de Luis Téllez, el discípulo más valorado de Pedro Aspe. Por cierto, Antonius fue yerno durante un tiempo del ex secretario de Hacienda de Carlos Salinas.

Director general de la empresa “Plan B”, Antonius alcanzó renombre por su trabajo como presidente del Grupo de Servicios de Consultoría en Kroll, la empresa que identificó el destino de la fortuna amasada por Ferdinand Marcos, el dictador filipino.

El nombre de su empresa lo dice todo, siempre tiene un Plan B.

Pero los de hoy no son sus tiempos y difícilmente podrá ofrecer a Braskem-Idesa el “Plan B” para salir del lío en que están metidos por supuestos sobornos y contratos leoninos.