“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Y ahora ¿por qué no la “pedagogia del oprimido”?

Es de imaginar que los teóricos de la nueva Reforma Educativa no tenían idea de la existencia de Giroux, de lo contrario habrían buscado su asesoramiento para dar velocidad a un verdadero cambio en el sistema educativo mexicano

Por Juan Bustillos

Es una pena que, en pleno día del maestro, en vísperas del gran obsequio a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, el periódico El País publicara tardíamente una nota de Ana Torres Menárguez que habría hecho las delicias de los promotores de la “bien llamada” Reforma Educativa que ya fue aprobada por el Congreso y 17 legislaturas locales y sólo necesita ser promulgada por el Ejecutivo Federal para dar cristiana sepultura a la “mal llamada” de Enrique Peña Nieto.

Ana habla de Henry Giroux, uno de los impulsores de la “pedagogía crítica” que está convencido de que “las pruebas estandarizadas son una estrategia de la derecha para desviar la atención del `verdadero´ problema de la educación: no fomentar el pensamiento crítico para crear ciudadanos `conformistas´ que no reclamen nada a las administraciones”.

Es de imaginar que los teóricos de la nueva Reforma Educativa no tenían idea de la existencia de Giroux, de lo contrario habrían buscado su asesoramiento para dar velocidad a un verdadero cambio en el sistema educativo mexicano.

Sin duda, la breve entrevista de Torres Menárguez hará las delicias de los cuatro transformadores porque maneja el lenguaje y las revolucionaras ideas sobre la educación que no se les ocurrieron cuando los conservadores mexicanos intentaron a cualquier costo impedir la aprobación de la Reforma Educativa del Presidente López Obrador.

Giroux, dice El País, “es conocido por sus publicaciones conjuntas con Paulo Freire, uno de los pedagogos de referencia del siglo XX por su teoría de la pedagogía del oprimido, donde propone la rebelión de los más desfavorecidos a través del acceso a la educación”.

Lenguaje como “Pedagogía del oprimido”, “pedagogía crítica”, “crear ciudadanos conformistas”, rebelión de los más desfavorecidos”, etcétera, habría constituido música celestial para los oídos de los coordinadores de las bancadas de Morena en el Congreso de la Unión, Mario Delgado y Ricardo Monreal, pero muy en especial, el libro de Giroux, “La guerra del neoliberalismo contra la educación superior”, que quizás hasta se habría convertido en libro de texto.

Lástima que en esta ocasión el diario El País no fue oportuno porque Giroux habría alimentado a los transformadores de la educación mexicana. Sus ideas, como las comentó con la reportera en senda entrevista, son realmente revolucionarias: “La pedagogía tal y como está planteada ataca en lugar de educar. Es un sistema opresivo basado en el castigo y en la memorización, que persigue el conformismo. Hay que desarrollar otros métodos que formen alumnos capaces de desafiar las prácticas antidemocráticas en el futuro”.

Lástima que la Reforma ya está aprobada, pero como aún quedan por discutirse y aprobarse las leyes secundarias sería recomendable, para que la nueva legislación esté a la altura de la Cuarta Transformación, que Giroux y Freire sean invitados a México a asesorar al secretario de Educación, Esteban Moctezuma, y a diputados y senadores de Morena.

Sólo a vía de ejemplo y refiriéndose en exclusiva al Brasil de Bolsonaro, Giroux dice: “Los gobiernos de derechas no quieren que la gente piense y la educación tiene un papel central en la lucha contra las narrativas tóxicas y el surgimiento de ideologías ligadas a la supremacía blanca”.

Ni que mandadas a hacer estas ideas para la transformación de la educación mexicana en esta época.

Aún es tiempo para que Ana Torres Menárguez les proporcione el teléfono de Giroux.