“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

A falta de candidatos, periodistas calientan campaña

Alimentada con mentiras, guerra por la Presidencia… en las columnas

Por Juan Bustillos

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Las precampañas presidenciales (“con sabor a campaña” ilegal, según confesión del consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova) han sido un fiasco.

De no ser por las ocurrencias de “Ya sabes quién”, de la campaña para probar la pretendida corrupción de Ricardo Anaya y la supuesta movilización priista para sustituir a José Antonio Meade con Aurelio Nuño, no hay nada para recordar.

Si de cuestiones sexuales se tratara (impropias en este espacio) se podría decir que los precandidatos no calientan ni a… perdón, a nadie.

El calor existe, sí, en las redes sociales, que, según Antonio Solá, definirán la elección, pero en estas, con cualquier cosa se calienta a los parroquianos.

Si Solá es el profeta de la nueva era, el ganador será López Obrador porque la única huella de la  experta verde-priista en redes sociales, Alejandra Lagunes, que no supo defender al Presidente Peña Nieto en el espacio cibernético cuando trabajaba en Los Pinos, ni ha logrado convertir en estrella a Meade ahora que se incorporó a la  campaña, es su capacidad para inflar sitios en Internet.

El verdadero calor electoral está en las páginas de los periódicos y la radio, muy en especial en las columnas políticas, pero también en quienes, carentes de papel, difunden su opinión e información en blogs.

En las últimas semanas, algunos colegas se dieron hasta con la cubeta a causa de las encuestas; cada cual tiene a su encuestador preferido, por supuesto, en el que confían, no obstante la conocida la mala fama de muchos de quienes se dedican a ofrecer resultados a gusto del cliente, aunque trabajen para varios.

El último agarrón nació a causa de una columna de Raymundo Riva Palacio referente a la familia de López Obrador, y la reacción del candidato de Morena atribuyendo la información del columnista, que, por demás, es pública, al espionaje del Cisen.

Raymundo se defendió en el espacio radiofónico de Carlos Loret de Mola, pero de pronto irrumpió Federico Arreola, experto en aprovechar cualquier oportunidad para mantener la atención de los millones de cibernautas que lo siguen en su SDPnoticias, que en el pasado fue “Sendero del Peje”.

Ayer, Federico incorporó al personaje que López Obrador debe buena parte de su popularidad. Identificó a Carlos Salinas (en alianza con Diego “El Jefe” Fernández de Cevallos) como responsable de todo, incluso de la supuesta maniobra que pretende bajar a Meade de la candidatura para incorporar a Aurelio, con la intención de que el sucesor de Peña Nieto sea el panista-perredista Ricardo Anaya.

Según Arreola, a Salinas y a Diego les resulta urgente destruir a Meade por las buenas o por las malas, pero también a Luis Videgaray.

A menos que el Cisen provea de información también a Federico, como dice AMLO que lo hace con Riva Palacio, nada indica que el ex Presidente esté atrás de los misiles contra Meade y Videgaray.

En realidad se trata de una genial argucia editorial, como las de Raymundo, Loret, Jesús Silva Herzog, Salvador García Soto, Ivonne Melgar y todos los que nos dedicamos a esto, para atraer lectores.

En el caso de Arreola, a su leído sitio en Internet, en especial a los chairos de López Obrador, para quien Carlos es algo así como el demonio.

Lo cierto es que si Salinas se metiera a la elección, como dice Federico, López Obrador tendría razones para preparar su regreso a la finca que le heredaron sus padres en Palenque, es decir, a La Chingada, según sus propias palabras.

Por lo demás, qué bueno que los columnistas le demos calor a la más aburrida de las campañas presidenciales de los últimos sexenios, aunque cometamos excesos, como inventar que Salinas pretende destruir a Meade y a Videgaray (¿a éste por qué?) o que mintamos descaradamente, como afirma la “Trastienda” de Raymundo citando a “Política Online”, en el sentido de que Alejandro Quintero se metió al cuarto de guerra de Meade a limitar las funciones de Eruviel Ávila y de Gisela Rubach para terminar peleando con un peso pesado de Videgaray, Alejandra Sota.

Inimaginable que Quintero pusiera un pie en ese cuarto de guerra, pues carece de vínculos con la precampaña.

Así está la guerra por la Presidencia… en las columnas, casi toda alimentada con mentiras.