“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Martha Bárcena, embajadora por mérito, no por nepotismo

Lo que interesa es pegar como sea, aunque se haga el ridículo

Por Juan Bustillos

Habiendo tanto que debatir sobre propuestas y nombramientos del sucesor de Enrique Peña Nieto en la Presidencia de la República, hay quienes nos agarramos de un clavo, por ardiente que esté, sólo para satisfacer las ganas de joder.

Es el caso de las andanadas que ha recibido quien será embajadora de México en Washington, Martha Bárcena.

Mucho antes que Andrés Manuel López compitiera por primera ocasión por la Presidencia, vaya, en el extremo del cronograma, antes que contrajera nupcias con Beatriz Gutiérrez Müller (octubre de 2006), Martha Bárcena ya era figura en el servicio exterior mexicano; en 2004 fue embajadora en Dinamarca, pero cónsul en Barcelona entre 1989 y 1991.

Es esposa del periodista Agustín Gutiérrez Canet, que durante 22 años participó en el servicio exterior (llegó a ser embajador en Irlanda, Finlandia y Rumania); dejó la diplomacia y regresó al oficio en septiembre del 2016 por razones de edad.

Es decir, la señora Bárcena y su marido crecieron en el servicio diplomático por méritos propios mucho antes que los caminos de Gutiérrez Müller y López Obrador se cruzaran.

Y pese a esto todavía hay quien se atreva a calificar de nepotismo que el presidente virtual de México, López Obrador, piense en ella como la próxima embajadora de nuestro país en Washington sólo por el parentesco que los une. “Es tía”, alegan, escandalizados, quienes se rasgan las vestiduras porque doña Beatriz es sobrina de Gutiérrez Canet, esposo de la embajadora.

En sus alegatos olvidan que la señora Bárcena es representante del gobierno del Presidente Peña Nieto ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y no precisamente por ser esposa de Gutiérrez Canet.

No dudo que, en el colmo del absurdo, a alguien se le ocurra argumentar que por dotes de clarividente, o por aquello de las dudas, Peña Nieto tendió, hace mucho, un puente de entendimiento con López Obrador mediante un nombramiento de tal envergadura para Bárcena.

Podría citar aquí el largo currículum diplomático de la embajadora, pero resulta ocioso. A quienes la traen contra ella para meterse con López Obrador, como si no hubiese motivos más trascendentes, poco les importa. Lo conocen y, a pesar de ello, lo desechan de un plumazo. Lo que interesa es pegar como sea, aunque se haga el ridículo.