sábado, septiembre 19, 2020
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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Sodoma y Lot, o el país de Robespierre y Savonarola

Por Juan Bustillos

Umberto Eco nos dice que aún no se ha escrito la novela en donde el asesino sea el lector, pero aún quedan cuatro años para visitar México y descubrir al país en el que nadie es inocente, una especie de Sodoma y Gomorra en donde los ángeles del Señor no encontrarán a 10, mucho menos a 50 hombres justos capaces de contener la ira divina convertida en fuego y azufre que purifiquen el territorio y la vida nacionales.

Una vez concluidas las fiestas patrias, a la semana aún restarán dos días hábiles y otros tantos que aún sin serlo, serán suficientes para que en su patíbulo de las conferencias mañaneras el inquilino del Palacio Nacional inaugure un espectáculo muy al estilo del Circo romano, más impactante a los que hemos vivido en los dos años que lleva el sexenio, o quizás ceda el protagonismo al fiscal General de la República que en uso pleno de su arrogancia de ser libre por fin protagonizará la puesta en escena ya retardada de los casos Agronitrogenados y Odebrecht.

Al menos eso me dicen.

Es probable que se trate de mera especulación y que en el último momento el guión sufra modificaciones en beneficio de la estrategia electoral y posponga un poco la irrupción pública de lo que se cocina intramuros, pero lo cierto es que al paso que vamos viviremos episodios como los protagonizados por Robespierre y Fouché o Savonarola, que en el lenguaje de los políticos mexicanos se traduce a los carniceros de hoy y las reses del mañana.

Lo cierto es que ya nadie está a salvo y que todo aquel que se mueva está en la mira.

Lo sabe, por ejemplo, el ex gobernador de Chihuahua y ex director del ISSSTE, José Fernando Reyes Baeza, que sospechoso de ser instigador de las protestas de los agricultores chihuahuenses que luchan para no quedarse sin el agua de la presa La Boquilla, encontró con que la Unidad de Inteligencia Financiera, de Santiago Nieto, congeló sus cuentas bancarias por razones que aún ignora.

No lo ignoran los abogados de prestigio que hoy niegan sus servicios a posibles objetivos de la Cuarta Transformación porque han visto en acción al barbero rasurando los rostros de sus pares.

También lo saben Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze a quienes Paco Ignacio Taibo II invitó fraternalmente a retirarse a sus esquinas o a cambiarse de país.

Extrañan los símiles porque es a los boxeadores ganadores a quienes el referee arrincona en su esquina mientras el caído escucha en la lona la cuenta protectora o la declaración de derrota, y los “intelectuales orgánicos del neoliberalismo conservador y corrupto” en este momento son todo, menos ganadores, y porque quien ofreció el consejo fraternal llegó a México expulsado o huyendo de su país de la mano de su padre, por cierto, un gran periodista.

Nadie estamos a salvo, muy en especial quienes robaron o compraron la Presidencia para retrasar la instauración de la Cuarta Transformación, o quienes instauraron la etapa del neoliberalismo, pero tampoco quienes vivimos aquella época e hicimos lo nuestro.

Bienvenido lo que venga, ya cada quien enfrentará como pueda sus propias circunstancias, incluidos Lot, el único justo en aquellas tierras castigadas por la ira divina, y sus hijas, claro.

 

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