“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Osorio, Meade, Nuño, Narro y Mancera no deben temer renunciar

Lo que tenían que hacer para merecer la candidatura y, en su caso, el voto popular, ya lo han hecho. Además, en cada una de sus dependencias las estructuras pueden seguir funcionado con o sin ellos

Por Juan Bustillos

Con excepción de Andrés Manuel López Obrador que, previsor como es, construyó un partido con la única finalidad de tener asegurada la candidatura presidencial de 2018, no tengo la mínima idea de quiénes serán postulados por el resto de partidos o alianzas, coaliciones, frentes o como se les quiera llamar.

De lo que no tengo duda es de la reacción de las redes sociales y los intereses ocultos atrás de las ONGs y de la casi totalidad de la prensa especializada en política, cuando alguno de los prospectos como Miguel Osorio Chong, José Antonio Meade, Aurelio Nuño, José Narro y Miguel Ángel Mancera renuncien a sus puestos si son seleccionados para competir en las elecciones del año próximo.

La campaña en su contra se basará en que la ambición les ganó y abandonaron tareas patrióticas en las que, por las consecuencias del terremoto, son más necesarios hoy que en el pasado.

Conforme a la Constitución, quien ambicione postularse para cualquier puesto de elección popular debe estar fuera de cualquier actividad gubernamental seis meses antes del día de las elecciones. En este supuesto no están López Obrador, Manlio Fabio Beltrones, Margarita Zavala, Rafael Moreno Valle y Jaime ‘El Bronco’ Rodríguez.

Lo ideal sería reformar la Constitución (como se pretende hacer para que los partidos pierdan el financiamiento público) a fin de que los secretarios de Gobernación, Hacienda, Educación y Salud,  el jefe de Gobierno de la Ciudad de México y el gobernador de Nuevo León, tuvieran un poco más de tiempo para lidiar con las tareas extraordinarias que podrían convertirse en un muro insalvable en sus aspiraciones.

Por el asesinato de Luis Donaldo Colosio en Tijuana el PRI se quedó sin candidato presidencial en 1994; sólo pudo echar mano de Ernesto Zedillo porque el PAN se negó a reformar la Constitución. La respuesta a Carlos Salinas fue que sólo en África era posible hacerlo en beneficio de un individuo.

Fue una injusticia, pero el razonamiento no tiene réplica.

No imagino a Ricardo Anaya, Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle arriesgando sus propias posibilidades en beneficio de cualquiera de los ya mencionados, en especial si su rival en el Frente, Mancera, tiene trabajo de sobra.

La respuesta de López Obrador cualquiera la puede imaginar.

En beneficio de Osorio, Meade, Nuño, Narro y Mancera, debo decir que aún les quedan dos meses para enfrentar las contingencias del sismo, pero además, nadie podría echarles en cara el abandono de sus puestos en caso de ser  postulados.

Lo que tenían que hacer para merecer la candidatura y, en su caso, el voto popular, ya lo han hecho.

Además, en cada una de sus dependencias las estructuras pueden seguir funcionado con o sin ellos.

Así, lo aconsejable es no caer en un falso debate alentado por quienes, estando fuera del presupuesto, creen tener su oportunidad.