“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Lorenzo Córdova tiene miedo a López Obrador

Si Lorenzo Córdova estuviera atento a lo que debe estar, ya habría abierto la boca, pero parece estar jugando con Toro (o Tonto) el apache que lo acompañaba en los comics

Por Juan Bustillos

Amigos chairos de las redes sociales, ahí les voy: si alguien observara la ley, como proclama Andrés Manuel López Obrador, el líder nacional de Morena ya estaría sufriendo las consecuencias, pero él está por encima de la Ley y también del miedo que inspira a Lorenzo Córdova.

Supongo que no es complicidad, pero temor, sin duda. No hay otra manera de explicar que el autoproclamado “Llanero Solitario” del Instituto Nacional Electoral, no se percate de que Andrés Manuel ya se presenta ante el pueblo de México como el próximo Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, es decir, Presidente de la República, cuando ni siquiera es precandidato de su partido, Morena.

Si nos atenemos a la legislación, Andrés Manuel está incurriendo en actos anticipados de campaña y en algún momento la autoridad electoral deberá sancionarlo, a menos que al “Llanero Solitario” le falte valor para enfrentarlo.

Para que no haya duda, aporto aquí la liga de YouTube (https://m.youtube.com/watch?v=6Kn_G6GQFEk&feature=youtu.be) en la que es posible ver y oír al líder nacional de Morena comportándose y hablando a los oaxaqueños como si fuera candidato presidencial, algo que en términos legales no es por más que sea el propietario de su partido.

Sus numerosos defensores dirán que se trata de meros legalismos de leguleyo, pero si José Antonio Meade (por cierto, el único precandidato registrado ante su partido), Ricardo Anaya o Miguel Mancera, hablaran en términos de lo que harán como comandantes supremos de las Fuerzas Armadas, López Obrador y sus numerosos corifeos estarían pidiendo sus cabezas.

Ya veremos si Córdova y los consejeros del INE tienen los arrestos suficientes o usan pantimedias para justificar que no se les note la carencia de atributos de varón para enfrentarse a quien exige se aplique la ley en las barbas de sus contendientes, pero que viola reiteradamente la normal electoral porque sabe que no hay quién tenga valor para enfrentarlo.

Por lo pronto concentrémonos sólo de pasada en el discurso del primer moreno del país porque pareciera que, por razones que no conocemos, está decidido a entablar un arreglo, si no es que ya lo hizo, con el crimen organizado.

Ignoro en dónde le ayudaron a hacer suya la hipótesis de que al narco no se le debe combatir con la fuerza del Estado ni con fuego, sino con amor y paz cual si fuera un hippie sesentero.

Si su propuesta de amnistiar al crimen organizado, perdonar y olvidar (aunque diga que sólo se trata de perdonar y no de olvidar), parecía una de las tantas ocurrencias a las que nos tiene acostumbrados, su discurso de ayer en el Istmo de Tehuantepec, concretamente en Matías Romero, Oaxaca, prometiendo que como jefe de las Fuerzas Armadas, es decir, como Presidente de la República, amnistiará a los mañosos, es un aviso ominoso de lo que ocurrirá si llega a la Presidencia.

Andrés Manuel se fue de boca con su respuesta a los “ofuscados” (políticos y periodistas, entre ellos los secretarios de la Defensa y la Marina) por su planteamiento de garantizar “la paz y la tranquilidad en nuestro país” sin recurrir al “ojo por ojo y diente por diente”.

Sin siquiera ser precandidato, conforme a la legislación vigente, ayer anunció que: “ … el próximo presidente de México (él, por supuesto) coordinará todos los días las acciones de seguridad, como sucedió cuando fui jefe de Gobierno (de la Ciudad de México); todos los días, a las seis de la mañana, nos vamos a reunir con el gabinete de seguridad, con el secretario de la Defensa, de la Marina, con el procurador, el secretario de Seguridad Pública (este puesto ya no existe), el  secretario de Gobernación, también se va invitar en ocasiones a los gobernadores y presidentes municipales… y todos los días se va a recibir el parte de los policías… vamos a tomar decisiones; …se van a integrar todas las corporaciones policiacas, el Ejército, la Marina, va a haber mando único, una guardia nacional integrada por todas las corporaciones…”

Por si alguien no entendió, López Obrador anunció ayer en Oaxaca al general Salvador Cienfuegos y al almirante Vidal Soberón que “aunque a ustedes no les parezca, el próximo Comandante de las Fuerzas Armadas del país, nunca va a dar la orden de reprimir al pueblo de México…”.

Insisto, es probable que sea Presidente y consecuentemente Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, pero hoy por hoy no es ni siquiera precandidato, aunque en los hechos sea candidato, pues para eso y no para otra cosa organizó el partido político que es suyo, de su propiedad, sólo suyo.

Si Lorenzo Córdova estuviera atento a lo que debe estar, ya habría abierto la boca, pero parece estar jugando con Toro (o Tonto) el apache que lo acompañaba en los comics.

En realidad el problema no estriba en que Andrés Manuel pueda o no implementar su política de amor y paz con el crimen organizado para no quedarnos ciegos, tuertos o chimuelos, como dice, algo que por cierto solo se le puede ocurrir a quien está fuera de la realidad, sino en la impunidad con que se conduce a ciencia y paciencia del árbitro electoral.

Ya imagino lo que ocurrirá si llega a perder la Presidencia con el margen mínimo como en 2006.

Peor aún si cuenta con el auxilio de los amigos a quienes piensa amnistiar.