“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Buena noticia que Collins dirija la policía capitalina

La mala será que, con el cambio de administración, la nueva jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, se hará acompañar, con seguridad, por su propio equipo y la Ciudad de México se perderá un buen jefe policiaco

Por Juan Bustillos

De vez en cuando imperan la cordura y la lealtad; la propuesta del jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, para que Raymundo Collins se convierta en secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México es una de ellas.

Raymundo ya estuvo en el área policiaca, como subsecretario, cuando Andrés Manuel López Obrador, hoy candidato ganador de la Presidencia de la República, fungía como jefe de Gobierno de la ahora Ciudad de México, por aquel entonces aún Departamento del Distrito Federal.

Con Collins llegó, aunque sea por menos de cinco meses, el momento de no cerrar los ojos ante la realidad: La capital de la República no es el oasis que los jefes policiacos de Miguel Mancera quisieron vendernos. Es decir, no escapa a la realidad del país: En su extenso territorio, los cárteles del crimen organizado están instalados porque se trata del mercado más grande del país.

Su arribo al mando de la policía capitalina no sólo es una buena noticia, sino una gran noticia. La mala será que, con el cambio de administración, la nueva jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, se hará acompañar, con seguridad, por su propio equipo y la Ciudad de México se perderá un buen jefe policiaco.

Desde que salió de la policía, en 2003, Collins no estuvo ajeno a la problemática de la capital; con Marcelo Ebrard manejó la Central de Abastos, considerado el mayor centro comercial del país; con Mancera fue director general del Instituto de Vivienda de la Ciudad de México.

La aprobación de su nombramiento por parte del Presidente Peña Nieto será de rutina no por razones políticas, sino porque conoce, a suficiencia, su trabajo y lo sabe el más apto de quienes han pasado por esa posición.

Collins sirvió como segundo de a bordo cuando Marcelo Ebrard fue el jefe policiaco y se distinguió por la lucha contra el narcomenudeo.

Ahora que regresa como jefe le faltará tiempo para implementar programas que con seguridad tiene más que bosquejados, pues en el largo tiempo que estuvo fuera de la policía nunca dejó de estudiar el fenómeno delincuencial en la Ciudad de México.

En efecto, cuatro meses y medio no es mucho tiempo, pero será suficiente para que se note la diferencia cuando el puesto se confía a manos experimentadas.