“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

El factor Gamboa

Habrá que estar pendiente de sus movimientos porque todo indica que su hiperactividad ya no tiene freno

Por Juan Bustillos

Emilio Gamboa es todo un caso; no hay términos medios en la relación con él. Lo admiran, lo envidian o lo odian. Todo porque nunca, aun cuando todo indica que ha perdido, está en el centro de la jugada.

Todo aquel que pretenda participar en la sucesión, la que sea, debe tener en cuenta el factor Gamboa.

Con sólo tres movimientos, Emilio empezó a dominar una agenda política que durante meses estuvo en manos de los cabecillas del Frente Amplio Opositor y en las de Andrés Manuel López Obrador, que lo mismo recorre Estados Unidos, haciendo el ridículo, que busca congraciarse con Donald Trump y el voto de los paisanos.

Gamboa, primero, soltó los nombres de aquellos que, a su parecer, “están” como precandidatos priistas a la Presidencia (en pasadas sucesiones usó el verbo “ver”); luego puso sus nombre a votación de los senadores y ahora arrancó la bandera de la Fiscalía General de la República a la oposición y a los grupos sociales: Que no sea sólo de fachada, de PGR a Fiscalía, sino “una nueva institución que garantice resultados, combata los delitos, la impunidad y que esté obligada a rendir cuentas”.

Con su irrupción dominguera sepultó las aspiraciones de Raúl Cervantes de trascender a Fiscal con paso automático o en semiautomático.

Hay otros abogados con experiencia y prestigio que no serían rechazados por los partidos políticos o los grupos sociales y que, además,  no serían incondicionales del inefable Humberto Castillejos, que no se cansa de hacer daño al Presidente Peña Nieto.

La irrupción de Gamboa en esta temporada de caza no es novedosa, es apenas de rutina en alguien con su experiencia en sucesiones presidenciales.

El PRI y el gobierno, con excepción de los presidenciables, no tienen a otro que pueda capturar la atención de la opinión pública y de la publicada.

Los presidenciables, incluidos los que no están en la lista “oficial”, mal harían en exponerse opinando sobre temas tan espinosos, como la Fiscalía General y las ambiciones del procurador de permanecer sólo porque está ahí o participar en la terna que el Presidente proponga al Senado, como es su derecho.

Caerían en una trampa que de tan obvia es insultante: Ricardo Anaya, Alejandra Barrales, Dante Delgado, Andrés Manuel López Obrador y compañía han creado la percepción de que el Presidente Peña Nieto intenta imponer en la Fiscalía a una especie de guardaespaldas sexenal, es decir, a quien pueda confiar su espalda y las de sus colaboradores.

Ni el procurador ni Castillejos contaron con que estaban entregando una papita invaluable a la oposición cuando concibieron la idea de quedarse ellos con la Fiscalía como grupo, en el que participan varios abogados connotados postulantes asociados al ex consejero jurídico del Presidente.

El chiste es que al meter Gamboa a los grupos sociales al debate de lo que verdaderamente debe ser la Fiscalía ha rescatado el tema para el PRI y el Presidente.

Habrá que estar pendiente de los movimientos de Gamboa porque todo indica que su hiperactividad ya no tiene freno.