“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Manelich Castilla, un caso para Alfonso Durazo

Si investiga un poco encontrará que se ha preocupado más por promoverse a sí mismo que por velar por las grandes necesidades de la PF o de México; totalmente desapercibido su paso como presidente de Ameripol

Por Juan Bustillos

Alfonso Durazo no quería bailar con la más fea al inicio del próximo sexenio (prefería la jefatura de la Oficina de la Presidencia), pero Andrés Manuel López Obrador decidió confiarle la Secretaría de Seguridad Pública, cuya meta será reducir los índices de criminalidad en el país, ni más ni menos que el mayor fracaso de los últimos sexenios.

Conozco a Alfonso desde sus tiempos con Luis Donaldo Colosio, pero como hace mucho que no cruzamos palabra ignoro si en los últimos tiempos se metió al fondo del mayor problema que enfrenta el país.

No obstante, algo conozco del área en la que ya está metido, quizás la mayor trampa del sexenio, la misma que colapsó las posibilidades presidenciales de Miguel Osorio Chong.

Alfonso deberá poner atención a lo que será uno de sus principales brazos, la Policía Federal, y a su comisionado, que, a la vez, es presidente de la Comunidad  de Policías de América.

Quizás le convendría preguntar un poco entre los policías federales de carrera.

Después de una larga trayectoria de desastres y amiguismos, el comisionado general de la PF, Manelich Castilla Craviotto, está haciendo agenda oculta para salir lo mejor librado de este sexenio. La suya es una historia marcada por desastres, pero coronada con ascensos, lo cual, desde donde se le vea, es una paradoja.

Veamos su trayectoria: Fungió como becario y coordinador de Capacitación y Desarrollo del Programa Educativo de la Fundación Telmex, y después trabajó, seis años, como director nacional del Programa de Justicia de la misma entidad.

En el 2011, con cero experiencia en el campo de la seguridad, ya no se diga en las funciones policiales, Manelich Castilla fue contratado por la PF; sus relaciones le ayudaron a ocupar el cargo de Coordinador Estatal en San Luis Potosí, en donde tuvo su primer desacierto a falta de experiencia y conocimiento en el tema.

El 16 de febrero de ese año asesinaron a Jaime Zapata, miembro de una agencia estadounidense federal. El crimen ocurrió a  las 15 horas, en la carretera 57, a la altura de la comunidad El Toro, cercana a la cabecera municipal de Santa María del Río, San Luis Potosí.

Castilla Craviotto, con falta de experiencia y sin saber qué hacer, al llegar al lugar de los hechos permitió que curiosos recogieran, como recuerdo, los cartuchos que se encontraban regados en el lugar; ante esta gravísima falla fue concentrado a la Ciudad de México, sin embargo, le benefició quedar bajo el ala protectora de Luis Cárdenas Palomino, por aquel entonces jefe de Seguridad Regional y uno de los mejores elementos que ha tenido la PF.

Después de un periodo de bajo perfil, Manelich resurgió a finales del 2012, cuando Francisco Galindo Ceballos fue nombrado Comisionado General  de la PF.

Galindo Ceballos lo conoció durante su  paso por SLP; hicieron una amistad de interés por la cercanía del ex Telmex con representantes de dicha empresa. Sin conocer el manejo de la PF lo invitó como parte de su equipo, en el que fungió, por un corto periodo, como una especie de secretario particular sin funciones; luego lo nombró jefe de la División de Seguridad Regional. Fue en este punto en donde sus fallas empezaron a cobrar fruto.

La paradoja es que la historia de su carrera ha sido: A mayor falla, mayor recompensa.

Luego de una desastrosa actuación como jefe de la División de Seguridad Regional lo enviaron como agregado de la PF a Colombia, en donde permaneció corto tiempo, “enfriándose”, como se dice en el argot policiaco.

Después de seis meses de vacaciones en Colombia, Galindo Ceballos lo llamó para designarlo jefe de la flamante división de  Gendarmería, que, bajo su mando, se convirtió en uno de los mayores fracasos de la actual administración. Baste decir que cambió su misión un  sinfín de ocasiones y que, en el colmo, se  colgó resultados del resto de las divisiones para vender a la Gendarmería como un producto exitoso.

Al cabo de dos años, Galindo Ceballos fue removido como comisionado general de la PF por no estar a la altura de las expectativas y, vaya sorpresa, dado a sus grandes fracasos, Manelich Castilla fue promovido a Comisionado General de la PF.

Si Durazo investiga un poco encontrará que Manelich se ha preocupado más por promoverse a sí mismo que por velar por las grandes necesidades de la institución o de México; su paso como presidente de Ameripol pasó totalmente desapercibido.

Pues sí, a Alfonso lo pusieron a bailar con la más fea, pero si llega a conocer a los asistentes a la fiesta le puede ir mejor de lo que supone.