“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Meade debe salir del closet

Da la impresión de haberse cansado de no meter las manos y de servir de costal en una guerra por el poder en la que hay lugar para quien sea, menos para los hombres de buena voluntad, o para los santos

Por Juan Bustillos

El tiempo dirá si fue para bien, pero José Antonio Meade ahora sí parece candidato en campaña; da la impresión de haberse cansado de no meter las manos y de servir de costal en una guerra por el poder en la que hay lugar para quien sea, menos para los hombres de buena voluntad, o para los santos.

Por unos minutos, ayer dejó de ser la buena persona de finas maneras y se lanzó al cuello de sus oponentes, Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador. Lo menos que aconsejó al panista es no esconderse tras un video, en referencia al caso de presunto lavado de dinero de Manuel Barreiro,

Es preocupante, dijo, que Anaya no haya vivido conforme a sus ingresos. ¿Se requiere abundar para poner en duda la honestidad del candidato del Frente formado por el PAN, PRD y MC?

Menos palabras usó para referirse al candidato de Morena: Debe investigarse a Andrés Manuel López Obrador para saber de qué ha vivido los últimos 15 años.

Ambos señalamientos son lugar común hace tiempo, pero alcanzan otra dimensión en boca del candidato priísta, que no parece hecho para la injuria ni el sarcasmo hiriente.

El de ayer, que comió con industriales, banqueros y el cuerpo diplomático acreditado en México, sorprendió a los periodistas que lo entrevistaron. Les resultó un personaje extraño que, sin lenguaje estridente, puso en duda la honestidad presumida, con altoparlante, por sus contrincantes.

Hacia el interior del PRI, el gran debate es qué candidato ofrecer: ¿Un priísta-priísta que jale el voto de la militancia o un ciudadano aséptico que la sociedad no asocie con el priísmo, pero al que los priístas también quieran?

Muy al principio de la precampaña, el ex secretario de Hacienda medio sacó las garras y  algunos de sus expertos se asustaron; le aconsejaron regresar a representar al buen vecino, el que ayuda a bajar al gato del árbol y que acude al templo todos los domingos, bajo la premisa de que la sociedad está harta de priísmo. Y lo hizo.

Es curioso; ni uno ni otro gustó a los analistas, comprometidos, la mayoría, por cierto, con el candidato de su preferencia, como debe ser.

Esperemos al domingo, en que el PRI festejará sus 89 años, para ver si el candidato vuelve a la mansedumbre o se mantiene en el personaje de ayer, o inventa otro.

Como se acostumbra, el Presidente no asistirá al evento, para dejar cámaras y micrófonos al candidato. La oportunidad es inmejorable para que el verdadero Meade, el que quiere gobernarnos, salga del closet y se muestre tal cual.

Llegó el momento de escuchar a los expertos, sí, y atender sus sugerencias, pero también el de dejarse guiar por el propio instinto porque, al final, si gana, ellos se adjudicarán el triunfo, y si pierde lo culparán por no seguir sus consejos.

Con el paso del tiempo será a él a quien se recuerde, ganador o perdedor; los expertos estarán listos para la repartición si triunfa, pero si pierde se acomodarán, como siempre. De hecho, muchos serán realmente poderosos si el PRI pierde.

Así que llegó su momento. Un domingo como éste, pero en 1994, Luis Donaldo Colosio se mostró como era.