viernes, septiembre 17, 2021
Inicio > Columnas > “Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

López Gatell y el modito de López Obrador, pero mejorado

Por Juan Bustillos

Una vez que rebasemos en 10 mil fallecimientos el “catastrófico escenario” de 60 mil que al despertar de una de sus pesadillas de los últimos seis meses pronosticó el doctor Hugo López Gatell, quizás podría explicarnos en sus conferencias vespertinas con su lenguaje doctoral si primero fue el huevo que la gallina, como parecen haberse puesto ya de acuerdo los científicos después de siglos de debatir sobre tan apasionante tema.

Y a partir de esto, sacarnos de la duda si de origen él es mordaz e hiriente para referirse a sus críticos y a quienes, a diferencia suya, no poseemos la verdad absoluta en los temas que maneja, o aprendió y mejoró el modito del presidente López Obrador en las mañaneras.

Anoche utilizó su humor, muy inglés, que nada tiene que ver con el tropical del presidente, pero puede ser más hiriente, para sembrar en la opinión pública y publicada la sospecha sobre posibles intenciones políticas y hasta empresariales de los ex secretarios de Salud que se atrevieron a meterse en su trabajo y plantearon en un documento de más de 300 páginas la fórmula que calificó de “mágica” para resolver la pandemia del coronavirus en 6 u 8 semanas.

De entrada, le extrañó que los antecesores de su jefe, Jorge Alcocer, tardasen tanto en llegar a la misma conclusión que la Secretaría de Salud, en el sentido de que en ese lapso podría terminar el primer ciclo de la pandemia.

Expresó que lo ideal habría sido que lo hubiesen descubierto desde marzo pasado al inició de la pandemia, pero ironizó que su tardanza quizás se deba a la complejidad del tema; no los criticó, sino al contrario, les envió un saludo y prometió estudiar el documento, que desconoce, a fin de pedir al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, lo de a conocer al mundo para que todos los países adopten la fórmula “mágica” descubierta por Mercedes Juan López, Guillermo Soberón Acevedo, Julio Frenk Mora, José Ángel Córdova, Salomón Chertorivski y José Narro.

Dicho de otra manera, López Gatell les prometió realizar gestiones para erigirlos en salvadores del mundo.

El subsecretario de Salud miraba muy serio a la cámara insinuando que la intromisión de los ex secretarios de Salud –para parecer más a López Obrador le faltó subrayar que son los del periodo neoliberal— podría deberse a intereses políticos porque el documento fue presentado en la sede de Movimiento Ciudadano y que al evento acudieron senadores y militantes del partido fundado por Dante Delgado.

Pero fue más allá al insinuar, desde luego negándolo porque dijo desconocer sus “trayectorias en este sentido”, que tal vez atrás de la propuesta de Juan López, Soberón Acevedo, Frenk Mora, Córdoba Villalobos, Chertorivski y Narro, podrían existir intereses empresariales de comercialización de medicamentos y pruebas diagnósticas, por ejemplo.
Pero sin delatar el placer que lo embargaba al tirarse a matar, prefirió dejar la aportación de los ex secretarios como “una contribución filantrópica” que debería ser patentada antes de darla a conocer al mundo.

Es de reconocer que López Gatell es más elegante que López Obrador cuando se tira a matar pues no lo hace con los adjetivos ni las carcajadas del presidente.

Por ejemplo, reconoció la experiencia de los ex secretarios, en especial de Córdoba Villalobos con quien tuvo el “honor” de colaborar cuando la pandemia de 2009 –no dijo que lo echaron del cuarto de guerra de Felipe Calderón y que esa y no sus conocimientos en epidemiología, quizás sea su mejor carta de presentación con López Obrador–, y se preguntó si hablan en el documento de la carencia de hospitales con que se encontró la Cuarta Transformación.

“A lo mejor es uno de los temas que abordan, dada la experiencia que tienen en construcción de hospitales… en particular el doctor (José) Narro”.

Y ya con la mano dentro de la herida, la movió una y otra vez para lastimar en lugar de sanar.

Insistió en que no conoce la “fórmula mágica” de los ex funcionarios, pero evidentemente controló su impulso de reír al explicar que quizás para conseguir lo que proponen habría que inmovilizar a los 127 millones de mexicanos. “Que nadie se mueva de su casa y nadie es nadie”, ironizó.

Es decir, parando durante seis semanas todas las actividades (los policías y los soldados a sus cuarteles, los aeropuertos clausurados…) se extinguiría la epidemia, pero sobrevendría el colapso económico.

Después de escucharlo llegué a la conclusión nada brillante que una vez resuelta la problemática de Morena en la renovación de su dirigencia y si, solo si la epidemia nos deja en paz, sería conveniente que el presidente comisione a López Gatell a participar en el adoctrinamiento de las juventudes morenistas a impartir un curso de oratoria para garantizar la permanencia del estilo de López Obrador, pero con el modito mejorado.

Es una lástima que, al mejor estilo de López Obrador, su tocayo en el apellido paterno, lo imite, desde luego con otras palabras, hasta en aquello de que lo demos por muerto cuando le preguntan sobre sus aspiraciones políticas. Y lo es porque, como están las cosas, sería un gran sucesor del cuartotransformador. El modito ya lo tiene, pero ¿lo aprendió o se concretó a imitarlo para convertirse en su científico de cabecera?

 

A %d blogueros les gusta esto: