“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

De la Fuente, el psiquiatra que México y EU necesitan

Exrector de la UNAM y extitular de la Ssa está en el momento perfecto para sacar del descrédito a las candidaturas independientes

Por Juan Bustillos

Juan Ramón de la Fuente sería el candidato perfecto del Frente Amplio que algunos partidos políticos dicen estar dispuestos a formar con la finalidad de sacar al PRI de la Presidencia. Arrollaría, sin duda, pero el ex rector de la UNAM (lo fue durante 8 años) y ex secretario de Salud está convencido de lo evidente, que las ambiciones personales de los precandidatos de cada uno de esos partidos no permitirían su candidatura.

El argumento de los precandidatos dispuestos a  bloquearlo sería en el sentido de que construyeron sus plataformas electorales para ellos, no para otro que no se ha comprometido con partido alguno.

De la Fuente me lleva múltiple ventaja en el conocimiento de la realidad política; es político profesional con experiencia insuperable, incluso, en administración pública, y académico ameritado, coleccionista de doctorados, y, además, es psiquiatra (con pacientes tan especiales que otros profesionales en  su materia le envidiarían).

Este conocimiento, amén de su permanente observancia profesional de políticos y periodistas, algunos cuasi analfabetas, como este reportero, quizás lo lleven a desperdiciar su última oportunidad de gobernar a un país de locos y a perder, quizás, la única posibilidad que tendrá de aplicar sus conocimientos profesionales para analizar cara a cara, y no a distancia, a Donald Trump si  en la Presidencia tuviera que tratar a su homólogo del norte.

Con Manlio Fabio Beltrones y Emilio Chuayffet (éste, su contrincante desde la escuela preparatoria) forma el trío de mexicanos merecedor de la oportunidad de gobernar al país, pero a 2 se los ha impedido la nomenklatura priísta (Manlio va por su última oportunidad y Chuayffet estudia un Doctorado, tal vez lo único que le falta a su vasta cultura), y él no se anima a ser candidato independiente; además, sabe que el Frente es un sueño guajiro o, por lo menos, una estrategia para debilitar a Andrés Manuel López Obrador, que en alguna ocasión lo utilizó a él para dar lustre a lo que sería su equipo. En realidad, el rector De la Fuente lo usó para mantener en paz a la UNAM por aquella época, perredista en su mayoría.

Juan Ramón está en el momento perfecto para sacar del descrédito a las candidaturas independientes. Ni manera de compararlo con “El Bronco”, que nada tiene de independiente, ni con Miguel Mancera, el independiente que usa lo que queda de perredismo.

Si ocurriera el milagro de que Margarita Zavala decidiera no seguir haciendo el juego a su marido, que Ricardo Anaya comprendiera que ni siquiera Vicente Fox llegó a la Presidencia por accidente y que las dispersas tribus perredistas se unieran una vez más, el candidato presidencial del PRI y el propio López Obrador encontrarían en el doctor De la Fuente a un contrincante casi imposible de vencer, pero los milagros no existen y  Juan Ramón necesita, además, que alguien lo convenza de que por el país bien vale la pena ensuciarse los zapatos y descuidar un poco la barba para ir por los caminos de México tocando puertas.

Su antecesor en la UNAM, José Vasconcelos, se equivocó cuando creyó que el pueblo iría a pedirle que regresara a encabezar otra Revolución después de que el abuelo de lo que hoy es el PRI le robó la Presidencia en 1929, con Pascual Ortiz Rubio, conocido, malamente por la historia, como “El nopalito”.

Ya Juan Ramón aclaró El Universal, en donde colabora, que su reunión con algunos cabecillas de la izquierda tuvo que ver sólo con una más de sus cruzadas, la necesidad de instalar los gobiernos de coalición para garantizar la gobernabilidad en 2018, y que en ningún momento se habló de su pretendida candidatura por el Frente.

La verdad no lo imagino jugando al liga, ligazo con René Bejarano y con doña Dolores Padierna.