“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Oro negro, oro molido para Julio Scherer

Está obligado a honrar memoria de su padre ahora que, en el poder, será responsable jurídico de la Presidencia de la República en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador

Por Juan Bustillos

Honrar al padre, aconseja la Biblia.

Alguna ocasión, don Javier García Paniagua me platicó por qué aceptó encabezar la policía del Distrito Federal, una posición de bajo nivel para quien había sido director de la Federal de Seguridad, Subsecretario de Gobernación, presidente del PRI y precandidato presidencial.

Entre tantas leyendas negras que se construyeron sobre don Javier, el ex subsecretario de Inspección Fiscal de Hacienda, Ignacio Madrazo, inventó la propia para quedar bien con Miguel de la Madrid. Difundió que García Paniagua planeó levantarse en armas con los paracaidistas del Ejército una vez que supo que no sería el candidato del PRI a la Presidencia.

Pese a esa infamia, me dijo don Javier, Carlos Salinas le confió, 6 años después, la segunda fuerza armada más importante del país, la policía de la capital de la República.

¿Cómo pudo alguien pensar que yo podría dar un golpe de Estado? Se preguntaba. Tenía la respuesta: “Se les olvida que tuve padre y que día a día honro su memoria”.

García Paniagua fue hijo del general Marcelino García Barragán, el mismo que cerró oídos y alejó, indignado, a quienes le insinuaron que tomara el poder aprovechando una enfermedad de Gustavo Díaz Ordaz.

Si, don Javier tuvo padre y lo honró hasta el final de su vida.

Quizás por la misma razón, porque tuvo padre y sólo por eso, Cuauhtémoc Cárdenas se opone, por sistema, a la Reforma Energética.

Cuauhtémoc sigue honrando la memoria del general Lázaro Cárdenas.

Julio Scherer Ibarra también lo tuvo.

Don Julio Scherer es el periodista emblemático mexicano de la segunda mitad del siglo pasado y de las dos primeras décadas del actual. Su hijo está obligado a honrar su memoria ahora que, en el poder, será responsable jurídico de la Presidencia de la República en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Le faltará tiempo para armar el andamiaje legal que sostenga el afán transformador de su jefe, que sólo dispone de 6 años para poner en marcha lo que ha dado en llamar la Cuarta Transformación de la República, pero tendrá que dárselo para destruir la estructura, irresistible, en el poder judicial que, traicionando la confianza del presidente Peña Nieto, construyó su antecesor en la Consejaduría Jurídica del Ejecutivo Federal, Humberto Castillejos, con el auxilio de Raúl Cervantes, Alfredo Castillo, Alberto Bazbaz y Tomás Zerón.

Castillejos hizo lo que le vino en gana para tejer, sin coto ni medida, una red de agradecimientos y compromisos que, desde su epicentro en la avenida Las Águilas, une al salón de plenos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación con la PGR, y, desde luego, a subprocuradores y fiscales con juzgados y tribunales.

Todo lo importante, incluidos asuntos de interés vital para el Estado mexicano, han pasado por los finos hilos de la red tejidos con paciencia y habilidad.

Lo paradójico sería que en Las Águilas también fuese litigado el caso “Oro Negro” (que lleva implícito el apellido Gil Díaz), que para Julio Scherer es oro molido, pues causó sufrimiento inmerecido a su padre, don Julio, durante el sexenio de Vicente Fox.