“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Aguiar Retes quita tumor en las posaderas a políticos

Padre Hugo Valdemar ya no podrá hacer de las suyas desde el semanario ‘Desde la Fe’ y de la Vocería del Arzobispado de la Ciudad de México

Por Juan Bustillos

Ya es oficial el adelanto de Hugo Páez en estas páginas: El padre Hugo Valdemar deja de ser, por ahora, un tumor en las nalgas de los políticos porque ya no podrá hacer de las suyas desde el semanario “Desde la Fe” y de la Vocería del Arzobispado de la Ciudad de México.

Desde donde esté, por ahora en su parroquia, que fue la del Padre Pro, nos llegará lo que escriba o predique, pero es incuestionable que los católicos capitalinos han perdido a uno de sus mejores adalides.

No siempre estuve de acuerdo con lo que publicaba “Desde la Fe”, pero igual le dimos cabida en IMPACTO porque de esto se trata el periodismo, así sea militante como el suyo.

Indudablemente, en ocasiones fue más allá, incluso de las intenciones de su jefe, el cardenal Rivera, pero nunca le faltaron argumentos para sostener sus alegatos, por polémicos que parecieran.

Es una pena que no lo llegara a conocer el padre Luis Lizardi, un jalisciense del merito Tecalitlán que hizo su apostolado en Teziutlán, Puebla, la cabecera de la Diócesis de Papantla. Se habrían entendido de maravilla. Con él me inicié en el periodismo, en una hoja mimeografiada que llamamos “La Escoba” y que distribuíamos de manera clandestina.

En aquellos inolvidables primeros años de la década de los 60, un grupo de jóvenes estudiantes de secundaria luchábamos contra todo inspirados por ese jalisciense que pudiendo ser cartero, como algunos miembros de su familia, o mariachi, porque no cantaba mal las rancheras, prefirió extender las manos para ser ordenado sacerdote según el orden de Melquisedec.

Pero dejémonos de nostalgias porque, no tengo duda, Valdemar irrumpirá, de nueva cuenta, en cualquier momento, en alguna de las muchas publicaciones combativas que guían el pensamiento de la grey católica; desde luego, nada iguala los decibeles del arzobispado de la Ciudad de México, pero, en su caso, lo que importa es el mensajero y el mensaje, no el vehículo.

Lo siento por quienes elaboran las primeras páginas de las ediciones de los lunes de los diarios de la capital de la República porque “Desde la Fe” siempre traía algo que registrar. El domingo, que Valdemar no enderezaba su sermón, escrito, contra la clase política en su conjunto, o contra algún tema político en concreto, era un día atípico.

Pero no hay mal que dure 100 años; pronto descubriremos que Hugo no se ha ido por el periodismo y su apostolado, y porque los políticos necesitan tumores como él para que no tengan paz, al menos al sentarse.