“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Es tiempo de ir a todas, y Mancera va

Si bien sólo ganó un adepto más en entrega de chamarras de la Hermandad Universitaria Puma, valió la pena si de buscar el futuro se trata

Veo a Miguel Mancera recorrer el Museo de la Ciudad de México saludando de mano  e intercambiando algunas palabras, y hasta abrazos, con cada uno de los 2 centenares de asistentes  a la ceremonia de entrega de chamarras de la Hermandad Universitaria Puma e irremediablemente vienen a mi memoria los tiempos en que Enrique Peña Nieto hacía lo mismo en eventos similares, cuando buscaba la candidatura presidencial del PRI.

Estamos en tiempos de sucesión presidencial y, mirando al jefe de Gobierno de la Ciudad de México en aprovechamiento pleno de la presencia de ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, periodistas capitalinos y de provincia,  militares de alta graduación y diplomáticos, me pregunto por qué su tocayo Miguel Osorio Chong desdeñó la plaza y la dejó para su lucimiento.

Sin duda, algo de singular importancia lo retuvo en sus oficinas; quizás uno de esos contratiempos vitales que a diario ocurren en materia de política interior y seguridad le impidió acudir al llamado de la Hermandad para ser investido con la simbólica chamarra que luce las siglas UM bordadas en oro y azul.

El secretario de Gobernación no protagonizó, ayer, eventos  públicos y su asistencia estaba confirmada, pero, como alguien me dijo, no tiene vida. Es cierto, lo gigantesco de su dependencia no le deja tiempo casi ni para dormir. Sin duda, algo de capital importancia captó ayer su atención y lo retuvo durante el horario de la comida. Ni modo de suponer desdén al honor de usar la chamarra Puma.

Lo que haya ocurrido, lo cierto es que, sin competencia, el jefe de Gobierno hizo el paseíllo y, además, se permitió un breve discurso instando a los presentes, universitarios o no, a realizar su mejor esfuerzo por el país. No fue un largo discurso de campaña, pero no ocultó la intención. Luego se tomó fotos con todo aquel que se lo pidió para el recuerdo.

Los expertos en estadística dirán que 200 votos no inciden cuando no se ocupa un buen lugar en las encuestas, pero la mayoría de quienes asistieron ayer a la sesión de la Hermandad, organizada por Alejandro González, son, para decir lo menos, votos de calidad que al final de la jornada tienen algún valor.

En tiempos de sucesión todo suma; mucho más en estos, en los que la mayoría de los aspirantes camina lejos de los punteros: Margarita Zavala y Andrés Manuel López Obrador.

Si la memoria no me falla, el entonces gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto se daba tiempo para gobernar y atraer simpatías para su causa, no obstante su gran popularidad de entonces. Por lo general llegaba tarde a los eventos y, peor aún, cuando terminaba de saludar a cada uno de los asistentes, los comensales estaban a punto de desfallecer de hambre.

Pero llegaba, saludaba a todos y algunos se apresuraban a subir sus fotografías con él a la red; más tarde se marchaba a gobernar y a presentarse en otros eventos proselitistas.

Así, poco a poco fue sumando voluntades para sacar al PAN de Los Pinos y recuperar la Presidencia; hoy, la situación es más difícil, aún si se toma en cuenta que la oposición sopesa la posibilidad de unir fuerzas para echar al PRI de la residencia oficial y arrebatarle, para siempre, el Poder Ejecutivo Federal.

Los aspirantes, incluidos Osorio y Mancera, que están un tanto lejos de los punteros de la carrera, deben ir a todas sin descuidar las tareas que tienen encomendadas.

Ayer, Mancera se dio tiempo; quizás sólo ganó un adepto más, pero, sin duda, valió la pena si de buscar el futuro se trata; Osorio pudo obtener uno o 2 o más, pero eso, ¿cómo saberlo?